424: Un intruso explosivo que se siente bien

Fotos: Cortesía de la banda

424 fue de esas bandas que escuché por el 2013 cuando le abrían a Hello Seahorse! en el Teatro Metropólitan. De ahí no les paré de seguir la pista: tocaron en el metro de la CDMX, regresaron tiempo después para abrir el concierto de The Luminners en el ya extinto José Cuervo Salón, un Vive Latino (su primero), después para abrirle  a Siddhartha y de ahí estos chicos de Costa Rica no han parado de traer su energía a México.

Su sonido un tanto diferente, no lo mejor que pudieron presentar en ese entonces, pues eran una banda realmente nueva en los escenarios y más a lado de estas propuestas que enuncié, pero de algo sí estoy seguro: año con año evolucionan y traen su propuesta más firme y áspera que años pasados.

424

Tuve la oportunidad de platicar con Felipe Pérez Leonardo Valverde previo a una de sus tantas presentaciones en México, donde además pude preguntar sobre toda esta cruda existencia y cómo es que la vida se pasa entre la fisura que tenemos entre los dedos. Los años pasan y solo queda lo mejor, a veces lo peor y sí, ahí se queda y es difícil poder quitártelo del camino, pero para estos chicos la pasión por lo que hacen es la mejor máquina para quitar piedras del camino.

Oro encontró a 424 siendo una banda muy escandalosa, muy desordenada y muy joven, y Oro nace por querer trabajar con un productor ajeno a la banda; nosotros (risas). Oro fue como un balde de agua fría como una experiencia muy intensa pero muy enriquecedora pues a la par tuvimos cambio de alineación y empezamos a resolver como se tocaba Oro.” comenta Felipe.

Cambios, cambios y más cambios. No siempre los mejores, a veces lo mejor que puedes hacer. Esta banda cree en ello y por tal motivo es que podemos presenciar uno de los mejores shows que traen hoy día.

“Hablar de 424 de manera general es que hay dos cosas principales para satisfacer: La necesidad propia de expresarse con la música, pues siempre va a estar y después La Interacción: pues es el público y saber que pueden sentir algo a través de ese algo se siente bastante bien, pues se puede seguir viviendo de ello por mucho tiempo” menciona Leo.

424

Bien, ya hablamos de cambios, lo que sigue ¿es la evolución? y no lo digo de manera sistemática o indirecta. La evolución como trayectoria te trae un sin fin de cosas que están lejos y que a su vez están cerca. Poder ver eso y sin titubear te hace de una vida cruda, directa y que no le teme a nada. Disco tras disco y sencillo tras sencillo es eso mismo, el no temer a lo que puedan sonar, al menos es lo que el camino de esta banda trama hoy día y año.

“(risas) Todos los discos terminan siendo vivencias personales y es mucho como la batalla de cómo putas ando por la vida llorando; hay mucha melancolía. Con siempre mar es como se empodera uno y como toma las riendas de la vida y es como una tormenta personal en la que busco encontrar un lugar con las personas para que no se encuentren solas.” expresa Felipe.

“En mi caso difiero de muchos músicos, pues mi música no me cansa. No me canso de escucharlas. Siento que hicimos un buen trabajo, no encuentro otras palabras” le sigue Leo.

¿Por qué siempre hablo así de los músicos? ¿Será algo tendencioso? Yo digo que no. Cuando haces algo que te gusta haces hasta lo imposible por que la demás gente crea ello, para eso, tienes que expresarlo una y otra vez, de forma directa y puede que tengas derecho a redundar, pues nunca encontraras esas verdaderas palabras para decir por qué te gusta tanto algo. 424 sigue esta minuciosas tendencia.

“No surfeamos la ola hasta que la ola llegue. Lo estamos llevando paso a paso. Todavía nos falta dar un paso más. Ha sido un buen año y que queremos hacer como banda pues ya tenemos dos discos y sinceramente no sabemos hacía donde va 424 con la música” me dice Leo mientra su mirada no apunta a ningún lado.

Siempre Mar es otro proceso intenso ya que fue que nos encargamos nosotros mismos del proceso musical, lo quisimos hacer todo nosotros. Básicamente es un proceso desde adentro pues se expuso todo lo aprendido.” le sigue Felipe mientras ve a Leo divagando en su mente.

Bueno, es aquí donde todo se despeja y tomas un trago de aquel trago semi-amargo que el mozo te puso en la mesa y sigues esperando un nuevo rumbo, piensas, divagas y recreas escenarios inexistentes, pero que junto con la última gota de mezcal se despeja. Crees en lo que estás sintiendo, te entran fuerzas, pides otro trago y te dispones a salir de aquel lugar de mala muerte en el que estas. Te lo crees y sigues adelante, aunque sabemos que poco después de salir estarás de regreso con una fichera y esperando que el camino te de más pistas. 424 se adentra a estos terrenos y se dispone a escabullirse a tus neuronas. Déjalos entrar, son lo único bueno que podrás hacer en tu vida. Al menos eso puedes creértelo. 😉

“Es un privilegio saber que tengo algo que me encanta. Después todo lo demás va de la mano con lo que haces” terminó Felipe.

424