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Apología del video de concierto

Mucha gente se molesta en los conciertos con la gente que graba video, estando ahí o no. Lo curioso es que muchos hagan el reclamo de solo disfrutar el momento. Pero ¿quién dice que no se disfruta el momento? ¿Acaso no es más bello querer perpetuar un instante? Si los conciertos son pequeños happenings, efímeros, orquestados de tal manera que pueden ser repetidos en fórmula, pero no en esencia ¿por qué no conservarlo? 

Hacer un registro en el espacio-tiempo de un acontecimiento, en muchos casos irrepetible es menester. Perpetuar una situación de regocijo revisitable. 

Sobre todo para los que no estuvieron ahí. Pienso en el filósofo alemán Martin Heidegger cuando se cuestionaba ¿por qué ir a un museo de antropología? En ese sentido analítico ontológico del entendimiento del ser antes de nosotros y del ser utensilio de la cosa, es semejante a dejar un legado visual, un documento fílmico de cómo eran las cosas, cómo fue tal circunstancia, qué aconteció. Ese es el sentido y propósito de  un video. Ahora bien, ¿para quién se crea? ¿Se crea para uno mismo? o ¿Se hace para los demás? En el juego de la inmediatez el elemento banal de hacer las cosas solo por compartirlas en redes sociales y decir estoy aquí y veo esto, depende del juez que observa. Un libro de arte muestra pinturas que quizás nunca hayamos visto, pero constituyen un legado que como fuente de archivo podemos consultar N cantidad de veces, en ese sentido filmar un concierto se vuelve una biblioteca audiovisual a la que uno puede recurrir a consultar y observar esas vicisitudes. 

Sobre todo cuando acontecen en el extranjero, cuando una banda hace un cover o tiene un invitado especial. Entonces ese efímero instante, fugaz y pasajero sino se archiva pasa a la historia como una anécdota y no como un documento. 

Se puede hacer para nutrir el ego y presumir, pero la realidad es que en ocasiones eso trasciende y se vuelve referente, ¿quién no ha visto un video de un concierto de alguien? Entonces ¿por qué quejarse de la situación? El compartir puede volverse un juego más interesante que el onanismo de las selfies, porque hay un tema de interés común, así pasa con conferencias, ponencias, conciertos, recitales etcétera…

La divulgación cultural es sumamente importante y extremadamente necesaria en un país como éste. Al menos hablando desde mi experiencia he disfrutado de muchas cosas a las que no he podido ir y supone una especie de suerte que alguien comparta el contenido. 

Además cada día los celulares tienen mejores cámaras fotográficas y/o de video evidencian la evolución tecnológica. Son conocidos los casos de películas y videos musicales que han sido grabados con iPhone. Recientemente Olivia Wilde dirigió el video de Edward Sharpe & The Magnetic Zeros “No Love Like Yours” utilizando 6 iPhones 6s 

Mostrando así las posibilidades fílmicas en alta calidad 4k al alcance de casi todos, por lo que hacer videos caseros de calidad y en este caso de eventos es cada vez más factible, lo único que aun no todos los celulares tienen es el estabilizador de imagen, con lo que uno solo tendrá que lidiar con el pulso de maraquero del propietario. 

La inmediatez, la colectividad y la comunidad internauta puede disfrutar de eventos vía stream, en muchas plataformas como Periscope, YouTube, Facebook o el clásico Ustream solo por nombrar algunos. 

El universo que ha traído el smartphone y todas las apps han reevolucionado el mundo de los eventos. 

Gracias a ello podemos disfrutar de cosas tan geniales como esto:

Nick Cave & Mark Lanegan The Weeping Song

https://youtu.be/8VbFobI_hwI