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Corona Capital Guadalajara: ¡Toma eso CC CDMX!

Fotografías: Emilio Sandoval

Sábado 11 de mayo. Día de la segunda edición del Corona Capital Guadalajara. ¡Y que nos vamos! Las cosas, sin embargo, no serían sencillas; las señales presagiaban un día largo. Después de recuperarnos del olvido de unos boletos, vino una fuga de gasolina en el coche. “Dios les da las peores peleas a sus mejores guerreros”, dijo una amiga en broma una vez que sacudimos la idea del fracaso y decidimos rentar un coche en el aeropuerto.

Finalmente, al llegar al evento, descubrí que, en efecto, el nombre lo dice todo. Corona Capital. Punto. Además, Guadalajara. Activaciones por todos lados: rueda de la fortuna, columpios, una bandera que anuncia una bandera más grande y universal: la música. Tres escenarios en la explanada del Estadio Akron, el Corona, el Kia y la Levi’s Tent.  Todo armado para uno de los festivales con mayor proyección a nivel nacional e incluso internacional.

La apuesta curatorial de las bandas, más allá de los headliners, fue de primer nivel.  Sin embargo, la logística no ayudó al acercamiento con las agrupaciones iniciales. Kimbra fue el caso. Su voz, su dance pop, sus movimientos por el escenario no fueron suficientes para atraer demasiado al público, que estaba más preocupado por refrescarse y cubrirse de un sol abrazante que no dio tregua alguna durante las primeras cinco horas del festival. Eso, aunado a una explanada llena de tierra y polvo, generaron un ambiente muy seco que hizo que la caminata entre escenarios se sintiera como una en el desierto.

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Kimbra se presentó en el KIA Stage del CC Guadalajara

Sólo cuando apareció White Lies, al punto de las cuatro de la tarde, el festival empezó a tomar forma de un Corona Capital auténtico. ¡Y cómo no! La banda londinense de indie rock se ha ganado a la audiencia mexicana a base de canciones de estadio distribuidas en sus muy aceptables cinco discos de estudio. A eso apelaron. “Take It Out on Me”, “Farewell to the Fairground”, “To lose my life” y “Death”, saciaron las ganas de corear del considerable grupo de fans en el Corona Stage.  Pero lo mejor aún estaba por venir.

Jack Lawrence de The White Lies en CC Guadalajara
Jack Lawrence de The White Lies en CC Guadalajara.

Rhye bajó de nuevo los decibeles. A diferencia de su sonido de estudio, extremadamente nostálgico, en vivo suena fresca y eléctrica gracias a los deliciosos solos de guitarra y saxo de sus músicos. ¡Para acompañarse de un cigarrito o una chela! En el principal, Christine de (Christine and the Queens), se apropió del escenario principal con sus “reinas” (cinco espectaculares bailarines de los que Madonna podría sentirse orgullosa), para convertirlo en una pista de baile. ¿Quién predicó la muerte de un pop lleno de coreografías?

El R&B  de Rhye llegó a Guadalajara para deleitar a miles de fans.
El R&B de Rhye llegó a Guadalajara para deleitar a miles de fans.

En inglés hay una frase, good things come to those who wait, que significa que hay que aguantar, estoicos, la vara. La gente en el Kia lo sabía; no quedaba de otra más que esperar toda la presentación de The Goo Goo Dolls para poder escuchar “La Rola”, esa que ha trascendido el tiempo. Finalmente, después de casi cincuenta minutos de un rock típicamente ochentero, llegó ese momento tan esperado: “Iris”. A nadie le importó la ausencia de los violines, la falta de punch en el solo de guitarra, o la voz desangelada de Johnny Rzeznik. Los recuerdos de aquella canción salieron a flote en la voz de cada asistente que coreó con fuerza esa línea tan llena de tristeza y esperanza. <When everything’s made to be broken, I just want you to know who I am.>

"Iris" de Goo Goo Dolls hizo cimbrar la explanada del Estadio Akron.
“Iris” de Goo Goo Dolls hizo cimbrar la explanada del Estadio Akron.

Pero no había tiempo para lágrimas. Eran las siete de la tarde cuando el sol empezó a compadecerse, y la presentación de OMD ya había comenzado. Era la señal para el punto sin retorno, y la banda londinense de finales de los setenta lo sabía. Y, aunque muchos se quedaron en el Kia a esperar a Karen O y compañía, otros aprovecharon los espacios para sacudir el cansancio con el movimiento de las piernas al ritmo de “If you leave” y “Electricity”.  Un acto anacrónico, sencillamente genial, de una agrupación que ayudó a asentar las bases del synth pop británico.

El CC Guadalara también contó con bandas legendarias como OMD
El CC Guadalajara también contó con bandas legendarias como OMD

Mientras, en el escenario Kia, sucedía uno de los momentos más esperados: el regreso de los Yeah Yeah Yeahs, una de las bandas más representativas del resurgimiento del rock en Nueva York y que, desde el 2013, no pisaba tierras mexicanas. Karen O, Nick Zinner y Brian Chase tuvieron una presentación de apenas una hora, en donde la banda supo convertir la expectativa en realidad.  Y es que O, la voz de una generación, no perdió el tiempo. Sin dejar de sonreír, hizo suyo a un público con un setlist complaciente y satisfactorio.

“Runaway”, “Soft Shock”, “Gold Lion”, “Zero”, “Skeletons”, “Sacrilege”, encendieron la vibra de los miles de fans que corearon cada una de las canciones. ¡Y cómo no! Sólo bastaba escuchar la cantidad de voces que los acompañaron al unísono en “Maps” para entender el porqué de su enorme cantidad de fans. Lo mismo con “Heads will roll”, un himno generacional que antecedió a “Date with the night”, con la que  se despidió, no sin antes estrellar su micrófono contra el piso. ¡Ufff!

Después de seis años, los YYY's regresaron a México.
Después de seis años, los YYY’s regresaron a México.

De vuelta al principal: Phoenix. Pocas bandas son tan fieles a su nombre. La agrupación liderada por Thomas Mars logró transmitir fuego a los cuerpos cansados y azotados por una tarde muy soleada. Algo hace bien este grupo para agotar los boletos de cada una de sus presentaciones. Con un atardecer impecable de fondo, luces y animaciones llenas de colores, convirtió el desierto en un oasis de baile.

La banda francesa pasó la prueba con creces, consiguió algo que ni los Chemical pudieron repetir: poner a bailar a un público que se caracterizó por su pasividad (casi ternura) y una cierta indiferencia hacia la mayoría de los actos, en comparación con lo que ocurre en otros festivales. “Lasso”, “Entertainment”, “Lisztomania” y “Too Young” fueron sólo algunas de las canciones de una presentación que terminó por consolidar a la banda. Phoenix merece ser headliner. Punto.

Pohienix puso a bailar a todos sus fans en el CC Guadalajara.
Phoenix puso a bailar a todos sus fans en el CC Guadalajara.

The Chemical Brothers, era otro de los actos que más esperaba. Lo confieso: nunca los había visto en vivo. Quería comprobar todo lo que la gente dice de ellos. Y es cierto (casi todo).  Sus visuales son ESPECTACULARES; su música te conecta y acelera el corazón; sus presentaciones no tienen pausa ni dan tregua al movimiento. Cualquier tarde de sol, cualquier viaje de seis horas en carretera se justifica cuando uno abre los brazos y se suelta a cantar “Wide Open”, en uno de los momentos más álgidos de todo el Corona.

The Chemical Brothers no logró enloquecer totalmente al público.
The Chemical Brothers no logró enloquecer totalmente al público.

Pese a todo, algo faltó. Tuvieron que haber cerrado la jornada. Tal vez, el escenario les quedó muy chico; la expectativa por Tame resultó en un ambiente demasiado apático y expectante, para un grupo que tiene fama de hacer explotar las cabezas. El setlist, basado en su última y fantástica producción No Geography, no tuvo el recibimiento que ellos esperaron. Después de “Go” el ritmo bajó mucho, y la gran mayoría de “espectadores” prefirieron ver en las pantallas los pasos de baile de las animaciones que atreverse a repetirlos. Ni siquiera la sensata decisión de recorrer media hora la presentación de Tame Impala, ayudó a que se encendieran los ánimos.

Sólo cuando sonó “Galvanize” se desató finalmente esa electrónica descontrolada y excesiva de los Chemical Brothers. El tiempo había llegado para apretar el botón. Los brazos y los pies recuperaron su memoria. Finalmente, aparecieron los pasos de baile, los vasos voladores, los movimientos de cabeza, el digno ritual colectivo. Pero era muy tarde; había que correr al otro lado de la explanada, hacia el escenario principal.

El show visual de The Chemical Brothers fue uno de sus mejores aciertos.
El show visual de The Chemical Brothers fue uno de sus mejores aciertos.

Como era de esperarse, Tame Impala abrió con “Let it happen”, esa rolísima de ocho minutos que sonó en mi reproductor a diario durante varios meses, y desde ese momento mostraron la tónica de lo que representan: vídeos lisérgicos, texturas finas, papel que sale volando. Desde que sacaron el Currents, no han dejado de basar su show en ese álbum que es, para muchos, uno de los mejores discos en lo que va de la década. Y este concierto no fue la excepción.

“The moment”, “Yes I´m Changing”, “Eventually”, “The less I know the better” son parte ya de la banda sonora de millones de jóvenes que buscan la psicodelia en sonidos sutiles y tenues, y una música pop con letras que hablen acerca del cambio, la trascendencia, la felicidad mental.  Mención especial para su ingeniero de sonido. Si por algo esta banda está donde está es por que han sabido sacar lo mejor de cada instrumento. Y se nota en cada canción que tocan. Todo suena como debe sonar; nada sobra ni nada falta. ¡Excelente!

Tame Impala ofreció uno de los mejores shows del CC Guadalajara.
Tame Impala ofreció uno de los mejores shows del CC Guadalajara.

Kevin Parker aprovechó el concierto para tocar “Borderline” y “Patience”, dos canciones que, por el sonido, parece ir por los mismos senderos de su último material. Sonó también “Elephant” (quemada muy pronto en su presentación para mi gusto) uno de esos momentos que lo valen todo, y con ella aparecieron los rayos láser que convirtieron la explanada en un verdadero desquicie psicodélico. “Apocalypse dream” y “Feels like we only go backwards” fueron el clímax de una verdadera experiencia musical de una de las bandas más grandes del momento. Y aunque tocaron media hora menos de lo programado, y les faltó revisitar el subestimado, pero igualmente increíble Innerspeaker, sólo quedó una cosa que hacer: let it happen.

 

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