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El Boxeador

¨Por lo que más se nos castiga, es por nuestras virtudes¨ Nietzsche

A veces pienso en la vida de los boxeadores y me es imposible no reflexionar sobre la vida, y ver las similitudes entre el box y la existencia.

Los boxeadores se ganan la vida a golpes y ¿Qué es la vida? sino eso; golpes y caídas. Un día puedes estar en la gloria y al siguiente estás tratando de levantarte de la lona.

La vida es un constante combate contra todo, contra todos, contra uno mismo.
Cuando estás en la lona cada segundo cuenta, hay millones de ojos observándote, gente que depositó esperanza en ti, gente que cuenta contigo, con que te levantes. Pero hay veces en que es sumamente difícil continuar, haz recibido tal castigo que resulta casi imposible seguir.

Si no te levantas la gente te llama perdedor, cobarde. Dicen que en tiempos de crisis es donde se demuestra el carácter, y entonces, todo el mundo se vuelve juez y parte para señalarte y juzgar tu acciones.

Creo que cada historia es distinta y yo veo el coraje en aceptar la derrota y comenzar de nuevo, no muchas personas son capaces de levantarse después de una derrota. Muchas derrotas forman un espíritu combativo insaciable, pero no es sino hasta el momento que no se tiene nada que perder que se tiene todo por ganar, todo por delante, se vencen los miedos y te puedes levantar, porque ya has caído de demasiado, ya has cruzado el infierno y ahora sólo queda ascender.

Hay gente que se levanta y por intentar seguir le va peor, pues no está en las condiciones propicias para continuar y sin embargo, lo intenta ¿hasta qué grado esto es estupidez? no sería mejor reconsiderar lo que se hace, tal vez se está comprometiendo más de lo que se está obteniendo, o simplemente la estrategia no es buena. Esto en la vida puede ser útil pero en el ring no.

Cuando los problemas te han puesto contra las cuerdas y no hallas la forma de contrarrestar el ataque, no ves la forma de seguir adelante, siempre surge una voz que es la que te indica lo que estás haciendo mal, o lo que estás dejando de hacer, pero en la vida no siempre pasa.

Muchas veces el que está en la lona está menos perdido que el que no lo está, muchas veces te quieres recargar en él cuando el otro esta tirado, obviamente eso no es posible y es justo en este punto donde las cosas se quebrantan.
Al fin y al cabo todos buscan su supervivencia sin mirar que el otro está peor.

Te cuestionas ¿qué fuerza, motivo o circunstancia es la que te incita a seguir adelante?

La inmovilidad no es el deseo de no hacerlo, sino que se necesita tiempo para saber cómo, o tal vez se sabe cómo pero no dónde, o dónde y cómo pero no cuándo y así sucesivamente. La perdición es un círculo vicioso que sólo lo puede comprender el que lo vive.

Es muy fácil juzgar y tirar piedras cuando se considera que alguien está derrotado, pero la valentía se demuestra volviéndose a levantar y seguir intentando.

Esta es la condena de la humanidad, estar destinado a seguir intentando a seguir luchando y nunca darse por vencido, sin importar cuantas veces caigas está es la vida de Sísifo.

Albert Camus dedicó un libro “El Mito de Sísifo”, para hablar justo de este tema: el absurdo existencial que se vive por esta condena, el valor de la vida y su inútil esfuerzo.

La podemos ver por toda la humanidad, un ejemplo muy fácil es el trabajo: trabajas para ganarte la vida, vida que se desperdiciará trabajando para ganarse la vida.

Como escribió Charles Bukowski en ¨Factotum¨

¿Cómo diablos puede un ser humano disfrutar que un reloj de alarma lo despierte a las 5:30 a.m. para brincar de la cama, sentarse en el excusado, bañarse y vestirse, comer a la fuerza, cepillarse los dientes y cabello y encima luchar con el tráfico para llegar a un lugar en donde usted, esencialmente, hace montañas de dinero para alguien más, y encima si le preguntan, debe mostrarse agradecido por tener la oportunidad de hacer eso?

Entonces, ¿Cuál es el objeto? ¿Para qué levantarse?

Porqué en primera instancia ya llegaste hasta el ring (vida)  ¿Cómo es que llegaste? Y segundo no puedes ir en contra de la normas de supervivencia, hay que cumplir con la vida y para ello tienes que hacer algo, muchas personas dependen de ti, pero más importante, tú dependes de ti mismo, dependes única y exclusivamente de ti mismo, de tu fuerza y tu voluntad, si no lo haces nadie más lo hará por ti, si no fomentas el amor se muere y aunque tengas el valor de levantarte este puede haberse ido porque lo hiciste demasiado tarde, aquí no hay culpables, cada uno es responsable de sí mismo, y lo que necesitaste pasar era necesario para llegar al otro lado y saber que no puedes permitirte volver a la lona, porque sabes el mal que esto traería, aunque estés anclado a una realidad absurda, Sísifo por un instante, en el que dejaba de cargar su piedra era libre.