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Eurojazz 2017, semana 2: “¿quién dijo que en México no hay público para el jazz?”

Fotos: Anette Eklund y Martín Vargas

Sorpresivamente estas palabras no fueron pronunciadas por algún integrantes en un español forzado (aquí con excepción, claro, de Sofía Ribeiro), sino por uno de los organizadores de este festival. Y es verdad. Pese a que la lluvia ya no era una amenaza como la semana pasada, sino una realidad —principalmente el domingo—; la mayoría de los asistentes no abandonó las áreas verdes. En su lugar sacaron sombrillas. No se irían tan fácilmente.

Stryjo Trio por Anette Eklund
Stryjo Trio por Anette Eklund

Para el primer día la propuesta más interesante fue sin duda Stryjo Trio, proyecto originario de Polonia.

“Buenas tardes, nuestra música es completamente improvisada”. Estas fueron las palabras de Nikola Kolodziejczyk, pianista del trío. Sin embargo no era una carta de presentación, sino una advertencia: lo que escucharíamos no había sido escuchado nunca antes por alguien más, ni siquiera ellos mismos. Su presentación tuvo bases innegables de jazz clásico. Al principio de cada pieza sin nombre ni historia se notaba una complicada comunicación entre los integrantes, pero no era que no se entendieran, sino que aún no se encontraban. Era un laberinto que recién inauguraban y donde debían encontrarse de alguna manera. Pocas palabras, mucha creación.

Stryjo Trio por Anette Eklund
Stryjo Trio por Anette Eklund

La improvisación fue genial, pero el piano fue el instrumento que más fue aprovechado; incluso se llegó a prescindir de las teclas pues Nikola tocaba las cuerdas desde el interior del cuerpo para generar el sonido deseado. Cada tema tenía un instrumento base, por lo que nadie se quedó sin crear su propia esencia. Eran tres procesos creativos chocando, rozando y encontrándose constantemente, hasta llegar a un equilibrio que podía ser roto; sin embargo parecía que cada nota, cada movimiento hubiera estado ahí desde siempre. Al terminar cada pieza los más sorprendidos eran ellos: Nikola, Maciej Szczycinski y Michal Bryndal. ¿Que no se trata, pues de eso el jazz?, ¿de una creación constante y simultánea? Pero esto era distinto, nunca era el mismo jazz, quizá ni siquiera los mismos músicos. La Paradoja de Teseo llevado a la música.

Stryjo Trio por Anette Eklund
Stryjo Trio por Anette Eklund

Para el segundo día la lluvia cayó apenas Krisztián Oláh Kvarttet iniciaba con su presentación en el escenario. Esto no desanimó a los presentes. Y sin embargo, el sol salió un poco después. Con una ejecución impecable, pero una comunicación laxa (será porque el ensayo fue bastante claro) este cuarteto originario de Hungría llenó con un jazz tradicional, entiéndase como una suerte de cool estricto y sin un margen claro, o por lo menos casi prescindible, para la improvisación y si las había, no eran atrevidas. Y no solo se notaba eso en su música. Krisztián únicamente se dirigió al público en un inglés calmado, solemne, respetuoso pero casi inaudible y hasta pareciera despojado de toda emoción, esperemos que esta aventura termine con broche de oro.

Krisztián Oláh Kvarttet por Martín Vargas
Krisztián Oláh Kvarttet por Martín Vargas
Krisztián Oláh Kvarttet por Martín Vargas
Krisztián Oláh Kvarttet por Martín Vargas

Martín Vargas

Estudiante de Ciencias de la Comunicación. UNAM. La música es el puente hacia lo inmortal

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