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Kurt Cobain y el sueño de la amapola

El día de hoy Kurt Cobain cumpliría 50 años y no es para menos que sigamos pensando en él como una figura presente, ya que su legado sigue y seguirá vigente por siempre, ¿por qué? Simple, el retrato sentimental e ideológico que hizo sobre el acontecer adolescente, caótico y solitario, no pertenece solo a una generación, sino que es una sintomatología universal. En mayor o menor escala, pero básicamente una ley. 

Podría pensarse que habla únicamente de una sociedad enferma y que el nihilismo que acongoja su lírica como la respuesta a una sociedad en putrefacción, lo cual es, pero no es exclusivo de la zona geográfica ni del tiempo en el que fueron concebidas. Sino más bien al himno que representa la existencia cuando no es la imagen de una película de buenas costumbres y felicidad. 

En algún punto todo ser humano se  encuentra internamente herido por la familia o la sociedad, aquellas que según Freud construyen el ego (familia, sociedad, medios) y aunque muchos en especial en la actualidad hayan optado por el capitalismo para llenar vacíos con cosas inútiles e innecesarias, manipulados por necesidades inventadas, en el fondo el sentimiento de vacío existe y en algunos casos es más agudo. 

Hace poco en Netflix subieron el documental Montage of a Heck,  el cual trata de establecer una línea temporal sobre la debacle de Kurt Cobain, utilizando sus diarios, testimonio de amigos y familiares y algunas grabaciones y archivos pertenecientes a estos, que al final solo terminan siendo joyas para los fans. Ya que el documental carece de credibilidad, más bien pareciera una apología a Courtney Love y un tratado para cambiar la percepción de la situación, haciendo ver que Kurt no era una perita en dulce y lo complejo que era vivir con él e incluso soportarlo. Es aquí donde encuentro el título del documental muy preciso, porque en realidad es eso un montaje. 

Sí bien es cierto que no era y no ha de ver sido una persona fácil, sus necesidades eran más bien simples, y eso sigue hablando mal de la gente que lo rodeaba, puesto que no prestaron la suficiente atención ni la debida importancia que merecía su situación. 

Porque independientemente de que fuera una persona voluble, hiperactiva, destructiva, depresiva lo cual ya representa un problema que debe ser tratado clínicamente, era un yonkie. 

Y todas esas personas que no hicieron más por él en parte son responsables de lo que todos sabemos que sucedió, aunque quizás no sepamos con exactitud los hechos el porqué o cómo pasó.

Sin embargo sabemos que en el momento en el que se sumergió en el sueño de la amapola no iba a salir. 

Y hoy solo tenemos su enorme legado, un legado inmortal que nos lleva a querer escribir de él, a escuchar su música, a leer sus letras y seguir recordándolo como el gran artista que fue. 

Happy 50th birthday Kurt Cobain