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¿La muerte de la televisión? | FINAL

¿La muerte de la televisión? | Vol 1

El declive televisivo es notorio a nivel mundial. Cadenas de televisión se esmeran y queman la cabeza de guionistas y productores tratando de encontrar nuevas fórmulas para reinventar al medio y su contenido, pero ante la invasión de diversas plataformas de entretenimiento el resultado no ha sido nada favorable.

Aunque es notoria la escasez de creatividad y contenidos, la mediocridad en la que han caído las grandes cadenas y la urgencia por captar la atención de miles de espectadores, resulta que éste no es el principal problema para volver a convertirse en el medio masivo y líder de entretenimiento.

Este hecho ha llevado a los “expertos” a investigar el fenómeno que atenta con la supervivencia de varias empresas televisivas. Pero, ¿qué es lo que está propiciando el suicidio televisivo? Más allá de la falta de veracidad en materia de noticias, de lo burdo y soso que es la programación, de los talentos fallidos ante cámaras; resulta que uno de los principales factores de esta agonizante muerte es su propio formato.

¿Qué quiere decir esto? Explico. Aunque existe una alta tecnología en cada pantalla plana con la mejor resolución, resulta que no satisface ciertas demandas del mercado y resulta aún más complicado, cuando aparentemente ya no es un dispositivo tan práctico para la vida moderna.

Es irónico que lo que ha llevado a evolucionar a la televisión siempre ha sido este punto, pero cuando su rival son los cotizados smartphones y tablets que se han convertido en el gadget o dispositivo que mejor se adapta al estilo de vida actual y que además ofrece varias de las funciones de los medios tradicionales; parece una batalla perdida. Hace 10 años la televisión era el medio líder en el mundo de las comunicaciones, había aproximadamente 1,2 millones de televisores, hoy en día, hay más suscripciones activas a compañías de telefonía móvil que seres humanos o televisores.

Hay que entender que un gran porcentaje de ganancias de la televisión se genera por el espacio publicitario que venden  y cuando las grandes compañías como Coca-Cola empezaron a invertir y ver que su mercado activo se encontraba en los medios digitales, comenzó la crisis en la industria de la televisión. No se trata tanto de una declive de contenido o ideas (que sabemos que existe), sino que la televisión está lejos de satisfacer esta demanda al entretenimiento y a la comunicación inmediata que esta aldea global necesita y se encuentra aún más lejos de ser un dispositivo cómodo y accesible al que podamos recurrir en cualquier momento.

La televisión puede morir y no porque ya nadie la vea, de hecho la cifra de televidentes es casi la misma que hace unos años, pero ya se encuentra lejos de saciar las necesidades de entretenimiento que requiere su público. Al parecer la solución no va en abrir canales exclusivos que tienen un costo extra al servicio normal de cable o de generar series exclusivas para sus canales. Por lo que los directivos de estas empresas se encuentran enfocados en llevar su contenido a plataformas digitales y volver a reconciliarse con su público.

La comodidad de los mortales es lo primero, el tener acceso a la información de manera inmediata y una gama amplia de entretenimiento multimedia, es la tendencia del mercado y si la televisión no logra hacer una empatía con sus plataformas digitales y su público, será momento que empecemos a tocarles las golondrinas. ¿Nos tocará ver el desplome de las grandes televisoras?