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Lotta Sea Lice: Sobre las sumas que también restan

15 mil kilómetros no son distancia cuando se trata de música, y menos cuando se trata de géneros afines. Pensar el trayecto de Kurt Vile a Courtney Barnett o de California a Sydney hoy en día, es más fácil que nunca. Tanto como ir a Spotify, google maps o, si se tiene lana, como comprar un vuelo en aerolíneas baratas.

Es cierto que uno podría alegar que ambos artistas no resultan tan similares, y habrá quien prefiera a una como quien prefiere al otro; sin embargo, hay rasgos que podrían advertir un encuentro inminente, sin importar la distancia. El gusto por las acústicas, las composiciones y hasta los tonos de voz.

Bueno, pues sucedió. Su nombre es Lotta Sea Lice, el primer material en conjunto entre los dos artistas, que demuestra que sumar no es lo mismo que multiplicar. Y en este caso, la operación entre ambos es una buena suma que da como resultado un disco fresco que combina lo mejor del country y folk y hasta un poco de blues en un álbum ligero de pretensiones y fácil escucha. Pero hay también una resta individual en ese conjunto, al menos para Courtney.

Aunque Lotta Sea Lice conserva mucho la esencia de ambos, los más beneficiados son Vile y su hipster country folk, en detrimento de esas guitarritas shoegazeanas y del encanto sensual, bohemio y rocanrolero de Barnett. Hay, por ende, mucha letra, mucha composición equilibrada, muchas frasecillas que quedan colgando. Está, por ejemplo, “Over Everything”, una canción suave de más de seis minutos, con el sol a la cabeza, que elude a esa melodía que nos ayuda a salirnos de todo flotando. “Let it Go” y “Continental Breakfast” cumplen el mismo propósito. Y aunque por momentos pareciera que la guitara hará lo suyo, nunca explota, como si el folk le impidiera a Barnett desquiciarse un poco. En ese intento por sonar demasiado equilibrados, arriesgan poco, jugando más en el campo de Vile.

Y es que, si bien hay una esencia folk en Barnett, lo suyo es también energía contenida, ganas de sucumbir el mundo a guitarrazos y hasta desenfreno, a lo Patti Smith. ¿Alguna prueba? Ahí están “Small Poppies” o “Kim’s Caravan”, de su primer larga duración del 2015, Sometimes I sit and think and sometimes I just sit; dos piezas desapercibidas pero que, de ser encontradas en su momento justo, hubieran liderado fácilmente la reivindicación femenina que el rock&roll necesitaba, más allá de St Vincent.

Así, pues, Lotta Sea Lice no es para nada un mal disco, por más que la portada nos evoque a unos greñudos Yoko-Lennon. Au contraire, es bastante disfrutable y carretero. Recomendable para el par de hipsters que todos llevamos dentro.

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