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Mothorhead

Motörhead | Bad Magic

40 años, 22 discos de estudio, incontables botellas de bourbon, decenas de miles de cigarros y miles de groupies. Ese podría ser el curriculum de Lemmy Kilmister en una línea. Por lo que el alma de Motörhead suena un poco diferente esta vez. Muchas bandas tienen un parteaguas cuando lanzan un disco después de un cambio drástico en la banda, un accidente o hasta cambio de productor. ¿El cambio de Lemmy? Dejó de beber y de fumar. ¿Se nota? Son un poco más perceptibles los años que lleva(ba) de rockstar. Si esta fuera la definición de Bad Magic sería injusto, por que no lo podemos comparar con lo que la banda sacó hace 35 años.

Ese cambio ya se empieza a notar con los otros miembros de la banda; una alineación que lleva más discos que ninguna otra. Para ponerlo en contexto la alineación clásica grabó cinco discos. Esta,con Phil Campbell y con Mikkey Dee (que sigue siendo una absoluta bestia), llevan 12 discos producidos. A pesar de toda la química que han desarrollado, ya no pueden ocultar la edad de Lemmy.

Ahora la ventaja, Motörhead no te puede entregar un disco malo últimamente, aunque tal vez no por las razones adecuadas. Saben cuál es su fórmula, saben cuál es la esencia de la banda y se van a apegar a eso. Canciones rápidas, guitarras fuertes y el carisma/voz carrasposa de Lemmy. ¿Sigue funcionando? A pesar de todo lo que hemos dicho, sí. Por mas raro que parezca.

El disco esta cargado de riffs poderosos de principio a fin, la batería es abrumadora. Es rápido, es fuerte; más que nunca se nota que Campbell y Dee son dos músicos excepcionales. “Shoot Out All of Your Lights” son de esas que bandas muchas jóvenes se quedarán pensando que ojalá pudieran tener esa intensidad por una canción entera. Una que se debería convertir en una habitual en vivo.

Todo sigue siendo veloz y estridente. Lo fans mas hardcores saldrán encantados como siempre. Lo fans mas casuales van a escuchar un buen disco de rock, el problema es que ellos no saben de lo que este hombre es capaz. Aunque todavía hay destellos, como en “Electricity”, en apenas poco más de dos minutos logran meter esa potencia a todos lo que les es posible. Vocalmente y musicalmente.

“Till the End” es la balada (basicamente es una balada porque es lenta para los estandares de la banda), algo que tampoco es extraño para ellos de todos modos. Aquí hay dos grandes protagonistas, la voz esculpida directamente de la botella y la guitarra de Campbell, que se puede ver esa finesa que tiene ademas de la velocidad endiablada.

El disco cierra extraño, con una canción tan dificil de coverear, sobre todo cuando intentan guardar algo de la escencia original como “Sympathy for the Devil” de los Rolling Stones. Varias bandas lo han intentado… en este caso vamos a decir que no están en la bandas que no fracasaron miserablemente (y cuando digo nadie, me refeiro a Guns and Roses)… aunque tampoco lo lograron.

Este disco nos deja una lección muy importante: Lemmy es inmortal, es de esa raza igual que Keith Richards u Ozzy Osbourne. A pesar de todo, siguen adelante, achaques y otrasa viscicitudes, pero con una vida que hubiera matado a un ser humano normal décadas atrás. Probablemente no sea lo úlitmo que escuchenos de Motörhead

 

 

 

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