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Myles Kennedy y su nostálgica sonata en Year of the Tiger

El debut como solista de este multiinstrumentista y vocalista originario de Boston se coloca como un buen ejemplo de la supervivencia del rock y sus variantes —principalmente, el hard—, así como la convivencia entre el blues y la inclusión de instrumentos inusuales para este tipo de género musical como el banjo y la mandolina. Myles Kennedy es conocido por ser el vocalista y guitarrista principal de la banda de soporte de Slash en su faceta como solista, esta agrupación tomó luego el nombre de Myles Kennedy and the Conspirators. Actualmente Kennedy es parte de la banda Alter Bridge, un referente del presente siglo para el rock que se hace en Florida; sin embargo es fuera de esta agrupación que Myles decidió lanzar a través de Napalm Record su primer álbum de solista  titulado Year of the Tiger.

Este nombre no es gratuito ni guarda misticismo oriental, sirve como puente catártico para hablar de la muerte de su padre ocurrida en 1974; dicho año corresponde al Año del Tigre en el calendario chino. Sin embargo, es acerca del pasado que por medio de 12 canciones que el guitarrista nos lleva. Es sumamente notoria la esencia y la claridad del mensaje que Kennedy quiere dar a conocer. La experiencia, tanto como en su ejecución sonora como en la escritura de las canciones resulta satisfactoria a quien escucha este debut. Él nos lleva por donde sabe que es mejor pues el rock y sus métricas son algo que domina ampliamente.

No por ser un debut quiere decir que el músico sea principiante

Ahora bien: es necesario aclarar que este resulta un buen disco en términos generales, pero uno que fácilmente cae en la monotonía y por tanto en el hartazgo. La tesitura vocal de Myles es la misma así el tema sea tranquilo o quiera proyectar solemnidad (“Songbird” o “Love can Heal”), o bien, hable en su letra de temas que se esperan sean sutiles (“Mother”). Aunque se apueste por el uso de figuras inusuales para este género musical, aporte de instrumentos acústicos como la mandolina, estas no compensan del todo la unidad que propone Year of the Tiger en cada una de sus canciones. Podría decir que este álbum funciona más como sencillos que como todo un todo, el orden de las canciones tampoco ayuda en este propósito.

Resultado de imagen para year of the Tiger Myles Kennedy

Es inevitable pensar en un cantante de trash con las recurrentes segundas voces. Pero también hay muchas semejanzas con el sonido general que Robert Plant planteó en Carry Fire, su más reciente álbum (cuya reseña puedes leer si das clic aquí). Hay una oscuridad recurrente aun se proyecten ritmos no necesariamente oscuros: es casi como ver una sonrisa debajo del cielo nublado; ¿nostalgia?, ¿homenaje? De cualquier modo el mérito es de admirar: contar un mensaje que se quiere dar con toda la sinceridad posible es valioso. Convencido estoy que Year of the Tiger no fue un álbum que Kennedy hizo para triunfar como músico, compositor o rockstar, simplemente es una historia que necesitaba ser contada y eso es bueno, pues cualquiera que lo escuche también lo hará con sinceridad.

Las mejores logradas son “One Fine Day”, “The Great Beyond”, “Devil on the Wall”, “Mother” y “Songbird”

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