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Recuerdo de una plática con Anrimeal

Hace unos meses tuve la gran oportunidad de reseñar Could Divine, el álbum debut de Ana Rita de Melo Alves, o simplemente Anrimeal, el cual, aunque ya estaba en Bandcamp desde ese entonces, apenas este 20 de noviembre fue el lanzamiento oficial del disco físico y en todas las plataformas digitales. El día que llegó el álbum a mí no lo esperaba para nada, en esta vida adulta a veces los días se vuelven complicados y muy ocupados, por lo que pensaba escuchar Could Divine mientras hacía otras cosas, pero desde los primeros segundos de “Marching Parades” sabía que no podía hacerlo así, tenía que parar y ponerle total atención a la música y qué bueno que lo hice.

Aquí les dejo la reseña del disco, que no tiene sentido que repita, pero terminando, estaba decidida a entrevistar a Ana y algunas semanas después, -y luego de un mensaje muy lindo de su parte agradeciendo la reseña-, Anrimeal y yo nos conectamos por videollama para esta entrevista.

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Ana nació y vivió en Porto hasta el 2016. Desde que era niña estudió música pero nunca pensó que pudiera escribirla y componerla, especialmente porque las clases le imponían lo que tenía que tocar y cómo tenía que hacerlo. La vida continúo y ella terminó por estudiar algo completamente diferente, pero algo no terminaba por sentirse bien, y como al corazón hay que seguirlo, ese año Ana se mudó a Londres para probar su suerte haciendo música. Claro, en ese momento tal vez no lo pensaba así, pero en poco tiempo en un lugar tan grande e importante para las artes como lo es aquel lugar, empezó a experimentar y a rodearse de gente talentosa.

“Conocer personas más experimentadas y artísticas hizo que ese lado de mí floreciera, y estoy muy agradecida porque lo haya hecho, de otra manera nunca hubiera sabido que puedo hacer música. Es una sorpresa de cierta manera, aunque siempre he amado escucharla, no sabía que yo podía hacerla”.

Erykah Badu lo dice muy bien: escoge a tus amigos como escoges la fruta, porque no cabe duda que eres un reflejo de las personas que te rodean y entre más talento haya junto a ti, más talento emanarás. Los amigos que comenzaron a rodear a Ana la instruían en el arte de la producción y mezcla mientras hablaban de música, y ella, como esponja absorbiendo toda la información que le daban.

Tiempo después se hizo muy amiga de una chica que hace música increíble pero que no sabía qué hacer con ella, tal vez por falta de confianza en su propio talento; “tenemos que lanzarla” la incitaba Ana, quien confiaba que tenía algo increíble bajo el brazo. Pero la industria no es así de fácil y como la música de su amiga era hecha en su habitación y grabada con lo que tuviera a la mano, no era muy sencillo comercializarla con firmas musicales grandes. Entonces a Ana se le ocurrió la idea de hacer un espacio para que cualquier persona que hiciera música por sí sola tenga cómo producirla y distribuirla sin necesidad de tanto dinero.

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“Encuentro muy fascinante ese concepto de hacer música por sí solos, porque ahora todos pueden hacerla con su propio smartphone o GarageBand, y las posibilidades se abren demasiado. Así que quise abrir este lugar en donde cualquier canción sea considerada música real y no sólo un demo, me causa conflicto el término ‘demo’ porque usualmente tiene una connotación negativa como si no fuera lo suficientemente bueno para ser real”.

No dudo que grandes artistas se queden en silencio por la falta de oportunidades para hacer música como los estándares lo marcan, en estudio profesional, producción y masterización impagables y un contrato donde casi estés ofreciendo tu alma, y fue con esta misma idea que Anrimeal abrió su propia firma discográfica: Demo Records.

Could Divine es la muestra que sí funciona, porque fue un LP grabado por completo en una habitación, totalmente en secreto, así que el 100% de lo que escuchamos es producto de Ana y el hecho que esté hablando de esto en una revista mexicana significa que la distribución también está funcionando.

Hacer Could Divine fue como construir un rompecabezas; aunque ella tenía algunas ideas y sonidos no terminaba por armar la obra completa, pero en lugar de desanimarse y dejarlo ahí, cambiaba la pieza y volvía a intentar. “Y de pronto fue un poquito mejor que antes, así que seguí intentando y después, ya cuando iba más de la mitad, me di cuenta que había por ahí un tema que se repetía, así que comencé a leer lo que decía para tratar de entenderme”.

La idea en realidad vino después de las letras, ya que su método de escritura es la asociación libre, lo que significa que en una libreta escribe una lista de palabras que le vienen a la mente y empieza a juntarlas y convertirlas en frases a veces poéticas a veces abstractas. Hasta este punto no sabía muy bien hacia dónde iba pero fue en ese momento que descubrió el post minimalismo como movimiento artístico.

“Cuando lo descubrí solo pensaba ‘esto es, esto soy yo’, porque es exactamente lo que me gusta: abrazar las limitaciones y usar recursos como la repetición. Me mostraban todas las cosas que estaba tratando de hacer o con las que me identificaba, así que después de esa revelación, hice mis propias reglas y desarrollé el resto del álbum”.

El post minimalismo también le ha servido bastante para ser concisa y no viajar junto a todas sus ideas, algo que me llamó mucho la atención porque considero un reto poder bajar todas las ideas sobre la mesa y tratar de enfocarme en solo una o dos. Como vimos que somos muy parecidas en ese aspecto Ana me contó cómo hace este trabajo ella; el secreto: las limitaciones. “Hacer una canción me ayuda, porque las canciones ya llevan una estructura, aunque las mías no tienen la tradicional de verso-coro, pero al menos sé que probablemente no dure más de 10 minutos, eso ya lo reduce. Ahora va el turno de saber qué instrumentos tengo o qué puedo hacer en tres horas, limitar mis opciones para no tener que pensar en todas las oportunidades posibles”.

Esto no quiere decir que siguiendo estos pasos la música salga por sí sola como si fuera un chorro de agua, en realidad cuando Ana llegó a la tercera canción del álbum -y se dio cuenta de que lo que estaba haciendo podía ser un álbum-, de pronto no sabía cómo seguir. Esa incertidumbre duró cerca de un mes, que es demasiado tiempo cuando intentas seguir con el hilo de algo todos los días y no obtienes resultados. “Pero un día vi una pintura, más como un dibujo, en una galería y desbloqueó algo en mi mente”. Era el bosquejo de un niño con una planta saliendo de su cabeza. Algo tan simple la inspiró por completo y finalmente pudo continuar con el resto del álbum.

Después de completar el álbum en secreto, mostrarlo y ahora lanzarlo formalmente, a Anrimeal todavía le queda mucho por delante, al menos esperar el momento de salir a los escenarios y tocarlo en vivo, pero mientras se queda con la sensación que le deja poder dedicarse a la industria creativa, específicamente la música, que la ha convencido de que las cosas normales son realmente hermosas y que los pequeños detalles de la vida, como una mano tomando una taza de café, pueden ser bellísimos.

“Creo que ahora no puedo volver a tener una vida normal donde las cosas simplemente pasan, ahora veo belleza en todos lados, es como vivir en eterna meditación”.

Después de comentar este término de eterna meditación y de la belleza inherente a las cosas que nos rodean, Ana se despidió, el día tenía que seguir, todavía quedaba música por escuchar, obras que crear o libros que leer. El trabajo creativo no tiene inicio ni final, solo un largo camino que recorrer, tan largo como esperamos sea la carrera de Anrimeal, una propuesta innovadora y fresca que redefine cómo escuchamos la música y cómo podemos implementar el post minimalismo en ella.

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