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Relatos Seriales 1

No sé ustedes, pero para mí, noviembre se me hace un mes fascinantemente lúgubre y por tal motivo durante estos días les entregaré hasta sus pantallas una serie de escritos muy seriales. Aquí el primer relato:

Era 1952 la Ciudad de México se vio escandalizada por un asesino en serie cuya costumbre era el traer la cabeza rapada. A este hombre se le conocieron dos víctimas solamente, sin embargo se cree que pudieron haber sido más, a tal grado de encajar perfectamente como un asesino serial. 

Inician los asesinatos

El hombre en cuestión era Higinio Sobera, quien cierta tarde se paseaba por las calles de la ciudad en su auto último modelo y un simple incidente vial desató lo que sería el principio de una cadena de eventos psicóticos. Un hombre se le atravesó en su camino sin querer e Higinio lo tomó como una afrenta al grado de seguirlo hasta cerrarle el paso. “El Pelón” como le decían, se bajo del auto y sin decir nada le disparó. El asesino huyo de la escena, fue directamente a su casa, donde al platicarle a su madre lo que había hecho, esta lo ayudó para que inmediato saliera del país rumbo a España.

Antes de la huída

En el proceso de salir del país y para no ser atrapado se hospedó con una identidad falsa en el Hotel del Prado. Al llegar la noche su libido se incrementó y salió en busca de sexo. Higinio caminó y en una esquina de Avenida Reforma, observó a una joven y atractiva mujer que esperaba su autobús. Al verla no dudó en acosarla, la mujer lo rechazó, Higinio se enfureció y le disparó. Luego la metió en un taxi y obligó al conductor dirigirse hacia la carretera vieja a Toluca.

Lo interceptan pero logra su cometido

En su camino la policía lo intercepta, pero gracias a un soborno (de 5 pesos de aquel entonces), logra huir impunemente. Una vez que libró a los oficiales, ordenó al conductor salir del auto e Higinio escapó rumbo a un motel que se ubicaba sobre la carretera. El psicópata entró con el cuerpo muerto de la mujer, se instaló se puso cómodo y sin pensarlo dos veces sació sus instintos sexuales con el cadáver de la joven. Al terminar dejó abandonado el taxi y el cadáver en un campo agrícola, para luego regresar al Hotel del Prado.

Esquizofrenia

Higinio Sobera no llegaría lejos y camino al hotel fue detenido por la policía. Después se le diagnosticó con una serie de varios problemas psicológicos entre ellos la esquizofrenia. El hombre fue sentenciado a 40 años de prisión y enviado al Palacio de Lecumberri, donde permaneció hasta que cerraron el lugar en 1976. Luego fue enviado al Reclusorio Sur donde estuvo cinco años.

La posición económica de su familia le permitió que tuviera una celda individual, pero las condiciones en las que habitaba eran deplorables, ya que no recibía tratamiento alguno. Se dice que vivía sobe su propio excremento y había días en los que mostraba episodios de coprofagia (se comía sus propias heces). Al ver la condición mental de este hombre fue trasladado a un manicomio de manera temporal para ser tratado.

¿Qué fue de este criminal?

Luego de pasar 30 años, a los 54 años de edad, Higinio Sobera por fin logra su libertad. Sus últimos años de vida los pasó en soledad, solía vérsele sentado, inofensivo, callado y alimentando a los patos en Xochimilco hasta que murió de causas naturales en 1985.

 

@rockbertoj1

https://www.youtube.com/watch?v=V4prFmbjZ7M

Rockberto Jiménez

Comunicólogo, Editor, Columnista, Locutor, Productor, Guionista. Actualmente Publirrelacionista y Creativo de coqueteos casuales con la publicidad. Siempre un amante de la buena música.