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Teibol 101

Esta columna fue una petición del columnista del sábado y ¿por qué no?. Las vicisitudes del que escribe esto lo han llevado en más de una ocasión, aunque no tantas como puedan pensar (algo que nunca me creerán, pero que más da) a esos bonitos centros sociales nocturnos de convivencia con espectáculo en vivo de variedad. O los teibol, dicho más coloquialmente.

Quien pidio esto son de esos que van por la vida diciendo que nunca han ido… y pues le estamos dando el beneficio de la duda. Porque al igual que todos esos, es el primero en decir: pero hay que ir a uno ¿no?. Entonces aquí va un pequeño tutorial a los primerisos y para que esas novias preocupadas sepan que no hay nada de que preocuparse… mas que de la cruda que van a tener que curar al día siguiente.

Lo mas importante es saber porque se va a un teibol. Con las bonitas leyes que coartan nuestros derechos humanos y garantías individuales (si, Estado de México sin venta de alcohol después de las 10, te estoy viendo a ti), hay que ver que se hace, las leyes deben adaptarse a la sociedad y no al revés. Por eso cuando estás en cualquier lugar y te dicen:

—joven, va a querer algo más, que ya vamos a cerrar la barra—, es ese momento en que nada más pones cara de tristeza y decepción.

Uno se la está pasando bien con sus “brospanascompascogodinesclientes” echando el trago a gusto cuando te dicen eso y tienes dos opciones: resignarte, pagar e irte o ser el valiente que va diga: —qué, ¿en dónde la seguimos?—. Si tienes la fortuna de tener ese héroe, que dice “chinguesumadre”, vamos a mi casa, junto con un Oxxo ya la libraste… Pero y si no hay ese valeroso amigo, queda solo una opción, que sigue abierta con servicio, atención impecable y show en vivo. Además de promociones mejores que las de los bares de colores o cualquiera similar.

Así es como se llega ahí, en las conocidas locaciones (aunque las autoridades también se esfuerzan en cerrarlos). Bien fácil, nada más lleva identificación, igual que el bar de donde venáas para pasar sin bronca.

Para los primerizos no pidan mesa en pista, se van a marear con tanta cosas que pasan al mismo tiempo y es cuando les sangran la cartera. Una más alejada les da para pensar más las cosas, ver la carta y los precios con más calma… y preguntar los demás precios. Que no les de pena, es un establecimiento mercantil y el dinero es lo primordial, entonces tienen que saber bien de cómo y de a cuánto.

Siempre pregunten cuando sea con servicio, lo que incluye los refrescos (para los que piden botella) y la propina, que a pesar de ser amablemente sugerida, pues lo mejor es pagar lo que les pidan. Ya sabiendo eso hacen cuentas de cuánto dinero tiene disponible para quemar. La cerveza es lo ideal porque viene en casco y es mas difícil adulterar…o no trae hielos (tristemente casi ningún bar está exento de esto).

Sigue la parte importante, si llegan cuatro al establecimiento es  imposible que la mesa esté siempre con esas cuatro personas solamente; entonces aquí hay que ver quién te hace la plática primero. Aquí la química sigue siendo importante, por lo que puedes estar toda la noche solo y no pasa nada, aunque es difícl que pase eso.

Ahora siempre en todo grupo de amigos hay varios estereotipos que caen aquí:

  1. El que llega buscando amor (que parece una canción de Panteón Rococó mas light).
  2. El que tiene un chingo de prisa por quemar su dinero.
  3. El que dice que “ninguna es lo suficientemente buena”.
  4. E que mientras los demás están distraídos, “se toma todas las cervezas (como su servidor)”.

Hay que identificar esto rápido, porque los últimos dos tienen que cuidar a los primeros dos, porque si no rápidamente se puede salir eso de control y no habrá visa que aguante. Si se apegan al plan todo saldrá bien.

Por lo que, por general esas zonas son seguras, todos saben que los que salen de ahí se acaban de vaciar las carteras, que más de uno dejó el teléfono empeñado (me  han contando), porque no se apegaron al plan. Pero no porque todos tengan una falsa sonrisa quiere decir que la tienes que pasar mal.

Ya con eso, queda tener un buen rato donde pasa menos de los que te todos se imaginan, pero mucho mejor de lo que esperaban, porque el desmadre se pone a todo lo que da. Las cosas de seguridad son las mismas que en cualquier otro lado, llámese “no descuido la cartera o tampoco descuido el trago” (igualito que en un bar de Polanco). Lo último de este tema bien importante, puro efectivo, vacíen el cajero si es necesario pero que no pase la tarjeta, es más, ni la lleven, dejenla en la guantera o lo que sea pero que no entre.

Por cierto, si van y no escuchan ésta… fracasaron en su visita y tienen que repetirla.

 

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Las opiniones vertidas en esta columna no representan de ninguna manera a Revista Kuadro y son responsabilidad del titular de esta columna.