Hablamos con Rodrigo de Rodrigo y Gabriela en la CDMX

Aqui esta la -muy condensada- plática que tuvimos con Rodrigo, la mitad del aclamado dúo Rodrigo y Gabriela, previo a su par de shows que tuvieron en el Polyforum Siqueiros -bonus que la imagees de esta entrevista son de ahi-. Todo en el marco de su nuevo trabajo de estudio , algo perfecto para tocar aquí.

Tambien con toda la honestidad, la condensación de esta entrevista fue porque quien la hizo, se permitio perder un poco el profesionalismo y fanear um poco. Como -casi- nunca lo hace.

Rodrigo de Rodrigo y Gabriela

RK.- Ustedes fueron parte de mi historia musical. Cuando empecé a explorar más allá del metal, por ahí de 2001, empecé a escucharlos. Poco después llegaron The Mars Volta y otras bandas que me llevaron al progresivo y al jazz. También los comparaban con Apocalyptica por esa idea de hacer algo acústico viniendo del metal.

Rodrigo.- Sí, aunque ellos empezaron haciendo covers de Metallica y luego escribieron sus propias canciones. La idea de hacer algo acústico desde ese background metalero era algo que compartíamos.

RK.- Ahora hay muchos músicos de corridos tumbados que son metaleros y se avientan solos o hacen covers de Metallica.

Rodrigo.- No lo sabía, pero tiene sentido. He escuchado guitarristas de corridos tumbados que tocan cabrón. El metal está muy basado en la guitarra bien tocada, y si esos músicos vienen de una tradición alternativa, es probable que hayan crecido escuchando Metallica. Al final, son nuevas respuestas a la música tradicional.

RK.- ¿Cómo ves el panorama actual? Parece que las guitarras ya no están en primer plano y que el hip hop desplazó al rock.

Rodrigo.- No sé si el rock esté resurgiendo, pero sí veo que algunos espacios que antes eran del rock ahora los ocupan otras corrientes. Hace poco tocamos en Austin City Limits y había mucho indie, pop e indie pop. Bandas que antes eran alternativas ahora se acercan más al pop, y son las que invitan a los festivales que antes eran principalmente de rock. Vi menos hip hop y más indie. Hay una corriente medio hipster, más fresona, que se está mezclando con el pop.

Por ejemplo, me gusta Men I Trust. Los vi en Lisboa y me sorprendió lo bien que suena su indie pop en vivo. El guitarrista es buenísimo: los arreglos tienen mucha fuerza y hasta se avienta un solo. Para una banda de indie pop dreamy, eso llama la atención.

RK.- En los festivales también se nota cómo las bandas pequeñas de los noventa crecían y, diez años después, ya eran medianas o grandes. Ese patrón no parece repetirse ahora: las bandas grandes siguen siendo casi las mismas.

Rodrigo.- Creo que tiene que ver con que en los últimos cinco años aumentó muchísimo la venta de boletos para estadios y arenas, mientras que los teatros y los venues de tres mil personas van para abajo. Los conciertos masivos se volvieron un espacio para socializar, no necesariamente para ver a tu banda favorita. Son artistas que hace quince años difícilmente habrían llenado una arena, pero ahora los conciertos funcionan como punto de encuentro.

Por eso Taylor Swift puede hacer diez estadios en una ciudad, en vez de lo que antes hacía Michael Jackson, por ejemplo. El panorama cambió muchísimo por estos aparatos y por la manera en que nos comunicamos. A muchas bandas les ha convenido, pero la popularidad se puede fabricar; el arte, no.

RK.- El talento nunca ha ido necesariamente de la mano de la popularidad. A veces sí se juntan, como con Pink Floyd.

Rodrigo.- Exactamente. Pero quienes nos dedicamos al arte tenemos que seguir haciendo lo nuestro. Este disco trata de volver a ser un poco más genuinos. No es que hayamos dejado de serlo, pero las bandas que llevamos veinte o veinticinco años pasamos por distintas etapas de popularidad y expresión artística.

Hace quince o veinte años, tocar en programas como David Letterman o Jay Leno podía asegurar una carrera. Cuando nos tocó hacerlo, era algo enorme. También era muy difícil para una banda mexicana o sudamericana girar por todo el mundo. Nosotros empezamos en Irlanda, a finales de los noventa, y al tocar música instrumental pudimos llegar a festivales como Glastonbury. Si hubiéramos cantado en español, quién sabe qué habría pasado: en ese momento el idioma no estaba de moda. Ahora sí lo está; hoy cantar en español puede abrirte puertas, incluso llegar a Tiny Desk. Nosotros fuimos el grupo número nueve en hacerlo.

RK.- Aunque ahora el español que domina es sobre todo el de la música urbana. El pop mexicano perdió terreno mientras el mundo empezó a pedir reguetón, urbano y fiesta.

Rodrigo.- También se sabe cuál es el nicho y eso puede hacer que la música se sienta manufacturada. Pero hay artistas muy talentosos que mezclan otras tradiciones. Hace poco escuché el último disco de Milo J: viene de un rollo trap, pero ahora se acerca mucho más al folk argentino y a la música tradicional de allá. Está muy bien hecho.

Para las nuevas bandas es difícil. Hay muchísimas más en el horizonte que hace veinte o treinta años. Yo no quisiera empezar una banda hoy.

RK.- Si Rodrigo y Gabriela hubieran empezado en 2026, ¿qué tendrían que haber hecho diferente?

Rodrigo.- Quién sabe. Nunca lo vamos a saber. No sé cómo nos habría ido con las redes sociales. Según nuestras personalidades, yo creo que no habría sido muy activo; Gab dice que ella sí. La música siempre ha hablado por sí sola, pero con este déficit de atención es más difícil que la gente descubra algo fuera de lo común.

RK.- Imagínate lanzar hoy una canción instrumental de ocho minutos.

Rodrigo.- Está cabrón. Ni siquiera una de tres minutos es fácil. Cuando salió “Tamacun” en Estados Unidos, nosotros ya llevábamos seis años tocando en Europa. La canción llegó a una estación de radio en Seattle y de ahí pasó al número uno de las radios Triple A. Al ser instrumental y funcionar así, nos abrió las puertas de Estados Unidos: llegamos a Letterman, Jay Leno y otros programas a los que nunca había ido un grupo instrumental extranjero. Creo que incluso fuimos el primer grupo instrumental en tocar en Letterman.

RK.- En aquel internet todavía incipiente, mucha gente sabía que eran latinos por el nombre, aunque no necesariamente que eran mexicanos.

Rodrigo.- Sí, no sabían que éramos mexicanos. Incluso está la historia de Obama, que nos invitó a tocar en la Casa Blanca porque era fan y nos tenía en su iPod. Calderón no sabía quiénes éramos, pero tampoco habíamos tocado en México: ya llevábamos como diez años tocando afuera.

RK.- Hoy descubrir bandas parece más difícil porque todo pasa por el algoritmo y se siente muy forzado.

Rodrigo.- Está muy manipulado. Lo hablábamos hace poco con gente de la industria en Austin. Cuando aparecieron los servicios de streaming pensamos que sería diferente, pero terminó siendo lo mismo: las disqueras y las plataformas se convirtieron en una especie de mafia enorme.

RK.- Es como lo que pasó con las plataformas de televisión: prometieron algo mejor que el cable y ahora hay más servicios, comerciales y precios más altos.

Rodrigo.- Exactamente. El futuro que nos prometieron terminó siendo peor que el pasado del que nos quejábamos.

Pero hay que enfocarnos en lo que podemos hacer. Tenemos mucha suerte de seguir haciendo música después de veinte o veinticinco años, aunque los festivales y los espacios hayan cambiado o desaparecido. Seguimos teniendo una base de fans en todo el mundo y podemos hacer las cosas a nuestra manera. Nos clavamos en el arte y en la música, no en pensar cómo atraer a los chavitos de TikTok. Si se enteran y les gusta, chingón, pero no es nuestro objetivo.

RK.- Para cerrar, mañana y pasado tocan en el Siqueiros. ¿Cómo surgió la idea? En México han desaparecido lugares que eran importantes para bandas como ustedes, como el Plaza Condesa, y también se ha perdido parte del circuito de foros pequeños de la Roma-Condesa.

Rodrigo.- Conocí a Adán, un promotor mexicano, aquí en la Condesa. Nos hicimos cuates y le dije que teníamos que hacer algo juntos. Hace como dos años quedamos en que, cuando saliera el nuevo disco, haríamos algo. Después nos mandó la propuesta para tocar en el Siqueiros y me pareció increíble. Adán hace cosas diferentes y creo que funcionó: está prácticamente agotado y creo que va a estar poca madre. Me encanta el Siqueiros.

RK.- Me gusta que una banda como ustedes no tenga que cargar con la etiqueta de “banda latina”. Nacer en México no significa que necesariamente hagas música mexicana; haces música, y tu origen puede aparecer en ella de forma natural, no como una estrategia.

Rodrigo.- Claro. Nunca hemos forzado eso. Y me encanta el Siqueiros: desde que Adán mandó la propuesta pensé que estaría increíble. Además, ya tenemos otra idea para el próximo show. Ya verás, va a estar poca madre.

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