Article

Eruviel

Prepotente existencia moral

Si el título de esta humilde columna no te remite a nada, mil felicidades. Eso quiere decir que seguramente tus señores padres se portaron bien en sus vidas pasadas, y no tuvieron la desgracia de reencarnar en esta vida para vivirla en el Estado de México. Los que no gozamos de tanta suerte, todos los lunes tuvimos el trauma privilegio de cantar su hórrido himno, con el entusiasmo propio de un niño que ya está en la escuela a las 7 de la madrugada: “El estado de México es una prepotente existencia moral”, decía. En mi lejanísima niñez, no sabía qué carajo significaba eso y tampoco lo sé hoy, pero lo que sí he podido comprobar es que no podía significar nada bueno. Ahora, pensándolo bien, lo de “prepotente” seguro lo dice por tan estupendas figuras que han gobernado el estado, y que gracias a sus excelsos desempeños han llegado a los puestos más distinguidos, puestos en los que tú, lectora, lector querido, puedes ya reconocerlos aunque dios no te haya castigado viviendo acá. Seguramente te suenan poquis: Chuayffet, Camacho Quiroz, Montiel, y por supuesto nuestro distinguidísimo presidente Peña Nieto, paradigma del intelecto y modelo de honestidad. 

Hoy en día es una especie de oxímoron decir que alguien “vive” en el Estado de México. Quizá lo más certero sería decir que yo “sobrevivo” acá, al igual que la mayor parte de mi familia, en Minezota, para ser precisos (tierra entrañable y terrible de la que ya habrá oportunidad de hablar). Claro que hoy en día, no sé a qué santo agradecerle el estarte escribiendo desde acá, pero es que, si bien el estado nunca fue Champs-Élysées (ni de París, ni de Polanco), tampoco era la mezcla de Mordor con Resident Evil que es hoy en día. Es más, antes hasta nos decían mexiquenses, y no como hoy en día, nomamesnetaenelestadopobredetiwey.

La lista de problemas de esta entidad es casi infinita. Tenemos todos los problemas que se pueden tener, y en algunos hasta somos campeones. ¡Edomex, siempre a la vanguardia! Entre nuestros más grandes orgullos se puede contar que somos el 1er lugar en feminicidios, que no hay trabajo, no hay agua, que el transporte público es de la peor calidad del país, pero de los más caros, los cárteles violentísimos diseminados peleándose todo el territorio, el control fáctico del obispo millOnésimo Cepeda, y un larguísimo etcétera. Más recientemente, lo acontecido con el festival “Hell & Heaven” del que ya se ha dicho todo, pero que queda ahí como la muestra de la gran responsabilidad gubernamental para cuidarnos y de la credibilidad y confianza que ofrecemos como entidad y como país. ¡Viva México!

Espera, lectora, lector querido. Aún no te vayas. Sé bien que si acá vives, ya sabes todo esto y que si no, lo más coherente será voltear para otro lado y agradecer vivir en la Narvarte o en la Condesa. Tener una columna, brinda el espacio para escribir sobre cualquier tema, pero evidentemente no el intelecto, así es que jamás intentaría competir con los brillantísimos analistas que ya escriben en medios de esos confiables e importantes. Yo, en realidad, sólo les quiero hacer una recomendación, una para la que mi precaria condición cognitiva sí alcanza: No vengan nuncota, porque aparte de que es equivalente a pasear por las hermosas calles de Siria o Afganistán, ahora, igual que allá, no te venden alcohol cuando lo necesitas. Sí. Resulta que desde hace algún tiempo, las tiendas de conveniencia (nunca he sabido conveniencia para quién) ya no te venden alcohol después de las 10 de la noche, así se los pidas por su jefecita santa. Ah, y los domingos después de las 5. Ahí estarás frente al objeto de tu deseo tan cerca y tan lejos. Tan imposible. Tan parecido al amor.

Rest

Ellos dicen que es porque han crecido las adicciones a drogas ilícitas. Bueno, pues yo nunca he comprado un churrito en un Oxxo, y créanme que lo he intentado. Ahora, ¿de verdad, cuándo no se vende alcohol bajan los problemas, las catástrofes? Porque yo recuerdo que en las elecciones pasadas hubo ley seca, no se vendió alcohol, y la catástrofe que sucedió aún nos va a durar otros cinco años (tú sabes quién eres, Enrique).

Lo bueno es que el tema, aunque estúpido, está resuelto, porque por supuesto que los mexicanos siempre somos bien obedientes, observamos la ley de manera pulcra y jamás se nos va a ocurrir comprar alcohol desde antes, o ir a la vinacha de la esquina (que esa sí  es de conveniencia), y pedir paro y comprarlo en su respectiva bolsa negra. Jamás va a haber quien empiece a vender en su casa de manera clandestina y por ende a precios estratosféricos. Por supuesto que ya no va a haber accidentes de tránsito por alcohol, y es más, como los que vivimos cerca del D.F. seguramente iremos a comprar alcohol allá, seguramente allá vamos a chocar y pues los muertitos serán problema de Mancera y no de acá. Me dice el del GoMart: “Es que hay cámaras, si no sí te vendía.” Eso indica el gran cambio de conciencia que se está dando en la población mexiquense. ¡Eres todo un estadista, Eruviel! Uno tan imbécil que no se da cuenta de que por lo menos ebrios nos ponemos más flojitos para que nos siga entrando todo lo que nos quieran meter.

No, no es un tema idiota. Evidentemente para los que somos ebrios sin remedio que beben como si no hubiera un mañana, es un tema fundamental, pero para los que no, esta pendejada del alcohol es un perfecto resumen de cómo se maneja el Estado y en general todo el país. Y es que, ¿de verdad no tenemos ningún problema más urgente? ¿No hay ningún tema por ahí en la agenda que sea más importante que los horarios de venta de alcohol? ¡Claro! Como somos Islandia, y no tenemos problemas sensibles, pues vamos a decidir sobre temas accesorios, digo, para que tengan los legisladores algo qué hacer ¿no?

Eruviel: Ya sabemos que te estás peleando desde ahorita una silla a la que no vas a llegar, porque en mi país jamás elegiríamos a un ignorante y estúpido para presid… wait…  :(

Mejor reformulo. Eruviel: deja de cuidarme taaaaanto, imbécil. Cuídame del secuestro, del robo, de la extorsión, que yo me encargo de cuidar (o no) de mi hígado y mis riñones; si los daño, son muy mis órganos, ¿o también creen que son suyos, como el resto del estado? ¿Necesitan mis órganos sanos para que tus cómplices puedan secuestrarme y venderlos? Carajo, cuídame de que me falte agua y trabajo, y no de metaleros satánicos, que yo de todos modos no iba a ir al Hell & Heaven, pero porque no me gusta, no porque a ti no se te da la gana que vaya. Si quieres ser presidente, te aseguro que importa más ser un estado con cero delincuencia que con cero ebriedad. Y no defiendo a los ebrios, sé que merecemos la muerte, pero tú más, porque salvo los imperdonables que han matado por manejar borrachos, acá son mis órganos los que estoy dañando, y tú las vidas enteras y las esperanzas de millones de mexiquenses.

Yo creo que lo más coherente, si llegas a la presidencia, será ponerme una pistola en la cabeza como los nazis cuando perdieron la guerra. Igual, con ustedes gobernando, básicamente tenemos todo el tiempo una pistola en la cabeza a punto de disparar.

Déjame beber a la hora que quiera. Es el puto colmo que, si tengo que aguantar tu estúpida cara, tu estúpido nombre y tu estúpido desempeño, no me dejes por lo menos estar estúpido de borracho yo también. Hasta el maestro Rulfo lo dijo en “Diles que no me maten”: “(…) denle algo de beber hasta que se emborrache para que no le duelan los tiros.”  Y acá hay hartos tiros.

Es más, hasta lo dice la biblia, y ustedes son bien catolicotes, ¿no?:

“Dales licor a los que están por morir, y vino a los amargados;  ¡que beban y se olviden de su pobreza! ¡que no vuelvan a acordarse de sus penas!” Proverbios 31: 6,7

Y acá siempre estamos por morir, y amargados, y hay harta pobreza e insisto, hay hartas penas.

“Son sus hijos, su carne y su sangre, en la pena sufridos y estoicos (…)” dice el himno al Estado de México. Y yo creo que, aunque horrendo, siempre no anda tan errado.

Aviso Legal

3479 views
cool good eh love2 cute confused notgood numb disgusting fail