Adentrarse en las profundidades del mar genera una fascinación inmediata, pero también un miedo visceral ante lo incontrolable. Esa misma contradicción es la que rige las relaciones humanas: el riesgo de sumergirse poco a poco en el oleaje, flotar en la calma o dejarse arrastrar por la corriente hasta el fondo. Bajo esa premisa conceptual nace (A)MAR, el nuevo álbum de estudio de Mau & Mendoza.
Lejos de estructurarse como un disco convencional o plano, la producción funciona como un mapa emocional que cruza texturas de dream pop, shoegaze, indie experimental e incluso guiños al corrido y la música tradicional mexicana. Platicamos con Mauricio Mendoza desde su estudio sobre la génesis del proyecto, el valor de escuchar álbumes completos de 45 minutos en la era del consumo rápido y la catarsis detrás de su sencillo «Hanguear».
Revista Kuadro: Hola, qué tal. Me encontré estos días escuchando (A)MAR y desde el puro título me surgió la duda: ¿a qué le tienes más miedo, a amar o al mar?
Mau & Mendoza: El título fue una analogía entre el mar y el amar. Cuando eres niño y ves el mar por primera vez, es tan inmenso que te da miedo. Al principio no te quieres ni acercar, pero poco a poco la arena toca tus pies, el agua te alcanza y te vas adentrando de forma casi hipnótica, aunque siga siendo peligroso y te pueda llevar al fondo. Visualizaba que amar es exactamente igual: da miedo al inicio porque es enorme y desconocido, pero los humanos vamos cayendo en esa situación. Puede ser algo muy padre o volverse algo muy caótico.
Revista Kuadro: En esa metáfora de sumergirse, ¿crees que siempre se logra salir a flote o hay momentos donde uno simplemente se ahoga en el intento?
Mau & Mendoza: Siento que entre más luchas contra la fuerza natural del agua, más aterrador y caótico se vuelve. Si en algún momento te asumes como parte de ella y flotas hacia donde te lleve el ritmo, hay más probabilidades de disfrutarlo y llegar a tierra. Creo que sabemos más del universo que del fondo del mar; a veces solo queda flotar y ver qué pasa, o de plano trascender y convertirnos en sirenos (risas).
Revista Kuadro: El disco no se encasilla en una sola línea; tiene momentos de calma, pero también de mucha incertidumbre y saltos de energía. ¿Qué tan complejo fue modular esas emociones?
Mau & Mendoza: Musicalmente hay lados muy brillantes y otros muy oscuros. No queríamos hacer un álbum plano de un solo género, sino mostrar los estilos que nos gustan en cada tema; cada canción tiene una historia propia que al final se une. En terapia descubrí que tengo un poco de TDA, y creo que esa inquietud de estar en varias cosas a la vez influyó para que no me quedara en un solo sonido: un día una idea empieza suavecita y a la mitad cambia por completo. Además, la aportación creativa de Kasi y Emma sumó a esa mezcolanza para que no se sintiera monótono.
Revista Kuadro: Si tuvieras que elegir dos canciones del tracklist, ¿cuál sería la que te lleva a la calma en la orilla y cuál la que te pone una buena revolcada?
Mau & Mendoza: La que me hace sentir en la orilla del mar durante un atardecer romántico —de esos donde escribes el nombre de tu pareja en la arena— es «Huapango», que es la segunda del disco; se me hace muy dulce. Y la que te da una revolcada donde sientes que ya te vas a morir es «Acapulco», que viene casi al final.
Revista Kuadro: Llegando a «Hanguear», se siente una nostalgia muy honesta por los momentos cotidianos, pidiendo perdón no por grandes errores épicos, sino por descuidar lo simple. ¿Cómo nació esa rola?
Mau & Mendoza: Es de mis favoritas. Es recordar algo del pasado que ya no es igual, lamentando un error propio y deseando que esa persona vuelva a creer en ti porque ya no eres el mentiroso de antes. «Hanguear» retrata esos momentos donde no había un gran plan: simplemente caminar por un parque con tu pareja podía ser increíble, y duele cuando ya no lo tienes porque la regaste. Para mí hacer música funciona más como terapia que cualquier otra cosa: al componer, el subconsciente sale sin filtros y con esa canción pude sanar esa parte de mi historia.
Revista Kuadro: Antes del estreno te fuiste a escuchar el álbum en carretera rumbo a Querétaro en medio de una tormenta. ¿Cómo fue esa experiencia de ponerte a prueba con el material terminado?


Mau & Mendoza: Tras meses de mezcla y masterización, dejas de escuchar el disco para limpiarte los oídos. Semanas antes del lanzamiento quise reconectar con él, así que me fui a Querétaro y de regreso, con unas copas de vino encima y mucha agua que tomé, me agarró un tormentón tremendo en la carretera. Venía escuchando el disco completo, no lo quería pausar, pero tuve que parar de emergencia en una gasolinera cerrada a mojarme y terminar haciendo del baño en la llanta (risas). En medio de todo ese caos lo disfruté muchísimo; comprobé que soy de los que prefieren subirse al barco y vivir el viaje completo.
Revista Kuadro: Hoy en día predomina el consumo inmediato de sencillos sueltos, pero tú apostaste por una obra de 45 minutos pensada para disfrutarse de principio a fin. ¿Cómo influyó su propio estudio en esa decisión?
Mau & Mendoza: Construimos nuestro estudio, Good Good Bueno, hace tres años buscando un refugio con plantas, lámparas e instrumentos para encerrarnos por horas. Lo primordial fue comprar tornamesas y armar una colección de vinilos. Ahí redescubrí el hábito de escuchar discos enteros de 45 minutos con atención plena. Quisimos recuperar esa experiencia: que (A)MAR funcione como una película para los oídos que vas proyectando en tu cabeza a lo largo de esos 45 minutos.
Revista Kuadro: ¿Qué planes tienen para llevar este concepto visual y sonoro al directo próximamente?
Mau & Mendoza: Fuimos a Puerto Escondido a grabar material cinematográfico con el mar para acompañar la escucha del álbum en YouTube. De cara a 2027, planeamos una sesión en vivo y una gira donde queremos trasladar toda la escenografía y la atmósfera marina al interior de un teatro.




