“Virtual Insanity” comienza y, antes de que termine el primer compás, el cuerpo ya entendió algo que la cabeza todavía está procesando: con Jamiroquai, quedarse quieto nunca ha sido una opción.
El próximo 27 de septiembre, la Arena CDMX volverá a convertirse en territorio de bajos profundos, teclados espaciales, guitarras funky y ese groove imposible de encerrar en una sola etiqueta. Al frente estará Jay Kay, acompañado por una banda que lleva más de tres décadas demostrando que el funk también puede mirar hacia el futuro sin perder el swing.
La visita forma parte del Latin America Tour 2026, recorrido que llevará a Jamiroquai por distintos escenarios del continente y que tendrá en México una escala particularmente especial: Monterrey el 23 de septiembre, Guadalajara el 25 y finalmente la Ciudad de México el 27, donde cerrarán su paso por el país.
Pero hablar de Jamiroquai únicamente como una banda de los noventa sería reducir demasiado la historia.
Desde When You Gonna Learn?, aquel primer disparo de acid jazz que apareció en 1992, Jay Kay y compañía encontraron una fórmula extraña y tremendamente efectiva: tomar el funk, el soul, el jazz, la electrónica, el pop y la cultura de club, meterlos en una misma habitación y dejar que se peleen hasta encontrar un ritmo común.
El resultado terminó convirtiéndose en una de las identidades más reconocibles de la música británica de las últimas décadas.
Después llegó Emergency on Planet Earth, seguido por The Return of the Space Cowboy y, en 1996, Travelling Without Moving, el álbum que terminó de convertir a Jamiroquai en una banda global gracias a canciones como Virtual Insanity y Cosmic Girl. Ese disco también dejó una huella histórica al convertirse en uno de los grandes referentes comerciales del funk.
Y entonces apareció el sombrero.
O mejor dicho, apareció Jay Kay con un sombrero que terminó siendo casi tan reconocible como sus canciones.
A lo largo de los años, su estética se transformó en parte del espectáculo, pero nunca consiguió robarle protagonismo a lo verdaderamente importante: una banda extraordinariamente precisa y una música diseñada para moverse.
Porque un concierto de Jamiroquai no funciona solamente como una colección de éxitos. Es una especie de máquina rítmica. La batería empuja, el bajo se mete por debajo de la piel, la percusión agrega otra capa y los teclados construyen esa atmósfera futurista que ha acompañado al grupo desde sus primeros años.
Por eso canciones como Canned Heat, Little L, Love Foolosophy, Cosmic Girl y, por supuesto, Virtual Insanity, no pertenecen únicamente a una época. Son canciones que sobrevivieron a las modas porque nunca dependieron completamente de ellas.
La historia entre Jamiroquai y México tampoco es nueva.
La banda se presentó por última vez en el país en abril de 2018, durante la gira de Automaton, y aquella visita tuvo como escenario precisamente la Arena CDMX. Ocho años después, el mismo recinto volverá a recibir a Jay Kay y su tripulación cósmica.
Hay algo particularmente curioso en ese regreso.
Quienes descubrieron a Jamiroquai en los noventa llegarán ahora con algunos años más, quizá con las mismas canciones guardadas en playlists que llevan décadas sobreviviendo cambios de formato, discos compactos, iPods, servicios de streaming y teléfonos que ya parecen pequeñas computadoras. Y probablemente también habrá una nueva generación que descubrió Virtual Insanity mucho después de que su famoso video se convirtiera en fenómeno mundial.
Ahí está una de las grandes victorias de Jamiroquai: su música envejeció sin parecer vieja.
El 27 de septiembre, la Arena CDMX tendrá una cita con esa extraña combinación de nostalgia y presente. Una noche para recordar los días en que el acid jazz parecía estar inventando una nueva forma de entender el pop, pero también para comprobar que aquellas canciones todavía tienen gasolina suficiente para incendiar una pista de baile.
Y seguramente, cuando llegue Canned Heat, nadie necesitará instrucciones.
El sombrero aparecerá.
El beat caerá.
Y la Arena entera sabrá qué hacer.
Jamiroquai se presentará el domingo 27 de septiembre de 2026 en la Arena CDMX.




