La raza disfrutó un ritual más de Caifanes

Entre impermeables y un temporal muy persistente, la «raza» (como Saúl Hernández concibe a su audiencia) recibió a Caifanes en el Autódromo Hermanos Rodríguez de la Ciudad de México.

Con un poco de retraso, la banda subió y para sorpresa de todos, la lluvia paró en cuanto comenzó el show que abrió con “Hasta que dejes de respirar”, seguido de “Nubes”.

“Bravo, raza, bienvenido a tu ritual, a tu ceremonia, gracias por estar aquí, por aguantar. Dos cosas: salimos después de tiempo porque todavía faltaba mucha gente por entrar y era mala onda que empezáramos y mucha gente estaba allá afuera, luego vino el agua y se mojó el equipo. Tu presencia hace que Tláloc se hinque a tus pies”, mencionó Saúl.

“Miedo” fue la siguiente rola que interpretaron los Caifanes, mientras que en la pantalla trasera se transmitían fotografías de besos populares entre parejas como John Lennon y Yoko Ono.

“Estamos conscientes que todos hemos pasado por un momento muy extraño dentro de toda esta situación que hemos estado viviendo y muchos han sufrido cosas fuertes y sin embargo, estás aquí, sacándole el alma a este dolor, frustración, encierro, esas ganas de vivir, de existir, pero sobre todo esa fuerza que tienes contra lo que te está haciendo daño, es lo más cabrón, esta canción va para todos, es una plegaria y nos va a dar mucha luz, para ti que estás aquí”, dijo Saúl para interpretar “Dime Jaguar”, una rola que casi no tocan en sus shows y que al fin escuchamos en vivo.

“Piedra” y “Hasta Morir” también se escucharon, así como “Ayer me dijo un ave”, que tuvo imágenes de niñas y niños en la pantalla con un mensaje importante: preservar la Pachamama para cuando dejemos este mundo a los que nos siguen.

“Los Dioses Ocultos” tuvo un éxito enorme y “Viento” de versión distinta con un final de sax muy armonioso fueron algunas que se llevaron los mayores aplausos.

Cada canción tuvo una entrada majestuosa, se dieron el tiempo de darle el respeto y la adoración a todos sus éxitos, para hacernos sentir en un auténtico ritual.

“Una de las soluciones que podemos hacer como nación, es estar unidos. Es momento de romper estas barreras sociales y clasistas y entender que como nación necesitamos ser solo uno, respetar a todos y entendernos, aceptarnos, es nuestra misión, no dividir entre clases y estas chingaderas que son una pendejada y entender que todos colaboramos y eso nos hace ser poderosos”, dijo Saúl y tocaron “Nunca Te Doblarás”.

Todos sus éxitos de los 90 relucieron esa noche, como “Cuéntame Tu Vida”, y un poco de narración: “un día, no salió el sol, y la luna abrazó a los gatos y todos se volvieron pardos esa noche desde ese instante” y se oyeron los primeros riffs de la rola “De Noche Todos Los Gatos Son Pardos”.

“Mátenme Porque Me Muero” fue otra de las esperadas, al igual que “Afuera” de increíbles riffs y es que se extraña a la agrupación original, sin embargo, los músicos más recientes se distinguieron por un talento desorbitante, como lo hizo el guitarrista Rodrigo Pérez.

Para este momento presentó a los integrantes y se despidieron dando la bendición. Pero como de costumbre, regresaron para tocar antes de que las luces se apagaran. Escuchamos otro de sus mensajes de conciencia y crítica social y a continuación “Antes De Que Nos Olviden”, llena de melancolía por la situación en que está el mundo tanto política como socialmente, de modo que, haciendo referencia a la rola, en la pantalla trasera miramos imágenes de manifestaciones colectivas, desde Ayotzinapa hasta fotos crudas del 2 de octubre a, así como tantas otras heridas que ha dejado un Estado como este.

“La célula Que Explota” tuvo una intro de teclados incomparable y fue la siguiente de este encore, remataron con “No dejes que” y con “La Negra Tomasa” dieron final a este adorado ritual, el cual creemos que será el último de estos momentos pues regresamos a semáforo naranja.

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