El café turco tiene algo particular: mientras afuera la Ciudad de México corre, dentro de Lunarena Café el tiempo parece tomar otra velocidad. Entre detalles que remiten a Turquía, aromas intensos y esa mezcla de intimidad y curiosidad que tienen los lugares donde uno termina quedándose más tiempo del planeado, nos sentamos a conversar con La Soledad de los Pingüinos
Y quizá no había un escenario más adecuado para hablar con una banda cuyo nombre parece salido de una película, un documental o incluso de las páginas de un libro. Porque, ¿qué tiene que ver un pingüino con una banda de jóvenes músicos? La respuesta está en una idea tan humana como contradictoria: estar solo, buscar compañía y convertir lo que duele en algo que pueda compartirse.
La Soledad de los Pingüinos nació mientras sus integrantes estudiaban producción musical y comenzaban a construir las canciones que terminarían convirtiéndose en su primer proyecto. El nombre apareció después de encontrarse con un documental sobre estos animales y su manera de sobrevivir, relacionarse y enfrentar largos periodos de aislamiento.
Desde ahí, la banda comenzó a construir una identidad alrededor de una frase que resume bastante bien su propuesta: “canciones tristes para hacerte sentir feliz”.
En esta charla con Revista Kuadro, Marlon, Luis, Axel, Nix y Edison hablan sobre el origen de su nombre, sus influencias, Malas Despedidas, La Ciudad, el cambio que representa su nuevo material, la llegada de Edison a la batería, su proceso creativo y los planes que tienen para cerrar el año.

Revista Kuadro: Empecemos por algo que inevitablemente llama la atención: el nombre. Soledad de los Pingüinos. Puede sonar divertido, cursi, literario o incluso como el título de un documental. ¿De dónde salió y qué significa para ustedes?
Marlon: Yo soy Marlon, vocalista. El nombre empezó porque teníamos que presentar un proyecto. Estudiábamos producción musical y, cuando hicimos las primeras canciones, todavía estábamos buscando un nombre.
Justo salió de un documental que explicaba que los pingüinos son animales que pasan por situaciones muy duras y que tienen momentos de soledad. Nos pareció interesante esa relación que podían tener con los sentimientos humanos.
De ahí tomamos el nombre de La Soledad de los Pingüinos. Surgió literalmente de ese documental y terminó convirtiéndose en la identidad de la banda.
Revista Kuadro: Toda banda tiene un punto de partida musical. ¿Cuáles fueron las influencias que los llevaron a construir su sonido?
Luis: Yo soy Luis. Creo que nuestras principales influencias al inicio fueron Cuarteto de Nos, Soda Stereo y otras bandas latinoamericanas. Claramente también está Caifanes.
Con el tiempo nuestro sonido ha evolucionado y también nuestras influencias. Actualmente estamos más inspirados por bandas como Chino, Allison, Elliot y Motel, proyectos un poco más cercanos al rock, aunque también nos inspira mucho el pop.
Personalmente, a mí me inspiran mucho artistas como Paty Cantú o Natalia Lafourcade.
Al final buscamos tener un sonido propio, pero tampoco podemos dejar de lado las influencias que han moldeado nuestra manera de entender y apreciar la música.

Revista Kuadro: Hablemos de Malas Despedidas. Todos hemos tenido alguna. ¿Qué historia hay detrás de esa canción?
Nix: Malas Despedidas surge de algo bastante universal. Todos hemos tenido una mala despedida, una relación que no terminó bien o una persona con la que tenías una conexión y, de repente, todo se acabó.
La canción habla de ese sentimiento de quedar mal con alguien y tener que aceptar que esa persona ya no está, pero además que la relación terminó de la peor manera posible.
Ahí entra nuestro lema: “canciones tristes para hacerte sentir feliz”.
Queríamos tomar esos sentimientos y sintetizarlos en una canción que hablara de algo doloroso, pero que musicalmente no fuera depresiva.
Revista Kuadro: Una despedida también marca un cambio. ¿Sienten que Malas Despedidas representa, de alguna manera, una despedida de la primera etapa de la banda?
Axel: Sí. Yo creo que este disco, a diferencia de lo que hemos hecho anteriormente, muestra justamente cómo nuestras influencias han evolucionado y cambiado.
Definitivamente hay una despedida de una primera etapa y una bienvenida a una nueva.

Revista Kuadro: Y hablando precisamente de cambios, ¿cuál es la transformación más importante que encuentran en este nuevo material?
Marlon: Las primeras canciones del primer disco las escribimos cuando teníamos 17 o 18 años. En ese momento estábamos viviendo cosas muy propias de esa edad, una etapa de exploración, de descubrir temas y experiencias.
También existe un cambio de sonido porque entró Edison a la banda. Es una nueva etapa y sentimos que su llegada rompió un poco con lo que veníamos haciendo.
Ahora sentimos más frescura, sonamos más amarrados en vivo y eso es importante porque somos una banda muy de tocar en vivo. Sentimos que nuestro sonido se está puliendo y que también nos estamos adaptando a lo que Edison aporta.
Eso es justamente lo que refleja este segundo trabajo.
Revista Kuadro: Edison, entrar a una banda que ya tiene una historia y una forma de tocar puede ser complicado. ¿Qué sentiste al llegar y qué estás aportando al proyecto?
Edison: Soy Edison. Lo que tengo que aportar es mi estilo, porque cada músico tiene una manera diferente de tocar y de ser.
A mí me gusta mucho el rock, pero también lo pop, entonces trato de llevar esa combinación a la batería.
Cuando toqué con ellos por primera vez me aprendí las canciones y todo quedó bastante bien ensamblado. Cuando practicamos y tocamos en vivo, las canciones fluyen. No hay tantas partes en las que nos trabemos.
También siento que fluyo mucho con ellos. Entre todos existe mucha química, a pesar de que no tengo ni un año de haber entrado a la banda.

Revista Kuadro: Si alguien acaba de descubrir a Soledad de los Pingüinos y quiere entenderlos a través de dos canciones, ¿cuáles tendría que escuchar?
Axel: Del trabajo anterior, sin duda Un Minuto Más. Fue la canción estrella de ese disco y la que mejor plasma todo lo que estábamos haciendo en ese momento.
Y del nuevo disco, actualmente que La Ciudad ya está en plataformas, definitivamente elegiría esa.
Para mí, La Ciudad es una explosión. Lo siento mucho en la batería, en las guitarras, en la libertad de tocar. Hay una sensación de estar mucho más sueltos.
En Un Minuto Más, la letra habla mucho de esa etapa de los 17 o 18 años, del amor, las parejas y lo que estábamos viviendo entonces.
En La Ciudad ya existe un cambio. Hay un salto en las letras y también en la manera en que estamos tocando.
Revista Kuadro: Precisamente hablando de las letras, ¿cómo funciona el proceso creativo de la banda? ¿De dónde salen las historias?
Luis: Ha sido muy variado, pero normalmente necesito hablar con alguien: un amigo, una pareja, un familiar. Me gusta escuchar activamente y estar atento a las frases que me dicen.
Me interesa tomar la experiencia que esa persona me está contando y tratar de convertirla en una canción.
Por ejemplo, Malas Despedidas nació de la historia de mi mejor amigo. Él me contó cómo terminó con su exnovia y cómo todo acabó mal. En un momento me dijo una frase: “hubiera querido no darle tiempo a las malas despedidas”.
Me quedé con esa frase.
Regresé a casa, empecé a escribir, agarré la guitarra y comencé a darle estructura a una canción.
Después viene la segunda parte del proceso. Hago una primera maqueta y se la enseño a los demás. Ellos empiezan a decir qué partes funcionan, cuáles podrían cambiar, qué les gusta y qué no de la letra.
Cuando ya tenemos definida la estructura y la letra, cada integrante aporta desde su instrumento. Nos gusta que cada quien pueda arreglar su parte.
Creo que eso ha hecho que las canciones fluyan, se nutran más y terminen sonando a todos nosotros, no solamente a una persona.
Esa es probablemente la mejor parte de nuestro proceso creativo.
Revista Kuadro: ¿Dónde están grabando este nuevo material y quién está detrás de la producción?
Marlon: Desde el primer trabajo nosotros mismos nos producimos. Tres de nosotros estudiábamos producción musical y el primer disco fue prácticamente como nuestra tesis.
Ahora estamos grabando en un estudio llamado Roofcat. Ahí conocimos a uno de nuestros profesores, que es el dueño del estudio. Nos presta el espacio y también nos ayuda con comentarios y observaciones para nutrir el proyecto.
Pero ahora queremos explorar otra posibilidad: que llegue un productor externo y pueda aportar algo diferente a la banda.
Queremos que alguien llegue y toque ese botón que nos permita encontrar otro camino o algo fresco. Eso es lo que estamos buscando actualmente para estas nuevas canciones.
Revista Kuadro: Para cerrar, ¿qué viene para La Soledad de los Pingüinos?
Marlon: Por lo pronto vienen shows en giras escolares y estamos concentrados en cerrar el año terminando el disco. Esperamos lanzarlo a finales de este año.
Durante los próximos meses también estaremos compartiendo algunos sencillos más.
Una vez que salga el disco, queremos presentarlo en vivo y, por qué no, hacer una gira. También queremos salir a otras ciudades.
Ese es nuestro objetivo ahora mismo: conocer nuevos lugares y que más personas conozcan el proyecto en vivo, porque creemos que ahí es donde tiene más fuerza.
Revista Kuadro: Y para quienes quieran seguirles la pista, ¿dónde pueden encontrarlos?
Soledad de los Pingüinos: Estamos como @lasoledaddelospinguinos en todas nuestras redes sociales y también en las plataformas digitales.
La mesa de Lunarena Café termina quedándose llena de nombres, canciones, planes y esa clase de conversaciones que comienzan hablando de pingüinos y terminan hablando de crecer, cambiar y aprender a tocar juntos.
Quizá ahí está una de las claves de Soledad de los Pingüinos: tomar aquello que puede sentirse solitario y convertirlo en algo colectivo. Porque una despedida puede doler, una ciudad puede sentirse enorme y crecer puede ser extraño, pero siempre existe la posibilidad de hacer una canción con todo eso.
Y entonces la soledad deja de ser únicamente soledad. Se vuelve música.




