Los Claxons: 20 años después, las canciones todavía tienen historias que contar

Veinte años después de comenzar a construir una de las historias más reconocibles del rock alternativo e indie mexicano, Los Claxons siguen encontrando nuevas maneras de acercarse a sus canciones y, sobre todo, a la gente que las ha acompañado durante el camino.

La banda regiomontana se prepara para llevar su música a un terreno más íntimo con un concierto acústico en el Teatro Esperanza Iris, donde las canciones compartirán espacio con las historias, los recuerdos, los momentos difíciles y esas pequeñas anécdotas que normalmente quedan detrás del escenario.

En entrevista con Revista Kuadro, Los Claxons hablan de su proceso creativo después de dos décadas, de los momentos en que pensaron que el proyecto podía llegar a su fin, de aquel concierto que terminó demostrando que sí había un público dispuesto a seguirlos y de las historias que esperan que sus seguidores se lleven a casa.

Después de 20 años de trayectoria, ¿cómo funciona actualmente el proceso creativo de Los Claxons, especialmente en una época donde todo sucede con tanta inmediatez?

La verdad es que nuestro proceso siempre ha sido muy orgánico. Nos juntamos y alguno llega con una canción o con una idea.

Por ejemplo, para este próximo disco, Cholo traía algunas canciones nuevas que ya había estado trabajando en la computadora. Normalmente las canciones pueden venir de mí, de Nacho, de Pablo o de cualquiera de nosotros con alguna idea musical, y después todos nos subimos a esa idea para desarrollarla.

La claxoneamos, por decirlo de alguna manera.

Nos gustan mucho los instrumentos, lo orgánico, hacer que las cosas funcionen con nosotros, con nuestras voces y con nuestros instrumentos. Ese sigue siendo, más o menos, nuestro proceso normal.

Muchas de sus canciones cuentan historias. Después de tantos años como banda, ¿cuál ha sido ese momento en el que dijeron: “Ya no podemos más, quizá tenemos que tirar la toalla”?

Al principio fue complicado. Nosotros tocábamos covers en bares y después decidimos hacer este proyecto de canciones originales. El problema era que por tocar covers te pagaban, pero por tocar canciones originales nadie te pagaba.

Esa transición fue difícil.

Mientras nosotros estábamos en eso, veías a tus amigos que ya tenían trabajos, otras responsabilidades y otras cosas, y nosotros seguíamos ahí, sin lana y tratando de sacar adelante una banda.

Al principio también tuvimos apoyo de una disquera, pero ellos comenzaron a tener algunos problemas, se desaparecieron un poquito y entramos en una especie de limbo. Ahí sí llegamos a pensar: “Híjole, a lo mejor esto ya no caminó”.

Pero no. De repente la cosa volvió a arrancar y aquí seguimos.

También se encontraron con esa parte menos visible de la industria: promesas, promotores, radio y puertas que no necesariamente se abrían.

Sí. Creo que en ese momento tampoco había tanto apoyo de las instituciones de radio. Te prometían muchas cosas: “Yo lo voy a llevar con este promotor”, después terminabas con otro, luego con otro más y siempre aparecía alguien que supuestamente era “el bueno”.

Poco a poco te das cuenta de cómo funciona realmente la industria.

No es como en las películas, donde haces tu primer disco y automáticamente llega el éxito.

Recuerdo que cuando llegó nuestro primer disco físico pensamos: “Ya está. Vienen las súper giras, ya armamos todo y ahora sí viene el éxito para arriba”.

Y te das cuenta de que no funciona así.

Son muchos factores los que tienen que estar involucrados para que realmente funcione una banda.

Ese fue probablemente uno de los lados más oscuros de nuestra historia. Ese momento de preguntarnos: “¿Va a jalar?, ¿no va a jalar?, ¿qué hacemos?”.

Pero nunca tiramos la toalla. Dijimos: “Pase lo que pase, vamos a seguir haciendo canciones y música”.

Y poco a poco, por azar o por destino, comenzaron a aparecer las personas indicadas y los tiempos indicados. Después llegaron las nominaciones a los Latin Grammy, alrededor del tercer o cuarto disco, y ahí fue cuando dijimos: “Ah, ok. Esto sí está pasando”.

Pero para llegar ahí necesitas paciencia y perseverancia. Muchísima paciencia.

¿Recuerdan el momento exacto en que sintieron que habían pasado de ese lado oscuro a decir: “Ya estamos del otro lado”?

Hubo varios momentos.

Uno de ellos fue nuestro primer Banamex, nuestro primer concierto masivo. Eran alrededor de 8 mil personas.

Lo curioso es que en ese momento veníamos precisamente de esa etapa complicada. Habíamos hecho nuestro tercer disco y dijimos: “Vamos a seguirle, a ver qué pasa”.

Entonces surgió la posibilidad de hacer ese concierto con otro empresario. Pero nos decían: “¿Con quién van a hacer el concierto? Ustedes solos no van a llenar el lugar. Se va a quedar a la mitad”.

Incluso nos decían que quizá llegarían mil personas.

Nosotros dijimos: “Pues vamos a hacerlo solos”.

Y se agotaron los boletos.

Ahí sí dices: “Ay, cabrón, esto cambia la motivación”.

Fue uno de esos momentos en los que dices: “Ok, ya está pasando algo”.

Ahora llevan esa historia al escenario con un formato acústico. ¿Qué van a encontrar los fans en este concierto?

Creo que lo principal es que vamos a contar historias.

Casi siempre lo que platicamos en este tipo de conciertos tiene mucho que ver con reírnos, con recordar cosas y con darle un poquito de contexto a la gente sobre las canciones.

Pero sí, nos ha pasado de todo.

Este formato nos permite mostrar una parte mucho más cercana de la banda. Es una comunión muy padre con nuestros seguidores porque estamos prácticamente frente a frente.

Y vienen las preguntas inevitables: ¿habrá algo especial o algún invitado?

Sí y sí.

Va a haber intimidad y también va a haber algo especial.

Hay una magia increíble que se genera con este formato. Está muy padre la comunión que se crea con nuestros seguidores.

En cuanto a los invitados, apenas estamos viendo a quién le hablamos. No es algo que nos preocupe demasiado porque siempre termina acomodándose todo.

Pero sí es un concepto pensado para invitar amigos.

Qué historia quieren que los fans contaran después de asistir al concierto. Me gustaría retomarla aquí: ¿qué historia les gustaría que se llevarán?

A mí me gustaría que, por ejemplo, si son fans y son novios que apenas se van a casar, porque las canciones de Los Claxons también sirven mucho para eso, para entregar anillos o para acompañar momentos así, pudiera surgir una anécdota.

Estaría padre que años después esa persona pudiera contarle a sus hijos: “Yo me acuerdo de ese concierto porque para nosotros fue un momento muy especial”.

Que no sea solamente un recuerdo para la mamá o para el papá, sino que esa historia pueda trascender.

Que el hijo sepa que sus papás tuvieron un momento importante acompañado por una canción de Los Claxons.

Eso estaría muy padre.

Y hablando de historias, ¿qué historia están contando ahora con el nuevo material?

Hay muchas cosas.

El concepto del nuevo disco está relacionado con el tema del vuelo. Nosotros solemos incluir algún elemento de transporte en nuestros discos porque así entendemos la música: la música transporta, te lleva, te hace viajar.

En diferentes discos hemos tenido una combi, una bicicleta, un globo aerostático, un carro, las vías del tren, un barco y ahora estamos en todo este concepto aéreo.

A partir de ahí también se construyen los temas.

Hay canciones que hablan un poquito de la falta de empatía que a veces tenemos como personas y que buscan exhortarnos a ser más sensibles en ese sentido.

Obviamente también están las canciones de amor, porque siempre nos ha gustado hablar del enamoramiento y de las relaciones.

Y también hay una canción que habla de la ausencia, de cuando alguien ya no está o se te adelanta en el camino.

Creo que nuestro crecimiento y todo lo que hemos vivido nos está poniendo nuevos retos para plasmar sentimientos en las canciones. Quizá antes escribíamos desde otro lugar y ahora las experiencias que estamos viviendo nos están llevando hacia otro tipo de emociones.

Por eso creemos que este álbum está interesante.

Para cerrar, ¿qué le dirían a quienes ya tienen su boleto y a quienes todavía están pensando en acompañarlos?

Los invitamos este 25 de septiembre al Teatro Esperanza Iris.

Vamos a estar ahí con todo nuestro corazón y todas nuestras ganas de presentar este concepto, este formato acústico que es muy honesto y muy íntimo.

Queremos que la gente lo disfrute muchísimo y que se lleve una experiencia muy especial.

Muchas gracias por la entrevista.

Gracias a ustedes.

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