Si estás cansado del tráfico, el estrés y de vivir pegado al celular, el nuevo lanzamiento de Los Rivera Destino es exactamente lo que necesitas. El trío puertorriqueño (conformado por Carlos, Antonio y Fernando) está de regreso con «PATABAJO», una refrescante mezcla de bachata, reggaetón y bomba boricua que te invita a agarrar el carro, escapar de la rutina e irte directo a la playa.
Pero más allá de los ritmos caribeños, lo que ha convertido a esta banda en una de las propuestas más interesantes de la música en español es su genialidad para mezclar sátira, humor y una calidad musical impecable, todo mientras logran que gigantes como Bad Bunny se sumen a su locura.
Nos sentamos a platicar con ellos desde Puerto Rico sobre cómo funciona su mente creativa, su nulo miedo a la «cultura de la cancelación» y el porqué se consideran «los raros del salón de clases».
Revista Kuadro: Arrancando con «PATABAJO», me dieron ganas de salir a la carretera y escapar de la rutina. Tienen esa capacidad de mutar del bolero, al pop y ahora hacer bachata y reggaetón con una facilidad brutal.
Los Rivera Destino: Nosotros desde que comenzamos, el plan siempre fue experimentar con diferentes géneros. Eventualmente llegamos al bolero y a mucha gente le gustó esa versión de nosotros. Esto no es una excepción. En «PATABAJO» hicimos una mezcla entre bachata, reggaetón y un poquito de bomba. La bachata y el bolero son casi primos; una bachata es un bolero rápido, así que para nosotros fue muy natural hacer esa combinación y transmitir esa vibra de querer salirse de la rutina, tanto física como mentalmente.
Revista Kuadro: Lo que a mí me engancha de ustedes es que mantienen esa sátira y esas letras ingeniosas. ¿Cómo es el proceso para escribir así sin perder la comedia?
Los Rivera Destino: Nosotros escribimos las canciones como si fuéramos un grupo de comedia haciendo un sketch. Nos sentamos juntos en una mesa y pensamos las letras como si fuera humor, aunque muchas de nuestras influencias en realidad no son musicales, sino de televisión, películas y stand-up comedy. Claro, también tomamos cosas de Calle 13 o de Les Luthiers en Argentina, proyectos que se atreven a tocar temas que no necesariamente son de amor o de protesta, sino simplemente cosas de la vida con humor.
Revista Kuadro: Con esto de la comedia… hoy en día las redes sociales son muy frágiles y todo es cancelable. ¿Alguna vez han escrito algo que digan «mejor le bajamos a esto porque nos van a funar»?
Los Rivera Destino: ¡No chequen nuestros chats privados! (risas). Ya hablando en serio, orgánicamente nunca hemos escrito algo que tengamos que considerar cancelable para una canción. Si nos empezáramos a filtrar, perderíamos la magia. Además, nos gusta la comedia para toda la familia. Tratamos de ser meticulosos y nos gusta que un niño de ocho años pueda escuchar la rola en la playa igual que nuestro abuelo. Lo «cancelable» se queda en nuestras bromas diarias normales.
Revista Kuadro: Han logrado que gigantes como Bad Bunny, Pedro Capó y Álvaro Díaz entren a su mundo y no al revés. ¿Cómo convencen a estos artistas de sumarse a la locura creativa de Los Rivera Destino?
Los Rivera Destino: Muchos de los artistas con los que colaboramos son un iceberg donde la gente solo conoce la punta. Cuando hicimos el bolero con Benito (Bad Bunny), él no había sacado tanta variedad, lo que hacía era mayormente trap y reggaetón; pero hacer un bolero demostró que era un artista versátil. Creo que a la gente que colabora con nosotros le «tripea» eso. Encuentran en nosotros a los «raros» del salón de clases que están en una esquina, y con los que al final pueden hacer una canción, pasarla bien y demostrar la versatilidad que hay en ellos.
Revista Kuadro: Para cerrar, son tres mentes creativas trabajando. Cuando no logran congeniar en una idea, ¿cómo toman las decisiones sin pelearse?
Los Rivera Destino: Eso es lo bueno de ser tres, siempre hay un desempate. Nunca fue una regla escrita, simplemente fluyó así. Lo más importante siempre será respetar las opiniones del otro. Si uno de nosotros tiene una convicción muy fuerte sobre una idea, aunque los demás no estemos de acuerdo, significa que debemos confiar en ese juicio. Ese nivel de respeto se ha fomentado con el tiempo y es la manera en la que trabajamos.





