Nos sentamos a platicar con los reyes del rock agropecuario, Nunca Jamás, y la cosa empezó con el pie izquierdo: aunque siempre presumen que cualquier día y a cualquier hora es buen momento para beber cerveza, esta vez llegamos y ¡solo había agua! Fieles a su estilo irreverente y sin filtros, la banda bromeó para romper el hielo diciendo que «no conozcas a tus ídolos, porque te defraudan».
Pero con la garganta seca o bien hidratados, los sonorenses no se guardaron absolutamente nada. A pocos días de lanzar su nuevo disco Las Malqueridas (este 6 de agosto) y de reventar el Lunario del Auditorio Nacional el 15 de agosto, profundizamos con ellos sobre lo que realmente pasa en una ruptura, la culpa compartida en los desamores, sus tatuajes más culposos y por qué no vienen a darle lecciones de moral a nadie.
Revista Kuadro: Hablemos de su nuevo disco, Las Malqueridas, que sale este 6 de agosto. ¿Por qué bautizarlo así? ¿A quién se las dedicaron o por qué salieron tan «malqueridas» estas canciones?
Nunca Jamás: La bronca es que nosotros, en cada disco que hacemos, componemos como 40 rolas. De esas 40, se escogen nada más 10 y las otras 30 quedan ahí rezagadas; se empiezan a acumular disco tras disco. Siempre decimos «güey, esa rola está bien chila, pero ya no checa con el mood del álbum», y ahí se queda la pobre malquerida. Se fueron acumulando tantas, una tras otra, que dijimos que ya era hora de sacarlas a la luz de las chamacas para que la gente las conozca. Por eso el disco está medio raro, va para arriba y para abajo, brinca de un lado para el otro. Básicamente, agarramos esas rolitas a las que siempre les tuvimos fe y que estaban empolvándose. ¡Y eso que nomás sacamos unas cuantas, porque tenemos como 300 canciones guardadas!
Revista Kuadro: Justo hoy salió un sencillo titulado «Respeto ya no nos queda». Hay una frase que me caló que dice «porque fui un pésimo novio». Yo hablo con agrupaciones que le cantan al desamor tirándose al piso, llorando en su cuarto, pero ustedes se van por otro mood: le cantan a las mujeres que se fueron, a los procesos de la ruptura, pero asumiendo la culpa y yéndose directo a la cantina.
Nunca Jamás: ¡Es que esa es la neta! Cuando cortas, uno siempre saca la excusa de decir: «No, es que esta morra estaba bien mal, estaba bien loca». ¡Pero güey, tú también estás más loco que la chingada! Hay que aceptarlo. A veces los dos andan valiendo madre, básicamente. Una ruptura no es nomás echarle la culpa al otro; pasas por todo el proceso, te das cuenta de que la relación no funcionó porque ni tú ni la morra estaban bien de la cabeza.
Si estás suficiente tiempo en este juego de la vida, te van a tocar de todas: relaciones donde te fue increíble, otras donde te fue de la patada, unas donde tú la regaste monumentalmente y otras donde la regó la otra persona. Andar nomás contando las historias buenas no tiene caso, ¡qué hueva! Y tampoco se trata de llorar nomás. Como decimos por ahí: uno por mensa dejó ir a uno que otro relingo, pero también «por mensas me dejaron ir». A una ruptura hay que ponerle sabor al caldo, echarle chiltepincito para que arda. Esa es nuestra forma de exorcizar todo esto: con esas rolas, con unos buenos mezcalitos y cantando a todo pulmón.



Revista Kuadro: Cambiando de malas decisiones amorosas a malas decisiones de vida, hablemos de tatuajes mal hechos. ¿Cuál es el peor tatuaje que traen en la banda?
Nunca Jamás: (Risas) ¡Uy! Tengo un Ricardo Arjona por aquí en la pierna. ¡Es un Arjona, güey, aunque no parezca! Ya lo ando tapando con una calavera, obviamente, pero ahí estaba el güey, y estaba bien culero. Pero por lo pronto que se quede ahí como amuleto a lo mejor luego escribimos un disco tributo a Arjona y nos saca de la miseria, mi compadre anda paseándose muy feliz vendiendo casetes y nosotros aquí sin ganancias.
Revista Kuadro: Han girado con artistas de todo tipo. Anduvieron con Christian Nodal en Estados Unidos y también colaboraron con la raza de DLD. ¿Con quién se puso mejor la fiesta?
Nunca Jamás: Con Nodal tuvimos una relación muy profesional, no creas que andábamos de borrachos; es más, fuimos a misa los domingos y todo (risas). Nos invitó a abrir unos cuantos shows de su gira Forajido en el gabacho en 2022 y 2023. A la hora que pudimos nos jalamos. De repente aparecía por Hermosillo, nos invitaba a saludar y todo muy chido. Pero con quienes sí hemos convivido, y la neta son unos tipazos, es con los players de DLD. Son otro pedo esos batos, güey. Te abren las puertas muy rápido, son muy accesibles y dicen «vénganse para acá». Hemos tenido una relación muy bonita con ellos.
Revista Kuadro: En gran parte de sus canciones el protagonista es la cerveza y la cantina. Ustedes aplican la de curar las penas del corazón con cantineros.
Nunca Jamás: Pues como decía el buen Homero Simpson en esa convención: el alcohol es la causa y la solución de todos los problemas. A mí me da mucha risa, siempre que veo a los batos que se van a pistear para curar las penas, sé que se van a meter en problemas. Ya he visto muchas veces cómo termina eso. Hay que reservarse un poquito para que no te juzguen y no termines haciendo el ridículo o peleándote en la calle. ¡Aunque a algunos miembros de aquí ya se les está saliendo de las manos el consumo y andan perdiendo el control!
Revista Kuadro: Y este 15 de agosto llegan al Lunario, un lugar que a veces es más formalito. ¿Cómo le van a hacer con la cantina ahí?
Nunca Jamás: ¡Es que está bien loco el Lunario! Nosotros estábamos buscando un RP para armar el after party por ahí cerquita porque pensábamos que no se podía pistear ahí, que era muy fresa. Pero nos acabamos de enterar que a un ladito está la barra y que ya se puede meter la cheve al recinto. Así que si ya se puede beber adentro, ¡ahí nos quedamos, ahí nos amanecemos, no importa lo que nos cobren la cubeta!
Revista Kuadro: En el disco viene una joya filosófica y muy letrada que se titula «Me vale verga». Cuando uno ve a otras agrupaciones de reggaetón siendo juzgadas por ser ofensivas, ustedes llegan con esta poesía. ¿Cuál es su postura ante todo esto?
Nunca Jamás: Cada quien hace con su grupo lo que quiere para que la gente sea feliz. Si la gente quiere bailar reggaetón y las morras lo gozan y hacen su parizón, ¿cuál es el problema? Si nosotros estamos en el rock and roll, no es porque vengamos a predicar la palabra ni a decirle a la gente qué debe hacer con su vida. Nosotros no somos un ejemplo de vida a seguir ni somos la moral de nadie. Al contrario, nosotros venimos a sacar a la gente del buen camino para que descubran quiénes son y escuchen a su corazón. Mientras no jodas a los demás, haz lo que quieras.
Revista Kuadro: Para cerrar, son una banda de rock, pero traen mucha banda sinaloense, norteño y tambora en la sangre. ¿Cómo logran esa mezcla sin que el rockero purista se ofenda?
Nunca Jamás: Es que nosotros nacimos allá. No es que un día te levantes y digas: «ah, me fascina la polca». Es que desde que naciste la estás oyendo de música de fondo en los 15 años, las bodas, los bautizos y cuando vas a misa. Todo el tiempo está sonando y, con unas caguamas después de la medianoche, ya te sabes todas las canciones. Simplemente es nuestra herencia cultural, lo traemos integrado en el chip y lo manifestamos dentro del rock que hacemos. La raza nos sigue el rollo y nos sigue la cura porque saben que no somos un grupo regional mexicano intentando ser rockeros; somos un grupo de rock que saca a flote lo que trae en el ADN. Es un mestizaje muy de nosotros.





