LosPetitFellas transforman el Lunario en un viaje sonoro

El jueves por la noche, el LosPetitFellas convirtió el Lunario del Auditorio Nacional en una especie de refugio sonoro donde el jazz y el rap no compiten… conversan. Desde el primer tema, la banda tejió una atmósfera íntima, casi como si cada canción fuera una carta abierta: metales cálidos, beats precisos y esa lírica que no se queda en la superficie.

El set navegó entre momentos suaves y otros más punzantes, con canciones como “Antes de Morir”, “La Resaca” y “Rock N’ Love” resonando como pequeñas historias compartidas entre escenario y público. No hubo prisa, todo fluyó como una charla larga entre amigos que se entienden sin tener que explicarse demasiado.

Uno de los puntos más memorables llegó con la aparición de Tino el Pingüino, Un invitado quien se sumó al viaje con su estilo relajado pero certero, elevando la energía sin romper la esencia del show. Fue de esos momentos que no estaban hechos para el algoritmo, sino para quienes estaban ahí, respirando el mismo aire.

La noche cerró sin estridencias, pero con esa sensación de haber vivido algo honesto. LosPetitFellas no dio un concierto, armó un espacio donde caben el ritmo, la nostalgia y la palabra.

Y para cerrar, aquí les dejamos unas imágenes de lo que pasó.

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