Cumplir 50 años puede ser leído de muchas maneras. Para algunos significa bajar el ritmo, para otros aceptar que ciertas etapas quedaron atrás. Para MLKJT, llegar a esa edad parece haber producido exactamente el efecto contrario: subir el volumen.
La banda parte de una idea sencilla pero poderosa: ¿qué ocurre cuando una generación que creció con el rock decide contar cómo se siente vivirlo desde la madurez? En lugar de esconder la edad, MLKJT la convierte en materia prima. Sus canciones hablan de padres de familia, hijos que ya no quieren escuchar a sus papás, de sentirse jóvenes mientras otros comienzan a llamarlos “rucos”, pero también de una industria que parece correr cada vez más rápido.
Su propuesta juega con el humor, la experiencia y una fuerte raíz en el rock de los ochenta y noventa. Ellos mismos han definido su sonido como “rock vintage”, aunque detrás de esa etiqueta existe una mezcla de influencias que va desde el glam y el rock clásico hasta el punk, el indie, el heavy metal, el jazz y la música electrónica.
La historia de la banda también tiene algo de reencuentro. Algunos de sus integrantes ya habían compartido escenarios y proyectos desde los años noventa, y fue durante la pandemia cuando encontraron el tiempo necesario para darle continuidad a una idea que llevaba años rondando.
Lo que comenzó como canciones para hablar, con humor, de lo que significa llegar a los 50 terminó convirtiéndose en una banda, en presentaciones en vivo y posteriormente en un proyecto discográfico que ahora busca seguir creciendo.
Con canciones como Chavorruco, Godín Fifi, Mientras se pueda y la todavía esperada ¿Qué pasó con el rock?, MLKJT plantea una pregunta que en realidad parece dirigida a todos: ¿quién decidió que el rock tenía fecha de caducidad?
Revista Kuadro conversó con sus integrantes sobre la edad, la creación musical, las nuevas generaciones, las plataformas digitales, las colaboraciones soñadas y, por supuesto, sobre por qué todavía tienen mucho que decir y mucho más por tocar.

Revista Kuadro:
Para empezar, ¿cómo surge MLKJT?
Jorge:
Tenemos que contar un poquito la historia para poder llegar hasta donde estamos ahora. Héctor, que es el baterista, y yo tuvimos una banda en 1995. Ganamos Valores Juveniles (Tres410), grabamos un par de discos y tuvimos cierto nivel musical bastante bueno dentro de la escena en México.
Después termina ese grupo y cada quien sigue con sus actividades. Yo continué componiendo. Algunas de las cosas que compongo son las que terminan formando parte de MLKJT, mientras los demás integrantes aportan sus propias ideas.
En ese momento, Charlie, que es el vocalista, me habla y me dice: “¿Por qué no hacemos un grupo? Vamos a hacer canciones y vamos a cumplir 50 años”.
Charlie y yo cumplimos años en fechas muy cercanas y me dijo: “¿Por qué no hacemos unas canciones que hablen acerca de esta edad, de llegar a cumplir los 50 años?”. Para nosotros seguimos siendo súper jóvenes, pero para muchos ya nos ven como rucos.
Me encantó la idea. Me metió en la cabeza el poder hablar y burlarnos un poco de nuestra situación. Muchos somos papás de familia, tenemos hijos y vemos cómo los hijos nos mandan directamente a la chingada. Es una manera de poder hablar de todas esas cosas.
Charlie me dijo: “Haz unas canciones de este tipo y hacemos una presentación en un lugar que se llama Kiss Lounge”. Él conocía al dueño.
Empecé a trabajar en los temas, me gustaba mucho cómo estaba funcionando esto y hablé con Héctor, que fue mi baterista de toda la vida. Yo soy bajista, le mostré el proyecto, le gustó, se enganchó y empezamos a hacer todo esto.
Posteriormente Kike se une a la banda. Tuvimos esta presentación que fue divertidísima, el Tostón Fest. Todo salió como una fiesta, como una presentación, y terminó convirtiéndose en un disco.
Ahora estamos trabajando en un segundo disco y tratando de darle un poquito más de profesionalismo a lo que estamos haciendo. Claro que es por divertirnos, pero también por seguir en la música.
Héctor:
Yo quiero agregar algo. Lo que también nos permitió hacer la banda fue la pandemia.
Antes de eso intentamos hacerla varias veces. Incluso fuimos a grabar a Monterrey, pero nunca le dimos continuidad.
La pandemia nos permitió darnos el tiempo para hacer la banda porque, obviamente, ya no había chamba, ya no había mucho que hacer y estábamos un poco aburridos.
Entonces fue perfecto para nosotros.
Revista Kuadro:
Vivimos en un mundo de inmediatez. La música también se consume de manera inmediata y cada vez parece haber menos gente dispuesta a sentarse a escuchar un disco completo. ¿Cómo encuentra una banda como MLKJT el espacio para crear y dejar un testimonio de una generación a la que muchas veces se le considera obsoleta?
Enrique:
creo que hay un factor muy importante que tenemos en común todos los miembros de MLKJT.
Para nosotros la música es una manera de expresarnos y de vivir, pero sobre todo yo la veo como el último reducto de resistencia.
Déjame decirlo así porque ya pocos hacen rock para chavos de nuestra edad y los que hacen rock de nuestra edad siguen tocando lo mismo .
Estamos intentando incorporar ese rock de los ochenta, esa música legendaria, con guitarras, y eso nos lleva al concepto de MLKJT, que tiene también un componente muy fuerte de música en vivo.
Si bien es muy divertido el proceso creativo, grabar las canciones y todo eso, lo que realmente disfrutamos como grupo es estar en un escenario. Es la vibra de la gente.
Eso nos permite decir: “Todavía hay futuro para el rock. Todavía hay gente trabajando en esto”.
Creo que estamos rompiendo esa inercia de la inmediatez, de componer por componer temas comerciales. Aquí realmente estamos viviendo la música y lo que nos gusta, que es el rock.
Héctor:
Yo tengo una teoría.
Estoy en la banda, obviamente, por muchas cosas, pero principalmente porque tengo la teoría de que cuando estás tocando un instrumento, tu sistema energético se multiplica.
Cuando estás generando mucha energía hasta te sanas. Estás de buenas, te sientes útil.
En una cuestión energética y psicológica te hace mucho bien mantenerte creativo, sentir que estás vivo y que puedes crear.
Sobre todo esa parte de poder sacar de tu ser esa energía que te hace ser creador.
y siento cómo mi sistema energético se multiplica exponencialmente.
(jorge interrumpe y dice no se metió nada asi es)

Revista Kuadro:
Hablan mucho de los procesos creativos. Pero hoy también existen ciertos límites sobre lo que se puede decir, particularmente cuando una generación intenta contar experiencias que antes eran normales y que ahora pueden ser cuestionadas. ¿Cómo hacen para hablar de lo que han vivido sin caer en la crítica fácil o en repetir discursos que ya no corresponden?
Jorge:
Yo creo que al llegar a la edad que tenemos, el promedio del grupo es de alrededor de 50 años, ya hemos recorrido muchas cosas y hemos visto muchas otras.
Realmente lo que estamos haciendo es el retrato que nosotros tenemos de la vida, de nuestras relaciones y de nuestro día a día.
Lo vemos de esta manera y lo estamos plasmando exactamente como es.
Con toda una experiencia de 50 años recorridos, creo que es un poquito más sencillo conectar con la gente de nuestra edad.
Como decía Héctor, no hay nada nuevo.
Las bandas de nuestra edad o un poquito más avanzadas seguimos escuchando grupos que ahora aparecen en grandes escenarios y siguen tocando las mismas canciones que tocaban hace 25 años.
No hay tantas propuestas nuevas.
Bueno, sí hay propuestas, pero creemos que nosotros estamos diciendo exactamente lo que estamos viviendo, sintiendo y haciendo.
Revista Kuadro:
Algo que llama la atención es que, además de la propuesta, los números están respondiendo. Tienen alrededor de 20 mil oyentes mensuales y su último sencillo se acerca a las 90 mil reproducciones en menos de tres meses. ¿Cómo asimilan ver que lo que están haciendo está encontrando público?
Jorge:
Yo creo que lo que estamos haciendo es muy real. Estamos haciendo exactamente lo que sentimos y creo que eso tiene una vibra.
La gente empieza a escuchar de boca en boca, se engancha con un tema y poco a poco va creciendo.
Hemos visto perfiles de artistas que tienen millones de reproducciones y dices: “Bueno, ¿cómo es posible que lleguen a tanto?”.
Nosotros, dentro del esfuerzo que estamos haciendo, tenemos medios limitados. Somos precisamente lo que ahora llaman una banda emergente.
Hacemos lo que podemos y lo que estamos consiguiendo nos llama mucho la atención. Nos gusta porque creo que la gente está respondiendo a lo que hacemos.
Pero no estamos componiendo para ver si vendemos ni tocando para ver qué está de moda y hacerlo.
Estamos haciendo lo que nosotros sentimos y hay gente que se está enganchando con eso.
Creo que esas escuchas que comentas, que son muchas para nosotros, demuestran precisamente eso.
La gente se está enganchando y la idea es seguir creciendo.
Carlos:
Efectivamente, como dice Jorge, también habla de esa sensibilidad que tenemos hacia la nueva industria y cómo se está manejando.
Entender que no podemos ir contra corriente. Tenemos que trabajar sobre una base digital, sobre todo en temas de promoción.
Obviamente también está la parte técnica de la grabación, pero en promoción tenemos que movernos sobre una base digital y buscar cómo ir avanzando dentro de las mismas redes.
No somos tan eficientes porque, como dice Jorge, nuestros recursos son limitados, pero eso también habla mucho de la sencillez y de la originalidad del grupo.

Revista Kuadro:
Si tuvieran que definir su música literalmente, ¿qué es lo que está tocando MLKJT?
Carlos:
De entrada, por el origen de nuestra música, la denominamos rock vintage.
Pero realmente es por ponerle un adjetivo.
La línea es la base de todos los rockeros de los ochenta y noventa que traemos. Tenemos esas bases desde AC/DC, Soda Stereo y muchas otras vertientes.
Además está la influencia propia de cada integrante.
Kike trae sus influencias, Héctor las suyas, Jorge, por ejemplo, escucha mucho jazz y new age, entonces aparecen ciertas armonías diferentes.
A mí me gusta desde la música electrónica hasta el punk, el indie y el heavy metal.
Si te fijas, hay muchos detalles y guiños a lo que nos gusta.
De repente hay remates de batería que saca Héctor porque es algo que trae y que le mueve. Ahí entra precisamente el proceso creativo.
Puede llegar una canción de determinada manera y simplemente el solo de Kike la puede voltear totalmente. O un riff como el de Chaborruco, que traía un concepto muy diferente a lo que es ahora, por la súper entrada que hizo Kike en la guitarra.
Jorge:
Al final del día estamos emulando lo que nos hizo crecer.
Nuestra generación creció con el rock de los ochenta, con el rock glam, y lo traemos en la sangre.
Hemos platicado que si ahora ves una película de Pixar para niños, encuentras soundtracks con AC/DC, Pink Floyd y música que nosotros traemos en el ADN.
Y también los chavillos de las nuevas generaciones la conocen porque sus papás forzosamente los han hecho escuchar este tipo de música.
Lo único que estamos haciendo nosotros es emular esos sonidos que hemos escuchado toda la vida y que nos han encantado.
Pero con una visión fresca.
Revista Kuadro:
De todas las canciones que tienen hasta ahora, ¿cuál define mejor el sonido o lo que quieren expresar? ¿Cuál sería esa canción obligatoria para alguien que no los conoce y está leyendo esta entrevista?
Kike:
Creo que eso varía dependiendo de los gustos de cada quien.
Por ejemplo, mi favorita se llama ¿Qué pasó con el rock?
No está disponible todavía, pero es la evolución de cómo empezó el grupo y hacia dónde va a llegar.
Cuando empezamos, teníamos una temática divertida y un poco burlona de nuestra situación con canciones como Chavorruco, disfrutando esa condición.
Pero el concepto ha evolucionado hacia canciones más complejas.
En mi caso, esa canción es ¿Qué pasó con el rock?, que es una pregunta que queremos hacerle a todos nuestros seguidores y a todos los rockeros.
Al final queremos saber qué pasó y hacia dónde va.
Esa es mi favorita, aunque me estoy adelantando porque todavía no está.
Héctor:
A mí la que más me gusta energéticamente es Mientras se pueda.
Tiene una energía muy particular.
Cuando estoy arriba del escenario no sabes cómo la gozo. Me gusta muchísimo.
También me gusta Chaovrruco y Godín Fifi. Esa tiene un groove y un beat muy buenos.
Yo me baso más en la cuestión musical, en la energía que se está representando en ese momento.
Para mí, energéticamente, es Mientras se pueda.
Jorge:
A mí Chavorruco me encanta porque es donde empieza todo.
Uno se siente joven y todo mundo te dice: “Es rockero, cálmate, chavo ruco”.
Y nosotros vamos a seguir haciéndolo.
A mí me encanta, por ejemplo, ver a The Rolling Stones con la edad que tienen, seguir subiéndose al escenario y seguir tocando.
¡Qué envidia!
Por eso dijimos: si ellos pueden hacerlo a esa edad, nosotros que somos un poquito más jóvenes, ¿por qué no podemos seguir haciéndolo?
Esa es un poquito la libertad que tenemos para hacer esto.
Revista Kuadro:
Ya que mencionan a The Rolling Stones y a otras bandas que han ido evolucionando musicalmente, ¿MLKJT tiene pensado experimentar con otros sonidos y colaborar con géneros que no necesariamente estén dentro de su línea?
Jorge:
Creo que podría ser interesante combinar algunas cosas, pero creo que Carlos tiene una mejor opinión de eso.
Carlos:
Parte del nombre nace también de la esencia de lo que es un molcajete.
Es la mezcla de muchos ingredientes, muchos condimentos que terminan dándole sabor a un platillo mexicano.
Entonces sí, justo de ahí nace.
Si el día de mañana colaboramos con un chavo que hace hip hop, estaría muy padre.
Sobre todo dentro de la línea extensa en la que nos movemos.
Podemos entrarle a algo más electrónico. Por ejemplo, hay una rola que propuso Jorge que se llama Molcajete Chill, que también está en producción.
En algún momento hicimos un ejercicio con tuba en una de las canciones que ya tenemos grabadas, Mi último día.
Así que sí queremos abrirnos a esa parte, pero sin perder la esencia de la base rock.
No queremos convertirnos en otra cosa.
Si alguien quiere agregarle regional al rock, perfecto, pero que siga siendo rock. No que de repente termine siendo regional con ruido.
La idea es mantener la esencia y agregar conceptos.
Revista Kuadro:
Entonces vamos a jugar con los imposibles y los posibles. Si pudieran elegir un artista, mexicano o internacional, para colaborar con MLKJT, ¿con quién sería?
Jorge:
A mí me gusta mucho lo que hace Kinky. Tienen una mezcla muy chingona de sonidos, bases muy rítmicas y de repente aparece una tuba, un acordeón o una guitarra.
Eso me parece muy interesante.
Y si me hablas de un artista internacional, diría Arctic Monkeys.
Héctor:
Yo sí tengo uno.
Si hubiera alguien que me gustaría que participara en la banda sería Bad Bunny.
Todos:
¿Bad Bunny?
Revista Kuadro:
Bueno, por lo menos ya tenemos clara la negociación.
Hector:
A mí me gustaría hacer algo con una big band.
Me encantan las big bands y me gustaría hacer una orquesta rock.
Eso sí me encantaría, pero sé que probablemente tendría que hacerlo fuera de la banda porque MLKJT ya tiene un concepto.
Carlos:
Por ejemplo, nosotros ya tenemos una canción que canta Ismael, de Los Daniels.
Hay otra canción que canta Sergio Arau.
Obviamente, cualquier músico entra en el concepto de MLKJT.
Revista Kuadro:
Para cerrar, una pregunta rara. Así que ahí va. Si MLKJT tuviera que aparecer en el soundtrack de una película, ¿qué película sería?
Héctor:
No soy fan de Star Wars, pero no creo que aplique.
Jorge:
Aunque quién sabe.
Carlos:
Podría estar chido.
Jorge:
Yo creo que podríamos entrar porque, a fin de cuentas, nuestra música también tiene una parte comercial.
De hecho, lo hemos pensado en diferentes películas que hablaran justamente de la vida de los güeyes que estamos arriba de los 50 años.
Películas donde se muestre esa etapa desde una perspectiva divertida.
Hace poquito se hizo una película que hablaba justamente de la parte cómica de la gente adulta.
Creo que ahí entramos perfectamente en ese tipo de mercado.
Revista Kuadro:
La gente tampoco lee tanto ya, así que vamos a terminar antes de que el algoritmo nos encuentre.¿Algo que quieran agregar?
Carlos:
Muchísimas gracias a ti, por creer en el concepto, por darnos esta entrevista y por tomarte el tiempo de escuchar la propuesta que tenemos.
Héctor:
Gracias, Carlos. Gracias por el espacio.
Y que siga vivo el rock and roll.
Jorge:
Igualmente. Agradecerte, estimado, y con el compromiso de seguir aquí hasta que se pueda.
Héctor:
Gracias a la revista por el espacio.
Carlos:
Que lo hagan más seguido porque así se baña más seguido.
Todos:
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