Desde Madrid, Merino llega por primera vez a México con El Bosque como punto de partida para una nueva etapa. Sandra Merino y Álex Gallego hablan con Revista Kuadro sobre La Niña, el proceso de convertir experiencias personales en canciones, sus colaboraciones, lo que están preparando para su próximo disco y ese encuentro con el público mexicano que tendrá lugar este 26 de septiembre en Foro Rebel Rebel.

Revista Kuadro: Para quienes todavía no conocen a Merino, ¿quiénes son ustedes?
Sandra Merino: Es una pregunta complicada. Somos Sandra y Álex, dos personas amantes de la música de Madrid que se conocieron hace ya varios años y que encontraron en la música una manera de expresarse.
En mi caso, desde pequeñita ha sido mi lenguaje para hacer canciones y expresarme. Para Álex sucede algo parecido con su instrumento. La verdad es que fue una suerte conocernos porque nos complementamos muy bien. Somos muy diferentes, pero creo que hacemos una unión muy buena.
Nos gusta hacer canciones honestas, muy emocionales, en las que hay mucho crecimiento personal detrás. Todo lo que vamos aprendiendo en nuestra vida lo vamos reflejando en las canciones. También nos gusta tener canciones para todos los momentos: para celebrar, para acompañarnos en determinados momentos o para ponernos un poco más introspectivos y mirar hacia dentro.
Revista Kuadro: Es su primera visita a México. ¿Qué esperaban encontrar cuando llegaron?
Sandra Merino: La verdad es que lo que más esperábamos era cariño, y estamos teniendo muchísimo cariño de toda la gente que nos está rodeando y que nos está abriendo las puertas.
Intentamos venir sin expectativas porque creemos que las expectativas a veces son peligrosas. Preferimos vivir el momento, disfrutar cada instante y agradecer mucho cada cosa que nos sucede.
Nos estamos encontrando con mucha pasión y mucho cuidado. Por ejemplo, nos están encantando las entrevistas y el público que hemos podido conocer también. Sentimos mucha intensidad y mucho cariño.
Álex Gallego: Sí, hay mucha intensidad y mucho cariño.
Revista Kuadro: Si pensamos en El Bosque como un territorio personal, les preguntaría algo muy concreto: ¿qué parte de ese bosque todavía les cuesta mirar?
Sandra Merino: Qué buena pregunta. A mí, personalmente, la canción que más me puede costar a día de hoy es La habitación de enfrente, dependiendo del momento. Este disco es muy personal y tiene partes bastante duras.
La habitación de enfrente o El árbol pueden ser dos canciones que, dependiendo de cómo tenga el día, me cuesten un poquito más.
Álex Gallego: A mí, fíjate, a veces La Niña. Es una canción que habla de abrazar a nuestro niño interior, de conectar con esa parte sensible que todos tenemos. Me gusta muchísimo, pero no todas las veces es fácil estar en contacto con ese niño interior.
Creo que aquí en México, al menos con la música, tenéis ese don de poder contactar desde lo más profundo, desde el mundo del alma. Yo me llevo mucho aprendizaje de momento.

Revista Kuadro: Precisamente están promocionando La Niña. Si esa niña pudiera hablar hoy, después de todo lo que han vivido, ¿qué creen que diría?
Sandra Merino: Creo que La Niña estaría alucinando con estar en México. Estaría alucinando con dedicarse a la música y compartir las canciones que hace en un lugar tan lejos de casa, y además recibir cariño tan lejos de casa.
Creo que sería increíble para ella. Estaría alucinando con todo lo que está sucediendo.
Revista Kuadro: A veces una canción nace de una gran historia, pero otras veces comienza con algo mucho más cotidiano. ¿Qué conversación se convirtió en canción?
Sandra Merino: Esa es una de las preguntas más bonitas. De otros discos tengo alguna muy clara. Por ejemplo, Que no se entere nadie salió de una conversación.
También está Charlas de domingo, que habla precisamente de esas conversaciones incómodas que tenemos con nuestros amigos y de todo lo que puede surgir de ellas.
En el nuevo disco también hay bastantes canciones que han nacido de conversaciones. Son más globales, pero creo que este disco sugiere una conversación muy profunda, que es la de Sandra con su terapeuta. Al final, de esas charlas y conversaciones salen muchos momentos de mirar hacia dentro y de observar la evolución de esa niña de la que hablábamos.
De hecho, este camino del bosque nace de terapia. No tanto de conversaciones con amigos, sino de rebuscar mucho más dentro de uno mismo.
Revista Kuadro: Y mientras El Bosque nace de ese proceso tan personal, ya están trabajando en un nuevo disco. ¿Qué está cambiando en Merino?
Sandra Merino: Justo antes de venir a México estuvimos dos semanas encerrados en el estudio grabando lo que será el nuevo disco, de cara al próximo año.
Y hay algo muy interesante porque, aunque estamos presentando El Bosque, este nuevo disco está siendo un proceso mucho más colectivo. Hemos estado trabajando con nuestros productores, Santos y Flurin, y con ellos tenemos una dinámica en la que, o los cuatro estamos convencidos de cada detalle, o ese detalle no entra.
Incluso hay canciones que no han entrado porque uno de los cuatro no estaba convencido.
En discos anteriores el proceso era diferente. Por ejemplo, La Niña es un disco que compuse íntegramente sobre mi vida. Es un disco muy introspectivo y ahí existe muchísimo respeto por parte de todo el equipo hacia esa historia porque cuenta algo muy concreto.
En cambio, el nuevo disco, igual que El Bosque es el más personal, va a ser el más colectivo.
Álex Gallego: Sandra y yo tenemos gustos bastante similares y coincidimos mucho.
Sandra Merino: Sí, y eso ha hecho que el proceso sea muy fácil. A veces yo tengo una visión y empiezo una canción de determinada manera, se la enseño a Álex y puede decirme: “Me flipa, pero ¿qué te parece si en lugar de hacerlo en segunda persona lo hacemos en tercera y lo direccionamos hacia otro sitio?”. De repente la canción cobra otro sentido.
Nos hemos ido sumando mucho el uno al otro en la creación de este último disco. Eso también ha cambiado respecto a los anteriores, en los que quizá yo tenía más peso compositivo. Creo que eso se va a notar mucho en el nuevo material.

Revista Kuadro: Si tuvieran que elegir una canción de El Bosque para explicar todo ese viaje, ¿cuál sería?
Sandra Merino: Yo elegiría La Niña, que es la primera canción y la que abre el disco. Es esa conversación con tu niño interior de la que hablábamos antes.
Es como el punto de partida. Una infancia quizá más complicada, un terreno más árido, más desértico, donde no hay mucho bosque donde cobijarte.
Y el disco es precisamente un camino de crecimiento, de convertirnos en adultos, de buscar esas herramientas que no hemos tenido de pequeños y de encontrar nuestro propio bosque.
Álex Gallego: Mi favorita es El Bosque, que es el final del disco.
Sandra Merino: Y creo que ahí estamos ahora mismo: en ese bosque donde estamos con las personas que elegimos y en ese lugar seguro que hemos creado.
Revista Kuadro: Tienen también un disco en vivo. ¿Qué cambia entre ese Merino íntimo, acústico, de espacios pequeños, y el Merino que aparece sobre un escenario grande?
Sandra Merino: Yo creo que cambia todo.
De hecho, creo que el verdadero Merino, más allá de los discos, también está en esa conexión con el niño interior. Cuando grabamos trabajamos con nuestros productores, Santos y Flurin, y siempre estamos intentando mantener esos momentos en los que aparece esa parte más espontánea: cuando sale un acorde de guitarra, una melodía, un detalle que nace de manera natural.
Pero creo que nuestra principal bandera es el directo.
Es lo que nos permite enseñar a la gente la parte más pura de Merino. En un disco muchas cosas quedan registradas y trabajadas, pero sobre un escenario aparece otra energía. El directo nos permite conectar de una manera mucho más directa.
Revista Kuadro: En todo proceso creativo hay cosas que uno escucha después y piensa: “Esto lo hubiera hecho diferente”. Si pudieran regresar a algún momento de su trayectoria, ¿qué cambiarían?
Sandra Merino: Del primer disco hay muchas canciones que quizá no hubiera sacado o que habría arreglado de otra manera, especialmente en la producción.
Creo que es nuestro disco de ensayo y error. En ese momento tampoco teníamos muy claro cuál era nuestro sonido. Es un disco muy variado, con muchos estilos y temáticas, y también refleja el momento que estábamos viviendo, cuando no teníamos nada claro.
Álex Gallego: Aunque era honesto en ese sentido.
Sandra Merino: Sí. Y hay algo muy curioso de esa primera maqueta o disco, Piel, Equilibrio y Humo: siempre decimos que nos gastamos todo el dinero en grabarlo, pero no dejamos ni un centavo para promocionarlo ni para llevarlo al público.
Entonces fue un disco que prácticamente escucharon tres amigos. Nunca llegó mucho más allá.
Con los otros discos no sentimos tanto eso. Aunque siempre pasa algo que nos recuerda una frase de Iván Ferreiro: los discos no se terminan, se abandonan.
Pasa un año, vuelves a escuchar algo y siempre encuentras detalles que dices: “Podríamos haber contado esto entre estas dos canciones”, o “podríamos haber cambiado este arreglo”.
En El Bosque, por ejemplo, como es un disco conceptual y cuenta una historia más grande, a veces pienso que habría estado bien contar determinada parte entre dos canciones para que se entendiera mejor. Siempre quedan cosas.
Revista Kuadro: ¿En qué momento dijeron: “Esto ya no es un juego, esto va en serio”?
Sandra Merino: Aquí te diría que siempre tratamos de que sea un juego. Siempre intentamos divertirnos y que ese niño juegue cada vez que hacemos música.
Pero creo que cuando apareció la colaboración con Miquel Izal quizá fue uno de esos momentos en los que sentimos el abrazo de alguien a quien admiramos, de alguien muy profesional.
Después vino Iván Ferreiro, Santos y Flurin como productores, y empezamos a ver que nos metíamos en un entorno que yo llamo, a veces, de primera división.
Es un honor, un lujo y una suerte. Nunca sabes cuánto vas a durar ahí ni cuánto te van a abrazar, así que para mí fue un momento en el que cambió un poco todo.
Álex Gallego: Aunque desde el principio nos lo hemos tomado muy en serio.
Sandra Merino: Sí. Desde el principio hemos invertido todo lo que teníamos. Nunca lo hemos hecho a medias.
Nuestra cuenta bancaria siempre va en negativo.
Álex Gallego: El primer disco lo pagamos tocando en la calle, en el metro, en restaurantes, hoteles…
Sandra Merino: Todo iba para el proyecto, quitando los gastos fijos. El dinero se destinaba a videoclips, canciones y giras.
La primera gira que hicimos, hace cuatro o cinco años, fue con banda, técnico y todo el equipo, pero todavía no había un público que pudiera sostener una gira así.
Entonces, entre semana, tocábamos en la calle y en distintos sitios para ganar dinero y después salir a perder dinero en gira. Pero era una inversión que queríamos hacer. Queríamos girar, queríamos ir a otros lugares.
También tocábamos en la calle en otras provincias de España.
Así que, en realidad, desde el principio nos lo hemos tomado en serio.
Revista Kuadro: ¿Y hubo algún concierto que les confirmara que algo estaba cambiando?
Sandra Merino: Sí. Creo que fue más o menos a la par de las colaboraciones. Hubo un concierto que dimos en Madrid, en una sala llamada Copérnico.
Al principio normalmente te viene a ver tu familia, tus amigos y algunos fans que ya conoces porque vienen siempre y terminan convirtiéndose también en amigos.
Pero en Copérnico había tanta gente que no sabíamos quiénes eran y estaban cantando nuestras canciones que dijimos: “Guau”.
Creo que ese fue uno de los conciertos más emocionantes para nosotros, junto con el que hicimos abriendo para La Oreja de Van Gogh hace unos meses.
Pero recuerdo especialmente Copérnico porque fue la primera vez que pensamos: “Qué guay, no conocemos a la mayoría de la gente que está aquí”.
Seguían estando nuestros amigos y familiares, pero había muchísimas personas que no conocíamos cantando nuestras canciones.
Revista Kuadro: Si tuvieran que regalarle una canción a México para que conociera a Merino, ¿cuál sería?
Sandra Merino: Te diría que la vamos a cantar en el concierto del sábado, pero todavía no ha salido. No puedo contarte mucho más porque entonces te cuento cosas que no tengo que contar.
Álex Gallego: Estamos grabando el nuevo disco y hay un puñado de canciones que todavía no han visto la luz.
Sandra Merino: Y ha surgido de una manera muy espontánea algo que se ha convertido en una sorpresa para este sábado. Vamos a adelantar algo nuevo de una manera muy especial.
Te puedo adelantar el título: La Aurora Triste.
Álex Gallego: Además, desde que la hicimos nos suena mucho a México.
Sandra Merino: No sé si por la rítmica o por la manera de expresarnos en la letra, pero nos suena muy a México. Nos hace muchísima ilusión que la primera vez que nos subamos a un escenario para tocarla sea aquí.
Revista Kuadro: Hablando de composición, cuando están creando una canción, ¿quién suele tener la última palabra?
Sandra Merino: Es que depende mucho. Somos un equipo.
En este nuevo disco hemos trabajado de manera que, o los cuatro estábamos muy convencidos de cada detalle, o ese detalle no entraba. Incluso hay canciones que quizá no han entrado porque uno de los cuatro no estaba convencido.
En discos anteriores era diferente. La Niña, por ejemplo, es un disco compuesto íntegramente por mí sobre mi vida. Es un disco introspectivo y ahí existe muchísimo respeto del equipo hacia esa manera de contar las cosas.
Pero en este nuevo disco hemos tenido más conversaciones, más idas y venidas con las canciones.
Y ha sido muy fácil porque Álex y yo coincidimos mucho. Tenemos gustos similares y eso ayuda muchísimo.

Revista Kuadro: Hay una frase que aparece en su universo y que me gusta mucho: “Siempre serás importante con los ojos correctos”. ¿Cómo quieren que los vea México? ¿Qué huella quieren dejar después de este concierto?
Sandra Merino: Para nosotros, los ojos correctos representan un lugar seguro.
Pero los ojos correctos no significan estar en un entorno donde no existe debate o donde nunca hay una conversación incómoda. No es un lugar idílico.
Al contrario. Es un lugar que a veces puede ser muy incómodo, pero donde te atreves a ser quien eres de una manera real, sin filtros. Es mostrarle a la persona que tienes enfrente todo lo oscuro, todo lo claro, tu mayor vulnerabilidad, sabiendo que esa persona no se va a ir ni te va a rechazar.
Al contrario, te va a abrazar.
Para nosotros esos son los ojos correctos.
Y si eso es México, de momento sí.
Álex Gallego: De momento pinta que sí.
Sandra Merino: Aquí sentimos algo muy bonito. Creo que existe mucha libertad de juicio a la hora de escuchar cualquier cosa, una conversación o la música. Eso hace que nuestro trabajo sea todavía más bonito y potente.
Además, hemos encontrado una atención en los conciertos que no es muy común, al menos en los lugares que conocemos.
Creo que una escucha activa también está en los ojos correctos, en los oídos correctos.
Y además esa frase resume el disco para nosotros, así que nos encanta que la hayas elegido.
Así que sí: México está siendo nuestro bosque.
Revista Kuadro: Muchísimas gracias por esta conversación. Nos vemos el sábado.
Sandra Merino y Álex Gallego: Muchas gracias a ti.
Una charla que continúa fuera de la grabadora
Después de la entrevista, la charla continuó unos minutos más entre música, amigos y lo que viene para Merino. Aparecieron nombres importantes en su camino, como Mikel Itzal, Iván Ferreiro , Andrés Suárez donde además de la complicidad que han construido con sus productores
También hablamos de ese nuevo material que ya está tomando forma y de La Aurora Triste, canción que tendrá un momento muy especial durante su visita a México.
Más allá de las colaboraciones y de lo que viene, queda claro que Merino sigue entendiendo la música desde un lugar muy humano: crecer, compartir, equivocarse, volver a intentar y convertir todo eso en canciones.
Ahora toca vivirlo en directo.
Merino llega este 26 de septiembre al Foro Rebel Rebel de Ciudad de México. Y después de esta conversación, definitivamente habrá que verlos.




