“¡TRAVELING IN A FRIED-OUT KOMBI!” —y de pronto el tiempo se rompe, se cuela entre sintetizadores, saxofones y esa vibra inconfundible que convirtió a Men At Work en un sello indeleble de los años 80.
No es solo nostalgia lo que se respira cuando suenan los primeros acordes de Down Under. Es identidad. Es una época donde el pop tenía filo, el rock jugaba con el humor y el new wave se sentía como un idioma secreto entre quienes sabían escuchar. Y en el centro de todo, la voz de Colin Hay, ese timbre cálido y ligeramente irónico que convirtió canciones cotidianas en himnos globales.

El próximo 2 de mayo, La Maraka se transformará en una cápsula del tiempo. No es cualquier escenario: es el punto donde generaciones distintas se van a encontrar para corear historias que nunca se fueron. Porque aunque los años pasen, hay canciones que siguen caminando con nosotros.
Hablar de Men At Work es hablar de un sonido que no pidió permiso para ser distinto. En plena explosión del pop global, ellos apostaron por una mezcla elegante y juguetona: líneas de bajo que serpentean, saxofones que irrumpen como ráfagas nocturnas y letras que, entre lo absurdo y lo profundo, dibujaban escenas completas.
Who Can It Be Now? no era solo una canción, era paranoia hecha ritmo.
Overkill se volvió refugio para los pensamientos que no nos dejan dormir.
Y Down Under… bueno, Down Under no se escucha, se vive.
Lo que llega a la CDMX no es un acto de revival. Es una reafirmación. Una banda que entendió que el estilo no se explica, se siente. Y que décadas después sigue sonando fresca, como si el tiempo hubiera decidido respetarla.
Ver a Colin Hay en vivo no es solo ver a un músico. Es encontrarte con una voz que ha sobrevivido modas, formatos y generaciones, manteniendo intacta esa capacidad de conectar desde lo simple, desde lo humano.
El 2 de mayo en La Maraka, no vas a ir a un concierto.
Vas a recordar quién eras cuando escuchaste estas canciones por primera vez… y quién eres ahora cuando vuelven a encontrarte.




