Hay canciones que no buscan ser escuchadas, sino habitadas. Como si fueran una habitación con luz tenue donde el tiempo se desacelera. Ahí, justo en ese punto suspendido entre memoria y presente, es donde Laure Briard vuelve a aparecer.
La compositora y cantante francesa anuncia Voyage Mental, su nuevo álbum que verá la luz en junio de 2026 a través de Midnight Special Records. Pero antes de abrir por completo esa puerta, presenta “Rocking Chair”, un primer adelanto que no irrumpe, sino que se desliza.
Una canción que respira más de lo que suena
“Rocking Chair”, coescrita junto a Gaëtan Nonchalant, se construye desde la sutileza. No busca imponerse, sino envolver. Con un piano que marca el pulso emocional, guitarras que remiten a los años setenta y una base orgánica que fluye sin esfuerzo, la canción encuentra su fuerza en lo íntimo.
Es una pieza que nace desde la introspección. Un balance delicado entre la melancolía y la necesidad de aire. Hay folk luminoso, ecos de soft rock y una sensibilidad cotidiana que evita el dramatismo excesivo. Todo se mueve con suavidad, como sugiere su título, en un vaivén constante.
El video oficial, dirigido por la cantautora Norma, refuerza esa sensación de cercanía, como si se tratara de una extensión visual del mismo estado emocional.

Una artista fuera del tiempo lineal
Hablar de Laure Briard es hablar de una identidad que no se fija en una sola época. Su música parece dialogar con décadas distintas sin pertenecer completamente a ninguna.
Desde su debut Révélation (2015), donde dejó ver influencias del yé-yé y del pop francés sesentero, hasta Sur la piste de danse (2016), su sonido comenzó a tomar forma con una estética clara pero en evolución constante.
El punto de inflexión llegó con sus viajes. Brasil no solo amplió su panorama, lo transformó. Su acercamiento a la escena independiente y la colaboración con la banda Boogarins derivaron en exploraciones en portugués, incorporando matices de bossa nova y nuevas texturas sonoras.
Ese crecimiento se consolidó en Un peu plus d’amour s’il vous plaît (2019), donde los arreglos se volvieron más ricos y la identidad más definida. Más adelante, en Ne pas trop rester bleue (2023), el paisaje cambió nuevamente: el desierto californiano dejó su huella en una etapa más contemplativa.
Voyage Mental: más que un álbum, un estado
Con Voyage Mental, todo apunta a una síntesis de ese recorrido. No como un resumen, sino como una expansión.
Si “Rocking Chair” marca la pauta, este nuevo material podría moverse entre lo etéreo y lo terrenal, entre lo retro y lo actual, con una sensibilidad que no necesita elevar la voz para hacerse presente.
En una industria donde lo inmediato domina, propuestas como esta apuestan por otra cosa: el tiempo lento, la escucha atenta y la conexión silenciosa.
Y en ese espacio, Laure Briard no solo se mantiene… se profundiza.




