BIHOTZA: “Cuando habla el corazón, no hace falta darle muchas más vueltas” Entrevista

Desde España hasta México, BIHOTZA llega con un corazón herido, pero también dispuesto a celebrar la vida, compartir canciones y convertir el dolor en una experiencia colectiva. Antes de su presentación en México, conversamos con Iván Pozuelo «Guevo» sobre el nacimiento de la banda, su proceso creativo, las heridas que alimentan sus canciones y las expectativas de encontrarse por primera vez con el público mexicano.

Empecemos por el principio. ¿Qué representa para ti tener un nuevo proyecto como BIHOTZA después de tantos años de trayectoria?

Para mí tener un nuevo proyecto, y además un proyecto como BIHOTZA, es algo muy especial. Llevamos algo más de dos años trabajando en él y desde el principio ha sido un proyecto mágico.

Con Iker y Calero, que es el vocalista, hubo una conexión muy especial. Lo que inicialmente iban a ser tres temas terminaron siendo ocho, después llegaron otros cuatro y poco a poco se fue creando una nueva familia. Esa familia es BIHOTZA.

Es un proyecto con una energía impresionante y con unas ganas enormes de llegar a tierras aztecas. Tenemos muchísimas ganas.

BIHOTZA significa “corazón”. ¿Desde dónde habla la banda? ¿Desde el corazón, desde la herida, desde lo social, desde lo humano?

Yo creo que, como dices, un buen artista es alguien que puede encontrar inspiración donde duele. Creo que un corazón herido es el que habla. No necesariamente puede hablar más, pero sí puede hacerlo más alto.

Pienso también en las heridas de las personas que nos escuchan. Desde el nacimiento del grupo, y si me voy todavía más atrás, desde mi primera experiencia escribiendo una canción, siempre lo he hecho desde un corazón que tiene varias heridas.

Vienes de otros proyectos. ¿Qué cambió en tu proceso creativo al construir BIHOTZA?

En principio, la base sigue siendo la misma. Yo continúo intentando transmitir mis experiencias y mis vivencias, y eso, por suerte o por desgracia, no ha cambiado.

Lo que sí ha cambiado es que ahora tengo la oportunidad de estar acompañado por tres grandes músicos y, sobre todo, por tres grandes personas. Ellos hacen que el proceso creativo sea mucho más contundente y, por qué no decirlo, también mucho más divertido.

Quizá ahí está una de las diferencias. A la hora de componer sigue hablando un corazón herido, pero también es un corazón alegre por poder cantar.

Muchas veces la música nace del dolor, pero también consigue que bailemos con aquello que nos duele. ¿Por qué creen que todavía necesitamos bailar con nuestras heridas?

Porque si no, nos morimos. O nos hundimos en el fango.

Es muy importante que, aunque las cosas duelan, podamos verlas desde un punto de vista esperanzador y pensando que siempre hay que tirar hacia arriba.

Además, cuando te ves reflejado en lo que cantan otras personas, no solamente nosotros, se genera algo muy bonito. Te das cuenta de que no estás solo. Eso crea una unión y hace que, de alguna manera, te sientas acompañado, te sientas en familia.

¿Hay alguna canción de BIHOTZA que haya sido especialmente complicada de terminar? ¿Alguna que les haya costado “un huevo”, como decimos en México?

Yo creo que todo ha fluido súper bien, súper sencillo. Siempre hemos dado los cuatro en el clavo con lo que queríamos transmitir.

No nos hemos quedado, de momento, atascados en nada. Cuando hablamos desde el corazón, no hace falta darle muchas más vueltas. Sabemos perfectamente a qué nos referimos.

Ahora llegan a México, con escenarios y festivales importantes. ¿Cómo imaginan la respuesta del público mexicano? ¿Qué ha pasado con el público español desde que comenzó BIHOTZA?

La respuesta del público español ha sido impresionante desde el principio.

Desde los primeros conciertos nos llevamos una sorpresa muy grande en las salas porque, de repente, Calero no tenía ni que cantar. El público cantaba las canciones completas. Eso fue maravilloso.

Al público mexicano todavía no lo hemos “catado”, como decimos aquí, pero sí hemos recibido muchísimos mensajes de gente que tiene muchas ganas de que vayamos para allá.

Estamos convencidos de que si aquí las cantan, allí las van a cantar también. Y probablemente más fuerte.

Si alguien en México nunca ha escuchado BIHOTZA y solo pudiera conocer una canción para entender el concepto de la banda, ¿cuál sería?

Creo que todas forman parte de lo que es BIHOTZA. Es como un pequeño diario: todas las canciones cuentan una parte de la historia.

Pero creo que “Corona de Espinas”, que es la que da nombre al disco, junto con “Perder Control” y “Noches Frías”, engloban muy bien lo que queremos transmitir.

No solamente el estilo musical, sino también la manera en la que queremos llevar adelante el proyecto.

Hablemos de su presentación en México. ¿Tienen preparado algo especial para el show?

No tenemos un invitado especial como tal, pero probablemente haya alguna sorpresita.

Estamos preparando el segundo disco y, además, cuando lleguemos a México prácticamente acabará de salir. Así que no podemos contar mucho más, pero seguramente habrá pequeñas sorpresas.

Esperemos que sean más de treinta minutos. Vamos a ver si nos dejan una hora.

¿Qué quieren dejarle al público mexicano después de escucharlos en directo?

Queremos que la gente que ya nos conoce disfrute del show y, sobre todo, que la gente que todavía no nos conoce no se olvide de nosotros.

BIHOTZA no es solamente un grupo que habla de la mierda que nos rodea en este mundo. También hablamos de lo que siente cada persona.

Como ha dicho Calero alguna vez, las letras son un poco como un diario. Es el diario de un letrista que siente esas cosas, pero cada persona puede encontrar algo propio dentro de ellas.

Por eso, al final, es un diario del día a día de todos y todas.

Para cerrar, vamos a la pregunta que seguramente muchos en México quieren responder: ¿cuándo y dónde podremos ver a BIHOTZA?

El 28 de noviembre, en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, estará BIHOTZA junto a grandes bandas españolas. También habrá bandas de México, así que esperamos a todos nuestros carnales allí para disfrutar de una noche muy mágica y de mucho rock.

Escuchen las canciones, vengan al concierto y cantemos todos juntos los temas.

Una última cosa. Si después del concierto tenemos la oportunidad de volver a sentarnos a platicar, ¿queda pendiente ese mezcalito?

Eso es. Tenemos un mezcalito pendiente.

Un abrazo muy grande y muchas gracias por el tiempo.

BIHOTZA llegará a México con canciones que nacen de las heridas, pero que no pretenden quedarse a vivir en ellas. Su propuesta parte del dolor, atraviesa las experiencias personales y termina convirtiéndose en algo colectivo: una canción que alguien más puede escuchar y reconocer como propia.

El encuentro será el 28 de noviembre en el Pabellón Oeste del Palacio de los Deportes, donde la banda buscará transformar su primera experiencia frente al público mexicano en el comienzo de una historia mucho más grande.

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