Daelenda: el caos también puede florecer

Desde julio de 2024, Daelenda existe como un refugio y, al mismo tiempo, como un punto de quiebre. El proyecto nace con una convicción clara: hacer de la música un espacio de inclusión, apoyo y visibilidad para la salud mental, poniendo especial atención en las experiencias neurodivergentes. Integrada por Bam Bautista (voz y guitarra), Juan Gutiérrez (guitarra), Alexis Agiss (batería) y Hans Gundermann (bajo), la banda apuesta por una honestidad frontal donde la vulnerabilidad no se esconde ni se suaviza: se expone y se celebra.

El sonido de Daelenda es tan arriesgado como difícil de encasillar. En su universo conviven el math rock, post rock, post hardcore, blackgaze, hardcore punk, screamo, emoviolence, shoegaze, ambient, thall y jazz, todo amalgamado bajo un concepto propio que la banda define sin pudor como “cochinero fino”. Una mezcla caótica en apariencia, pero cuidadosamente diseñada para transmitir emoción, tensión y catarsis.

Ese espíritu alcanza uno de sus puntos más altos con “roto”, nuevo sencillo y núcleo emocional de su álbum debut el eventual surgimiento de algo. La canción se sumerge en el tránsito de una crisis profunda, no desde el fatalismo, sino desde la posibilidad de reconstrucción: el instante en que todo se quiebra y, precisamente ahí, comienza a tomar forma algo distinto.

Musicalmente, “roto” es la pieza más expansiva y experimental del disco. Funciona como un espejo del álbum completo, reuniendo motivos y fragmentos de otras canciones en una estructura dividida en dos movimientos. El primero es abrasivo y visceral, fiel a la crudeza del proyecto, pero con un brillo que apunta hacia la resolución. El segundo se desplaza hacia un terreno contemplativo y sensorial, colocando al oyente en un estado de apertura emocional que enlaza directamente con el cierre del álbum y completa el viaje conceptual propuesto por la banda.

El sencillo suma, además, influencias rítmicas latinoamericanas y la colaboración del saxofonista Adrián Terrazas-González (T.R.A.M., Pelirroja), cuya intervención aporta una dimensión jazzística que amplía y complejiza el paisaje sonoro. El resultado es una pieza luminosa dentro del caos: el momento exacto donde la descomposición se transforma en posibilidad.

El eventual surgimiento de algo es el primer largometraje musical de Daelenda y la consolidación de una identidad que comenzó a delinearse con los sencillos “Contramarea” (2024), “ättestupan” (2025) y “Felipe Azabache” (2025, exclusivo de Bandcamp). A lo largo de 29 minutos, el disco narra el desarrollo completo de una crisis emocional: del desborde y la violencia interna a la claridad, la vulnerabilidad y el crecimiento que aparecen tras atravesarla. No hay un inicio ni un final definidos; las canciones se enlazan como una obra continua y cíclica, reforzando la idea de que las crisis no se cierran, se transforman.

Más que un debut, este álbum marca para Daelenda el inicio de una etapa madura y profundamente honesta. Un statement artístico donde el discurso emocional se impone sobre cualquier etiqueta de género. Desde una experiencia neurodivergente y una vulnerabilidad real, la banda propone una mirada transparente sobre salud mental, identidad y resiliencia, recordándonos que incluso en el desorden más extremo puede habitar la belleza.

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