MERINO: “Una canción puede encontrar su momento tres años después de haberse lanzado”

Sandra Merino y Álex Gallego, integrantes de Merino, conversaron con Revista Kuadro antes de su próxima visita a Ciudad de México. La banda española habló sobre sensibilidad, procesos creativos, la necesidad de vivir para poder escribir, la evolución de su proyecto y su manera de entender la música en una época dominada por la inmediatez.

Con una propuesta que se mueve entre lo íntimo, lo emocional y lo atmosférico, Merino ha construido su camino paso a paso, desde tocar en restaurantes, bodas y pequeños espacios hasta convertir el proyecto en una banda con una identidad propia y una audiencia que ya trasciende las fronteras de España.

“Somos dos personas muy sensibles y amantes de la vida”

Revista Kuadro:
Primero que nada, bienvenidos. Es un placer poder platicar con ustedes desde México. Próximamente estarán por acá, en Ciudad de México, pero antes de hablar de esa visita quiero comenzar desde otro lugar.

Si tuviéramos que presentar a Merino no desde la música, sino desde las personas que están detrás del proyecto y de sus canciones, ¿quiénes son Sandra y Álex fuera de Merino?

Sandra Merino:
¡Qué difícil! Es una pregunta buenísima, pero muy complicada de contestar.

Yo creo que somos dos personas muy sensibles, muy amantes también de la vida, de lo natural y de lo real. De las cosas como son, de los procesos y de hacer las cosas con cariño.

También somos personas que intentamos tomarnos la vida disfrutando de las pequeñas cosas. A veces no lo conseguimos, porque no siempre es fácil, pero creo que en gran parte sí lo conseguimos.

Vivir para poder escribir

Revista Kuadro:
Sus canciones suelen moverse entre lo íntimo y lo emocional. ¿Qué tanto necesitan vivir algo para poder convertirlo en una canción?

Sandra Merino:
Te diría que un gran porcentaje. No te diría un cien por ciento, pero sí quizá un 95 por ciento.

Necesitamos que las vivencias que hemos tenido tengan una carga suficiente como para poder plasmarlas en canciones. Aunque también tenemos imaginación y ahora, por ejemplo, estamos trabajando en canciones nuevas que parten desde otros lugares.

Pero, aunque haya fantasía, casi siempre parte de algo que hemos atravesado.

Hablo por mí, porque a la hora de componer necesito sentirlo como mío. Necesito hablar de cosas que me han tocado, a las que les he dado muchas vueltas, sobre las que he reflexionado y trabajado.

Sí existen canciones más ligeras. Puede haber un primer hilo que nace de algo que has sentido y después la canción puede crecer, incorporar cierta fantasía y jugar desde ahí.

Pero es verdad que, en nuestra carrera, casi todas las canciones que hemos publicado han nacido de un lugar quizá más profundo e intenso.

México y España: dos maneras de sentir la música

Revista Kuadro:
México y España tienen una relación musical muy fuerte. En los últimos años ambos países han tenido artistas que han conseguido colocar su música en el panorama internacional.

España tiene a artistas como Rosalía y México tiene fenómenos como Peso Pluma, pero también existen diferencias culturales y de sensibilidad.

¿Qué han descubierto del público mexicano que quizá no esperaban?

Sandra Merino:
Como todavía no hemos ido nunca a México, realmente conocemos al público mexicano a través de la gente que hemos conocido aquí en España y que también viene a nuestros conciertos.

De hecho, tenemos algunos seguidores que han viajado varias veces para vernos.

Y sí tenemos la sensación de que sois más apasionados y que quizá valoráis más la música en directo que aquí.

Creo que en México sois más libres a la hora de sentir. Cuando hay que sentir una emoción, estáis ahí, sois los primeros en dejar que os atraviese.

Eso nos gusta mucho. Sentimos que hay más pasión.

Y también creo que en España se cuida poco la música, mientras que quizá allá la cuidáis más.

De tocar en pequeños espacios a pensar en México

Revista Kuadro:
Todos los proyectos comienzan desde cero. Tocan en pequeños lugares, restaurantes, buscan oportunidades para poder tocar.

¿En qué momento se dieron cuenta de que Merino había dejado de ser un proyecto pequeño? ¿Cuándo dijeron: “Esto ya es una realidad” y comenzaron a pensar en viajar a México, Centroamérica y otros lugares?

¿Hubo algún concierto, alguna presentación o algún momento específico que marcara ese cambio?

Álex Gallego:
Para mí hubo un punto de inflexión que fue el concierto de Copérnico.

Ahí vivimos algo muy especial con el público. Hasta entonces no habíamos experimentado ese nivel de intensidad, de cantar las canciones y de generar un ambiente común con la gente.

Creo que fue como el principio del despegue.

Sandra Merino:
Sí. Aunque para mí Merino no ha tenido una trayectoria en la que haya existido un clic y, de repente, después de un concierto todo haya cambiado.

Durante unos años estuvimos tocando, como decías, en restaurantes, bodas, hoteles, haciendo versiones. Con el dinero que sacábamos de esos conciertos financiábamos Merino: grabábamos discos y hacíamos nuestras giras.

Al principio las giras son inversiones, porque no ganas dinero, pero tienes muchísimos gastos.

Entonces estuvimos unos años compaginando el proyecto de versiones con Merino.

Por eso, mientras tanto, empezaban a suceder cosas muy bonitas: ese concierto de Copérnico que mencionaba Álex, salir por primera vez de Madrid y que la gente cantara nuestras canciones, vender más entradas…

Pero todo fue muy progresivo.

Hasta hace aproximadamente un par de años, cuando las versiones comenzaron a bajar y Merino empezó a subir. Antes era al revés.

Ese movimiento fue muy poco a poco y también es algo que me gusta haber vivido así: paso a paso, saboreando cada etapa.

Música contra el algoritmo

Revista Kuadro:
Vivimos una época en la que las canciones parecen diseñadas para durar unos segundos en redes sociales.

En ese contexto, ¿qué significa para ustedes hacer música que busque quedarse en la memoria de las personas y no solamente funcionar dentro de un algoritmo?

Álex Gallego:
Para nosotros es una búsqueda de coherencia. Una búsqueda de emociones, de sensaciones y de un trabajo que dura años.

También tratamos de respetar que los lanzamientos y el disfrute de las canciones duren en esa misma proporción. Que la gente pueda llegar a esas canciones cuando tenga que llegar, no solamente en el momento en que se lanzan.

Al principio, con los primeros lanzamientos, también estábamos muy obsesionados porque todo el entorno te lleva a pensar: “Hay que sacar una canción, la primera semana tiene que ser un petardazo y luego va a desaparecer”.

Pero con el tiempo te das cuenta de que, pese a que el mundo va muy rápido y la sociedad nos lleva hacia un lugar un poco de usar y tirar, los seres humanos seguimos relacionándonos con cosas muy intensas y profundas.

Y creo que eso también está en las canciones.

Una canción puede encontrar su momento tres años después de haberse lanzado. Puede persistir durante muchos años y atravesar la frontera del tiempo.

Nosotros hacemos los discos pensando en que queremos sentirnos orgullosos de ellos dentro de veinte años cuando los escuchemos. No pensamos únicamente en que funcionen mañana o que sigan una tendencia.

El proceso creativo de Merino

Revista Kuadro:
Hablando de esa idea de permanencia, quiero entrar en su proceso creativo.

¿Cómo componen? ¿Cómo nace una canción de Merino?

Y después de varios años de experiencia como banda, ¿hay alguna canción que ahora vean diferente? Alguna que piensen: “Quizá debimos hacer este cambio”, o incluso alguna que hoy hubieran llevado por otro camino.

Sandra Merino:
Nuestro proceso creativo ha ido cambiando con los años.

Sí hay canciones que hicimos de una manera y que ahora me hubiera gustado hacer de otra. Por ejemplo, hay producciones que en su momento nos gustaban y que hoy quizá ya no me gustan tanto.

También está el caso de “Cerca del invierno”, que nació con un concepto totalmente diferente. Era mucho más balada.

Cuando entramos al estudio, Álex hizo otro patrón de batería y, cuando yo me sumé con la guitarra, también cambió la manera de cantarla. Cambió la métrica, cambió la velocidad y llegamos a otro lugar junto con nuestros productores, Santos y Fluren.

Ellos son una parte fundamental del proceso de las canciones. Casi todas parten de guitarra y voz y, a partir de ahí, construimos el resto de los arreglos.

Pero también puede ocurrir que llevemos una canción a guitarra y voz pensando que va hacia un sitio y, cuando aparecen los arreglos y nos juntamos todos, la canción termina tomando otro camino.

En el último disco hicimos algunas canciones partiendo desde lo musical, y eso nos abrió mucho la posibilidad de jugar desde otro lugar.

Por ejemplo, “El bosque” fue una canción que comenzaron Fluren y Álex en el estudio. Después yo me llevé esa base a casa e hice la melodía y la letra.

Ahora que estamos trabajando en el siguiente disco también estamos jugando y partiendo de otras cosas para llegar a lugares diferentes. No queremos empezar siempre de la misma manera.

Álex Gallego:
También ha habido una evolución en la profundidad de los conceptos. Sentimos que cada vez generamos un proceso un poco más redondo y con mayor crecimiento.

De una canción a un concepto

Sandra Merino:
En cuanto a las letras, el disco “El bosque” cambió mucho respecto al anterior.

En “Himnos de guerra” teníamos canciones que hablaban de conflicto, de cómo nos relacionamos con los demás, de algunas disputas. Las canciones que íbamos haciendo se movían un poco dentro de ese contexto.

Con “El bosque” ocurrió algo diferente.

Cuando ya teníamos dos canciones, por primera vez hicimos el concepto antes que el proceso de composición.

Me hice como un guion, casi como el índice de un libro, con el camino que quería que recorrieran las canciones. Les puse título y definí de qué quería que hablara cada una.

Fue algo muy bonito a la hora de llevarlo a cabo, porque al tenerlo todo conectado se acota el universo, pero al mismo tiempo ayuda mucho a la hora de crear y encontrar inspiración.

A mí me ayuda mucho a darle forma.

De hecho, ahora con el nuevo disco también estamos trabajando primero el concepto antes de ponernos a hacer canciones a lo loco.

México será una experiencia diferente

Revista Kuadro:
Me gustaría platicar mucho más con ustedes. Quiero conocer sus raíces, saber de dónde viene ese gusto por la música y entender mucho más de dónde nace Merino.

Pero creo que muchas de esas historias tendremos que platicarlas en persona cuando estén en México.

Antes de despedirnos, ¿hay algo que quieran agregar? El tiempo se nos acaba, pero me gustaría que nos contaran brevemente qué vamos a encontrar cuando lleguen a México.

Álex Gallego:
Básicamente, vamos a presentar “El bosque”.

Además, llevaremos el vinilo en edición limitada, que ya está a la venta, y lo tendremos también en México.

Estamos preparando un concierto realmente único respecto a cualquier otro que hayamos hecho durante la gira.

Va a haber un momento que solamente se va a vivir en México y que, de alguna manera, va a formar parte del futuro de la banda.

No puedo desvelar más, pero eso es un poco lo que estamos planteando.

Va a ser un concierto muy intenso, que partirá desde la intimidad más absoluta hasta el frenesí máximo que podamos alcanzar.

Así que quien quiera vivir ese viaje emocional con nosotros, nos vemos el 26 de septiembre en Foro Rebel Rebel.

Ya están más de la mitad de las entradas agotadas y estamos muy felices con la acogida que estamos teniendo por allá.

Todo el mundo que le guste y le apetezca está súper invitado.

Revista Kuadro:
Muchísimas gracias, de verdad. Nos vemos por acá y ya estaremos platicando más.

Sandra Merino:
Por supuesto. Encantados de hacerlo.

Álex Gallego:
Muchas gracias.

Revista Kuadro:
Gracias a ustedes. Nos vemos en México.

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