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Vetusta Morla

Vetusta morla: mismas canciones, distintos procesos. 

Con problemas de conexión y todo… No había ocurrido antes, en ninguna otra  sesión-entrevista-disque fiesta a distancia, y tuvo que pasar justo cuando más importaba, en plena entrevista con un miembro de una de esas bandas excepcionales, quizás la que más ha crecido en la última década de España: Vetusta Morla. Ni modo, así es la vida. (Ironía del periodismo musical número 53.) 

Aún así, y pese a las dificultades de las aplicaciones de reuniones en línea, se consiguió: conversamos con Jorge González, miembro de la agrupación originaria de Tres Cantos, Madrid, a propósito de la salida de su quinto disco: MSDL – Canciones dentro de canciones, un disco atípico, de reciclaje, hasta de “arqueología musical”, como le llama el guitarrista, en la que la banda se dio el lujo de repensar su anterior disco Mismo Sitio, Distinto Lugar (2017).

“A nosotros, como banda de muchos integrantes, siempre nos ha gustado jugar con las canciones, adaptarlas a las circunstancias que se van presentando”, aclara Jorge, desde su casa de campo en España, “como cuando hicimos el concierto benéfico y adaptamos las canciones con orquesta, o cuando anduvimos de gira por teatros y escenarios pequeños que nos hicieron tocar las canciones en otros formatos para dar una experiencia más íntima, más contemplativa o más teatral.”

 

 

Después de hacerlo en vivo, decidieron llevarlo al estudio. Así fue como surgió MSDL – Canciones dentro de canciones, una obra en la que Vetusta Morla se dio el lujo de jugar a reinventarse y de mostrar el compromiso de llevar la misma música por distintos lugares. El juego, incluso le vino a “pelo” al disco. Mejor nombre ni planeado. Y eso que para la banda, el proceso es más una intuición que una planificación; un camino sin futuro claro donde el pasado está todo el tiempo presente.

“Para mí, las canciones forman parte de un mismo universo, no las tengo tan separadas por discos”, explica González, que me pide unos minutos para atender algo en su casa, típico de las sesiones de cuarentena. “Incluso, cuando hacemos directos tocamos sin separar ni pensar  a qué álbum pertenecen. Por eso, aunque todos son muy especiales, y cada uno lleva una etapa, no tengo un disco favorito. Cada vez que tocamos una canción pasada, se actualiza y se hace presente”.

Esa forma de entender el proceso artístico, como un tiempo sin tiempo casi laberíntico, ayuda a analizar el porqué del sonido y concepto tan peculiar de MSDL – Canciones dentro de canciones. Por un lado, las canciones son las mismas del último disco y, a la vez, recuerdan demasiado a Mapas, a esa época ya lejana en la que su sonido se identificaba con el Radiohead de los noventas. Por el otro, la banda vuelve a apostar por su propio sello discográfico, Pequeño Salto Mortal (mismo sitio) aunque esta vez han optado por una multinacional como Sony para la distribución y edición (distinto lugar). Es casi como si la banda fuera la misma del comienzo, y también otra, muy distinta.

Los días raros: éstos

No podía dejar pasar la oportunidad. Es el tema mundial y lo seguirá siendo por mucho tiempo. El Covid. La cuarentena. El encierro. Una situación que afecta a todos, aunque no a todos por igual. Como ejemplo, los músicos. “Fuimos los primeros en parar y seremos los últimos en comenzar nuestra actividad porque, lógicamente, lo menos aconsejable es tener a gente congregada”. Vetusta Morla, por ejemplo, tenía cerrado el Royal Albert Hall de Londres, como parte de la gira de su nuevo disco. Y luego, todo ocurrió.

“Al principio fue difícil. Estuvimos muy distantes el primer mes, y poco a poco fuimos reencontrándonos, retomando las conversaciones”. Así, los integrantes del grupo retomaron el contacto para sacar “Los abrazos prohibidos”, la canción que lanzaron en homenaje al personal de sanidad y a la investigación del coronavirus y que contó con la colaboración de artistas de la talla de Christina Rosenvinge, Eva Amaral, Joaquín Sabina o Kase.O.

“Fuera de esa canción, poco es lo que estamos haciendo”, me dice Jorge, con un poco de angustia, sabiendo que los tiempos que transcurren no son los más certeros para nadie. “Intentamos descansar, y hacer de adivinos para saber que va a suceder en el futuro.” Pese a todo, Jorge se muestra positivo con respecto a lo que viene. “La música lleva siglos con nosotros, va a seguir viviendo. Otra cosa es que la industria y el negocio cambien. Esperemos que todo esto se recupere rápido, porque un músico tiene una doble vertiente, genera trabajo para una industria musical con los conciertos, las giras, los festivales”.

Vetusta Morla, por lo pronto, se prepara para volver, para dejar este trago momentáneo atrás y aprehender lo vivido.  Como dice “Sharabbey Road”, solo hay esperar que todo se lo lleven la tormenta y el viento… es tiempo de volver a empezar… (a hacer lo mismo, pero distinto).

 

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