Waters y Pink

Roger Waters. Ese tanto de los genios que nos ha regalado la corona británica, está de visita en estos lares y después de ver la magnitud del recibimiento, tanto de los fans por la calle, como por la venta de boletos y la polémica gran noticia de una tocada gratis en el Zócalo capitalino para toda la plebe que no sacó a tiempo su tarjeta Banamex para ganarle a la preventa.

Todo esto porque es y será recordado como muchas cosas: bajista, compositor, letrista, conceptualista, millonario, político, activista, rockstar y algo que parece que se le perdona, en una paradoja, porque todo esto… lo convirtió en Pink. Ese personaje que fuera personificado por Bob Geldof, parece que ha cobrado mas fuerza en Waters mas allá de esas similitudes como el perder a su padre a temprana edad, problemas con las mujeres o la obvia de los músicos adeptos al Rock.

Todo el simbolismo político, la crítica dura a Margaret Thatcher, sobre todo con toda la iconografía que reflejaba «otro» estado Nazi. Todo el simbolismo social, con la pared, con lo que representaba a los dos lados del muro, con la construcción del muro. Sus activismos en la vida real, críticas a las paredes en Cisjordanía, el apoyo a Gaza, el apoyo tras la devastación que provocaron los Tsunamis de 2004.

Tal vez todo esto suene muy exagerado, con todo lo que ha hecho para tener una afirmación así, pero dentro de la banda, se convirtió en ese pequeño dictador que tanto despreciaba. Pink Floyd le dio demasiado, le dio todo.

Desde que Syd Barret comenzara su viaje y hasta perderle Waters, fue parte de este viaje, tanto personal como en la banda, por eso se sentía tan culpable, por eso chocaba tanto con Gilmour en ese sentido de culpabilidad. El guitarrista con otro estilo de sensibilidad, menos social, un poco menos humana quizá, siempre comparándola con la de Roger.

La visión del bajista, cada vez tomaba mas control en las decisiones, del esfuerzo grupal del Dark Side of the Moon, llegamos casi al proyecto solista de The Wall, donde incluso despidieran a Wright por no cooperar lo suficiente. Algo que no le podemos achacar al 100 a Waters pero definitivamente hacía sentir a los demás como si solo fueran músicos de estudio de él.

No necesitaba una banda, necesitaba alguien que pudiera tocar lo que él decía. Uno fuera de la banda, Mason ignorado y Gilmour necesitaba trabajo en solitario y lo hizo a la Lennon. El ex Beatle tenía  «How Do You Sleep» donde le tiraba con todo a McCartney, personalmente y laboralmente. Gilmour tuvo ese detalle en 1984:

Al igual que la pared caía al final de The Wall era cuestión de tiempo. De la peor manera que pueda terminar una amistad, la vía legal. Acusaciones, amenazas, decidir unilateralmente que la banda se ha terminado (¿quien se cree, Paul McCartney?), dinero, regalías, propiedad intelectual. Todo lo que era su suyo, todo lo que había creado sin ninguna ayuda, por que lo demás deberían seguir beneficiándose de lo que él creó o por lo menos fue lo que él pensaba.

Pero hay una diferencia muy grande entre Roger y Pink; el primero tuvo una chance de redención real, con el paso del tiempo. Con Barret, con Gilmour, con Mason, con Wright, antes de que se fueran algunos, esas rencillas parecen superadas. Al igual que el personaje que creó, fue a juicio frente a sus compañeros de armas.

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