La Renga vuelve a México: una cita cercana con la historia viva del rock argentino

La Renga regresa a la Ciudad de México y no lo hará en modo visita diplomática, ni con pose de museo viviente del rock argentino. La banda llegará el próximo 29 de julio al Lunario del Auditorio Nacional para ofrecer un show que promete sentirse cercano, sudoroso, eléctrico y con esa vibra de reunión entre viejos cómplices que no necesitan demasiadas explicaciones: basta un riff, una armónica y la garganta lista para que todo vuelva a prender.

Lo interesante de esta fecha es el tamaño emocional del asunto. Porque hablar de La Renga en un recinto como el Lunario suena casi a travesura del destino rockero: una banda acostumbrada a convocar multitudes, estadios, caravanas y devotos de ruta, ahora frente a un público en un espacio mucho más íntimo. No será una noche para verlos desde lejos como si fueran una tormenta en el horizonte; será para tenerlos enfrente, respirando la misma electricidad, con las canciones pegando directo en el pecho.

Formada en 1988 en el barrio de Mataderos, en Buenos Aires, La Renga se convirtió con los años en una de las bandas más importantes del rock argentino. Su historia está atravesada por la independencia, la autogestión y una manera muy suya de entender el rock: sin demasiada decoración, sin discursos empaquetados, sin querer sonar a otra cosa. Hard rock, blues, carretera, barrio, rabia, melancolía y esa sensación de que cada canción trae tierra en los zapatos.

Al frente está Gustavo “Chizzo” Nápoli, acompañado por Gabriel “Tete” Iglesias, Jorge “Tanque” Iglesias y Manuel Varela, una formación que ha sabido construir más que una carrera: una comunidad. Porque La Renga no se escucha solamente, se sigue. Se canta con amigos, se defiende en sobremesas, se hereda, se descubre tarde o temprano y se vuelve parte de esa educación sentimental del rock latinoamericano donde las canciones no piden permiso, se instalan.

Su discografía también cuenta esa ruta. Desde Esquivando Charcos, publicado en 1991 de forma independiente, la banda fue afirmando una identidad que explotaría con discos fundamentales como Despedazado Por Mil Partes y La Esquina Del Infinito. Luego vendrían trabajos como Detonador De Sueños, Truenotierra, Algún Rayo, Pesados Vestigios y Alejado De La Red, todos con esa marca renga: sonar fuerte, caminar a contracorriente y mantenerse fiel a una idea de banda que no se negocia.

En febrero del año pasado lanzaron En La Banquina de Algún Lado con Palabras Estorbantes, un EP grabado en vivo desde Necochea que volvió a recordar algo básico: La Renga se entiende mejor en directo. Ahí donde las canciones respiran distinto, donde el público se vuelve coro y donde el rock deja de ser género para convertirse en animal colectivo.

Y claro, si hablamos de imperdibles, la noche puede transformarse en una sacudida generacional con temas como Balada Del Diablo y la Muerte, La Razón Que Te Demora, El Revelde, Veneno y Triste Canción De Amor. Canciones que no necesitan presentación larga porque ya traen cicatrices, historias, viajes, amigos perdidos, amores torcidos y noches donde alguien terminó cantando con el alma medio rota pero feliz.

Con más de tres décadas de historia, millones de seguidores entre plataformas digitales y redes sociales, además de una base sólida de oyentes en Argentina, México, Chile, Uruguay y España, La Renga mantiene algo que pocas bandas logran conservar: vigencia sin disfrazarse de novedad. No necesitan perseguir tendencias porque su fuerza está en otro lugar. En el oficio. En la fidelidad. En esa honestidad sonora que no envejece, nomás agarra más filo.

Por eso su llegada al Lunario del Auditorio Nacional no se siente como una fecha más en la agenda, sino como un encuentro especial entre una de las bandas esenciales del rock argentino y un público mexicano que sabe recibir el rock con el corazón abierto y la garganta lista. Será una noche para cantar, para recordar, para descubrir y para confirmar que algunas bandas no pasan de moda porque nunca fueron moda: fueron camino.

La Renga llegará a la CDMX el 29 de julio y el Lunario tendrá que prepararse para algo más que un concierto. Porque cuando el rock argentino entra en formato íntimo, no se achica: se vuelve más peligroso, más cercano y más inolvidable.

Somos una revista especializada en música con 15 años de trayectoria.

Música sin algoritmo

contacto@revistakuadro.com
prensa@revistakuadro.com
Zeen Subscribe
A customizable subscription slide-in box to promote your newsletter
[mc4wp_form id="314"]