«Cada lengua tiene un carácter»: Escarteen Sisters, el dúo que convierte la memoria, el desapego y el folclor en música

Hay proyectos que no se pueden encasillar en un solo género ni en un solo territorio. Escarteen Sisters, el dúo conformado por las hermanas Flavia (violonchelo y voz, nacida en Bélgica) y Laia Escartin (viola y voz, nacida en San Cristóbal de las Casas, México), es precisamente eso: una conversación íntima y nómada entre instrumentos de cuerda, voces, historias de infancia e idiomas que se entrecruzan con absoluta naturalidad.

A las puertas de estrenar su sencillo «5 Curanderas» (23 de octubre), antesala de su tercer álbum de estudio Pedra i Ploma (programado para principios de 2027), platicamos con las hermanas previo a su esperado desembarco en suelo mexicano. Hablamos sobre el miedo a soltar, cómo la poesía de un lutier en Londres se convirtió en canción, y la emoción de volver al país que vio nacer a una de ellas.

Revista Kuadro: ¡Hola, chicas! Qué gusto saludarlas. Escuchando «Willow Tree» y sabiendo que su nuevo disco Pedra i Ploma explora esa disyuntiva entre aferrarse o soltar, me causa mucha curiosidad: ¿cómo viven ustedes creativamente esa disyuntiva entre la «piedra» que retiene y la «pluma» que se deja llevar?

Laia Escartin: Ahora la podemos ver de una forma mucho más creativa y artística. Es algo que cada una vive en su día a día y quisimos crear a través de esa sensación. No es tan blanco y negro; cada una se deja ir con ciertas cosas y cierra la mano con otras. Yo he escrito muchas canciones a partir del miedo a perder, del temor a que una oportunidad o una persona se vaya y abra demasiado mi corazón. Al mismo tiempo, si vas con la mano demasiado abierta, puede haber una falta de responsabilidad. Con el disco aprendemos a manejar esa dualidad.

Flavia Escartin: Todos tenemos ese yin-yang de dejar ir y retener. Si veo hacia atrás en mi vida, hay muchos ejemplos de momentos donde de repente te das cuenta de que necesitabas soltar. Es un pálpito muy natural.

Revista Kuadro: En sus composiciones se siente una riqueza enorme: cantan en catalán, inglés, español, e incluso se asoma algún dialecto o tinte folclórico. ¿Cómo decide una canción en qué idioma quiere habitar?

Laia: Sale bastante solo. En casa crecimos con padres que nos impulsaban mucho a mirar más allá de las fronteras y a variar. Yo hablo seis idiomas y Flavia también habla varios. Cada lengua tiene un talante y un carácter diferente. Por ejemplo, la rola que sacamos el 23 de octubre habla sobre cinco cosas que la sociedad intenta evitar y cuando la componía me salía en castellano; la lengua española abarca muchas culturas e imágenes de Centro y Sudamérica, es muy fácil que te salgan muchos colores distintos. En cambio, para mí el catalán está relacionado con la sensación de casa e intimidad, y el inglés funciona como un punto donde se cruzan muchas culturas porque es muy flexible.

Flavia: Yo a veces digo que hablo una sola lengua que es una mezcla de muchas (risas). En la música nos pasa igual: a veces estás tocando con músicos de jazz, al día siguiente con alguien más folclórico, y tus dedos te llevan a un estilo diferente. La música va variando como la lengua misma.

Revista Kuadro: La historia detrás de «Willow Tree» es bellísima. Nace del encuentro con Robert Young, el lutier que construyó el violonchelo de Flavia. ¿Cómo se transforma la madera de un árbol en una canción sobre la metamorfosis?

Flavia: Surgió hace unos seis años cuando Robert me llamó para hacer el chelo. Estuve en su taller en Londres y veía toda esa librería de maderas de diferentes colores y olores bellísimos. Al principio sentí esa nostalgia de pensar cuántos árboles se cortaron, pero al ver cómo las maderas se iban transformando día con día en un instrumento anatómico, pensé en cómo algo que muere vuelve a nacer con otra vida. Me hizo cuestionarme: ¿qué soy yo y qué es el instrumento? ¿Soy yo quien lo transforma o es él quien me transforma a mí? Me fui a un banco de un parque en Londres, escribí un poema con pluma azul y así nació la canción.

Revista Kuadro: Para este disco han invitado a otros artistas como Rita Payès, Fuensanta y percusiones. Para un dúo que mantiene una intimidad tan fuerte en el escenario, ¿qué tan difícil fue dejar entrar otros instrumentos y voces?

Flavia: Con las percusiones hubo momentos en el estudio de decir: «¡Fua! ¿Cuánto ponemos? Quizás hay que quitar algo para vaciarlo». Nos llevó meses decidir si añadíamos algo no porque hiciera falta, sino porque queríamos probar. Con las voces fue más natural.

Laia: La voz en todas las canciones es la columna vertebral que va contando la historia, así que colocar las colaboraciones vocales fue un proceso muy fluido y orgánico.

Revista Kuadro: Vienen a México con una gira larguísima que abarca Monterrey, Aguascalientes, Puebla, Xalapa y recintos icónicos como Jazzatlán en la CDMX. Laia, tú naciste en San Cristóbal de las Casas y vuelves tras años de no estar allá. ¿Cómo se sienten con este retorno?

Laia: Es algo súper especial. Para nosotras es una de las giras más emocionales que hemos organizado. Nací en San Cristóbal hace 30 años y no he regresado desde entonces. Poder volver con mi hermana, con Flavia, con este proyecto conjunto y con nuestra música es muy fuerte. Queremos descubrir la cultura mexicana de primera mano, no solo por lo que nos contaron nuestros padres.

Flavia: Además de los shows en vivo como el de Jazzatlán (3 de noviembre) o Casa Snow Apple (6 de noviembre), el 5 de noviembre tendremos un evento muy especial e interactivo en Casa Cote: no será un concierto tradicional, sino un espacio íntimo de conversación y música muy cercano con el público. Estamos muy emocionadas de empezar este viaje.

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