En tiempos donde el ruido parece norma y la prisa se volvió religión, El Kanka propone algo radical: detenerse. En esta entrevista con Revista Kuadro, el cantautor español habla de ansiedad, amor maduro, giras que casi lo rompen y la necesidad urgente de volver a la calma.
Revista Kuadro:
Qué gusto tenerte aquí. Has tenido un crecimiento orgánico, de las pequeñas peñas a los grandes escenarios. Y hoy llegas con La Calma. Antes de hablar del disco, quiero ir al origen: ¿cómo llega El Kanka a la música?
El Kanka:
Llego relativamente tarde. En mi familia no había nadie músico, nadie tenía “oídos”, por decirlo así. Yo afinaba de niño, cantaba canciones de Disney y mis padres se dieron cuenta. Intentaron que estudiara música, pero yo no quería. Y me respetaron. Eso lo agradezco muchísimo.
Hasta los 18 años no cayó una guitarra en mis manos. Empecé sin intención de dedicarme a esto, solo por curiosidad. Quería entender qué era eso que llamaban música. Me lo tomé con un deseo absoluto. Aunque empecé tarde comparado con otros que tocaban desde los 10 años, yo lo viví con una intensidad brutal.
Me pasaba el día tocando, sacando canciones de oído, cuando todavía no existía el internet de tutoriales. Era rascar oído y paciencia. Fui autodidacta un par de años y luego estudié guitarra clásica.
Desde casi el principio escribía canciones. Me gustaba mucho escribir. Eso sí, las primeras eran muy malas, pero era parte del proceso. Todo empezó de manera muy natural.

Influencias: del folklore latino al rock español
Revista Kuadro:
Todos tenemos una inspiración. ¿De dónde viene la tuya?
El Kanka:
De forma inconsciente me influyó muchísimo lo que escuchaba mi padre: Jorge Cafrune, Mercedes Sosa, Chavela Vargas, Armando Manzanero, Pablo Milanés, Silvio Rodríguez. Crecí con la canción latinoamericana.
Después, por mi cuenta, descubrí a Extremoduro, que fue mi banda de cabecera. De ahí llegué a Platero y Tú, Rosendo… mucho rock español con letras poéticas.
Luego regresé voluntariamente a lo que escuchaba mi padre, pero con otra conciencia: Serrat, Sabina, Pedro Guerra. Y, por supuesto, The Beatles. Mi padre tenía un cassette recopilatorio que escuchábamos en el coche. Esas melodías perfectas, esas progresiones armónicas tan bellas… eso lo asimila un niño sin darse cuenta.
Ese batido de influencias es mi base.
Inspiraciones actuales: entre lo underground y lo generacional
Revista Kuadro:
Hoy hay nuevos géneros, nuevas propuestas. Si tuvieras que nombrar artistas actuales que te inspiren, ¿quiénes serían?
El Kanka:
Escucho mucha música underground. Cada vez me cuesta más encontrar algo en el mainstream que me emocione de verdad.
Te digo uno poco conocido: Kike M. Es joven, mezcla rock con folklore, escribe muy bien, canta muy bien. Me encanta lo que hace.
Y algo más mainstream: el último disco de Milo J. Es un chico argentino de 18 o 19 años. Venía más del rollo urbano, pero este disco es precioso. Juega con el folklore argentino y lo mezcla con un sonido moderno. Escribe de maravilla.
Fui a verlo en concierto porque le gusta mucho a la hija de mi pareja, que tiene 13 años. Fuimos los tres y lo disfrutamos muchísimo. Tiene una madurez inusual y un aura muy especial.
España en el mundo: talento y proyectos
Revista Kuadro:
España vive un auge musical impresionante. Rosalía, C. Tangana… ¿cómo lo ves tú?
El Kanka:
Siempre hay cierto orgullo, pero yo me siento ciudadano del mundo. Me alegra el éxito de cualquier propuesta interesante.
No soy especialmente seguidor de Rosalía, pero no puedo dejar de ver el talento que tiene. Y la inteligencia para crear proyectos conceptuales. No solo hace discos, crea universos. Eso me da esperanza. Que algo tan arriesgado y diferente triunfe significa que a la gente también le gustan las propuestas con fondo.
La Calma: una necesidad urgente
Revista Kuadro:
Ahora sí, volvamos a lo que nos convoca: La Calma. ¿Desde qué momento nace este disco?
El Kanka:
No nace desde la calma, sino desde la necesidad de ella. Muchas de mis canciones no están escritas desde conclusiones, sino como recordatorios a mí mismo.
Vivimos en un mundo extremadamente caótico. Yo necesitaba recordarme que otro mundo es posible. Que la calma es necesaria. Es casi una reivindicación personal y humana.
Este disco está muy basado en vivencias. Las canciones románticas hablan de mi relación actual, de cinco años y pico. No hablo ni de la pasión inicial ni del desamor, sino de esa etapa intermedia donde decides seguir construyendo con alguien, después de crisis y desencuentros.
Hay canciones sobre mi ansiedad, sobre mis amigos de toda la vida. Creo que en este disco se me puede conocer bastante bien.
Estilo vs. Canción
Revista Kuadro:
En tus discos hay bulerías, bohemia, fusiones… ¿Alguna vez has querido hacer un disco de un solo género?
El Kanka:
Lo importante para mí es la canción. El estilo es secundario. No experimento por experimentar. Si una canción pide una rumba con armonía de salsa, pues voy por ahí.
Me divierte sorprenderme a mí mismo. Creo que cualquier creador necesita eso. Mantengo mi esencia sin pensarlo demasiado, porque soy yo. Pero me gusta jugar con los estilos.
Y quién sabe… igual te hago un reguetón en el próximo disco.

El momento de crisis
Revista Kuadro:
¿Hubo un momento en que dijiste “me tengo que bajar”?
El Kanka:
Sí. Entre 2017 y 2020. En 2019 hice 16 conciertos en seis países latinoamericanos en un solo mes. Era demasiado. En 2017-2018 hice más de 80 conciertos. En 2020, con la pandemia, más de 90.
Llega un momento en que no sabes ni dónde estás. Y esta profesión es tan bonita que merece que te subas al escenario con ganas.
Pensé en dejarlo. De verdad. Pero compositivamente siempre me he llevado bien conmigo mismo. El proceso creativo es sano para mí. Me puedo frustrar, claro, pero no se me enquistan las canciones.
Colaboraciones y composición
Revista Kuadro:
¿Hay algo que quieras hacer y no te atrevas?
El Kanka:
No mucho. Hago lo que quiero. No me rayo.
He dado pocas canciones. Compongo de manera muy personal. Y lo de los “camps” de composición no me gusta. Eso de cuatro personas haciendo cinco canciones en una tarde no es lo mío.
Para mí la composición es algo muy íntimo. Aun así, Pasión Vega canta un tema mío, Mara Barros grabó otro, y ahora otra artista española me pidió una canción que aún no ha salido.
Pero mi foco está en hacer mis canciones y cantarlas yo.
México: un vínculo especial
Revista Kuadro:
¿Qué espera México de ti?
El Kanka:
Mañana será algo íntimo: conversación y algunas canciones con la guitarra. Luego volveré con la gira completa del disco.
La última vez hicimos seis shows en seis ciudades. En Ciudad de México tocamos en El Cantoral y fue uno de los tres mejores conciertos de mi vida. Canté con Silvana, con Los Rumberos… La gente gritaba “ya eres mexicano”.
Tengo muchas ganas de volver con el disco nuevo y seguir conquistando corazones.
Revista Kuadro:
Gracias por tu tiempo. Un placer.
El Kanka:
Gracias a ti. Un gustazo.




