Por momentos, la distancia desaparece. La pantalla es solo un detalle técnico cuando aparecen Julia Volkova y Lena Katina, las dos mitades de t.A.T.u.. No hay solemnidad excesiva ni discursos rígidos. Lo que hay es algo más directo: la sensación de estar frente a un proyecto que sigue respirando presente.
La conferencia previa a su regreso a La Maraka este 7 y 8 de mayo en la Ciudad de México se convierte rápidamente en una conversación sobre vínculos, tiempo y permanencia.
Lanzo la primera pregunta: ¿qué significa volver a México en tan poco tiempo?
La respuesta es inmediata, sin filtros:
“Amamos los países de Latinoamérica y tenemos una gran base de fans ahí. Estamos muy emocionadas por regresar, reconectar con ellos y cantar nuestras canciones nuevamente. Además, agregamos algunos temas al show que sabemos que les van a gustar.”

No es solo un regreso logístico. Es emocional. Y eso se percibe en cada palabra.
Cuando abordo el fenómeno generacional que las rodea, t.A.T.u. no se coloca como un recuerdo de los 2000, sino como algo vigente:
“Nuestras canciones siguen siendo actuales. Siempre habrá jóvenes buscando su identidad. No envejecen, siguen siendo relevantes para distintas generaciones.”
La clave está ahí: no apelan a la nostalgia, sino a la identificación.
El pasado, sin embargo, aparece inevitablemente. Al preguntar por el impacto global de su música, la historia se despliega como un montaje vertiginoso: estudios en Londres, giras, promoción internacional, y el trabajo con Trevor Horn, pieza clave en su sonido.
“Trabajamos con grandes productores y viajamos por todo el mundo. Fue una etapa muy emocionante. De repente despertamos siendo famosas a nivel global.”
No lo romantizan. Lo recuerdan como una sacudida.
Pero más allá del fenómeno musical, el discurso de t.A.T.u. se mantiene en una línea clara: conexión emocional.
“Nuestro objetivo siempre ha sido dar amor. Reunir a las personas y ofrecer algo valioso a nivel sentimental.”
Esa declaración, simple en apariencia, explica por qué su música sigue encontrando nuevos oídos.
El contexto actual juega a su favor. El regreso del sonido y la estética de los 2000 no les resulta ajeno, sino natural:
“La música de los 2000 nunca desapareció. Muchas bandas están regresando y nosotras también. Todo encajó.”

Y en ese encaje, México ocupa un lugar especial.
Cuando les pregunto por su relación con el público mexicano, la respuesta cambia de tono: se vuelve más cálida, más personal.
“El público en México tiene una energía increíble. No todos los países ofrecen ese nivel de conexión. Es uno de nuestros lugares favoritos para presentarnos.”
No es una frase de compromiso. Es una constante en su narrativa.
Sobre el show que presentarán en La Maraka, no prometen reinventarse, pero sí expandir la experiencia:
“Vamos a interpretar nuestros grandes éxitos, que vivirán para siempre. También añadimos nuevas canciones y cambiamos un poco el programa. El show es más amplio y con nuevos visuales.”
La esencia permanece, pero el formato evoluciona.
En medio de la conversación, surge una pregunta inevitable: ¿qué canción las define?
La respuesta llega sin titubeos:
“Not Gonna Get Us es muy especial para nosotras. Tiene un mensaje muy fuerte: seguir adelante, no detenerse. Es como un credo de vida.”
Y en ese punto, todo encaja otra vez. La historia del dúo, su presente y su discurso caben dentro de esa idea.
Hacia el cierre, la conversación se vuelve más íntima. Hablan de sus fans, no como audiencia, sino como parte esencial de su existencia artística:
“La conexión con los fans es lo más importante. Gracias a ellos existimos. Nos gusta estar cerca, conocerlos, hablar con ellos. Somos personas, no algo inalcanzable.”
No hay artificio en esa afirmación. Hay claridad.
Antes de despedirse, dejan un último mensaje que funciona más como promesa que como promoción:
“Los amamos. Estamos muy emocionadas por verlos, hablar con ustedes y compartir este momento. Habrá sorpresas.”

Una cita pendiente
El eco de t.A.T.u. no pertenece al pasado. Sigue encontrando nuevas voces, nuevos cuerpos, nuevas generaciones que lo hacen suyo.
La invitación está abierta:
verlas en vivo, comprobar esa energía de la que hablan y ser parte de ese intercambio que, según ellas mismas, lo sostiene todo.
Nos vemos con Julia Volkova y Lena Katina de t.A.T.u. en el escenario de La Maraka.




