En su nuevo sencillo, “Na Na Nothing”, Migrant Motel no habla de sexo: lo reinventa. El dúo juega con el lenguaje, con las imágenes y con los escenarios para construir una canción que, aunque parte del deseo carnal, se mueve en territorios mucho más creativos.
Aquí no hay obviedades ni frases fáciles. En su lugar, hay referencias a viajes intergalácticos, partidos de fútbol y coordenadas perdidas en mapas imaginarios. Todo envuelto en riffs hipnóticos y una producción que oscila entre lo sensual y lo explosivo.
Lo que podría ser simplemente una canción sobre “una noche” se convierte en una experiencia multisensorial. Migrant Motel hace del erotismo un juego de ingenio, disfrazado de rock alternativo. “Na Na Nothing” no se escucha, se imagina. Y en esa imaginación, cada quien encuentra su propia versión del deseo.
