El Haragán rumbo a la Arena CDMX: La vida, el barrio y el rock conversación con Luis Alvarez «El Haragán»

Durante casi cuatro décadas, Luis Álvarez no solo ha construido canciones; ha documentado vidas enteras. Entre calles grises, camiones llenos, barrios que nunca aparecen en las postales y generaciones que encontraron refugio en una guitarra distorsionada, el líder de El Haragán y Compañía se convirtió, sin proponérselo, en la voz de quienes crecieron viendo cómo el rock sobrevivía desde la orilla.

Pero detrás del escenario, de los himnos urbanos y de los conciertos multitudinarios, existe un lado mucho más humano. El de un músico que aún se sorprende por las historias que sus canciones provocan. El de un compositor que sigue escribiendo desde la memoria, la nostalgia y las heridas que nunca terminan de cerrar. El de un hombre que ha visto cómo el tiempo transformó al llamado “rock de barrio” en un movimiento capaz de llenar los escenarios más importantes del país.

Hoy, esa historia encuentra un nuevo capítulo rumbo al concierto que ofrecerán este próximo 17 de mayo en la Arena Ciudad de México, una noche que promete convertirse en una celebración para toda la banda que ha acompañado al Haragán durante 37 años de resistencia, carretera y canciones eternas.

En esta charla con Revista Kuadro, Luis Álvarez abre la puerta a los recuerdos, a las cicatrices, a la música y a las historias que siguen manteniendo vivo al barrio dentro y fuera del escenario.

Revista Kuadro:

Con casi 37 años de trayectoria al frente de El Haragán y Compañía, pareciera que todo ya ha sido contado sobre tu historia. Pero justo ahí nace otra pregunta: ¿qué parte de tu vida aún no se ha convertido en canción?

Luis Álvarez “El Haragán”:

Siempre digo que mis canciones son como páginas de un diario. A través de ellas cuento lo que me pasa, lo que veo, lo que vive la gente que me rodea. Y sin querer, esas historias personales se convierten también en la historia de una ciudad, de un país, de toda una generación.

Pero claro que hay muchas cosas que no se han dicho. Hay canciones que la banda no conoce, emociones que ya escribí pero que siguen guardadas. Si el público ubica cien canciones, yo tengo otras cien que todavía no salen.

Cada canción es un estado de ánimo, una emoción muy específica. Y lo interesante es que la vida no se detiene, sigue cambiando, tú sigues cambiando… entonces siempre hay algo nuevo que contar.

También hay una parte más profunda, más espiritual incluso, que todavía no he explorado del todo en la música. Hay que meterse a la mente, al alma, a la conciencia… como esos viajes que te llevan a lugares simbólicos, como lo que representa María Sabina. Todo eso sigue ahí, esperando su momento.

Revista Kuadro:

El rock urbano nace en un contexto muy específico: la calle, la periferia, la represión cultural. Hoy están por presentarse el 17 de mayo en la Arena Ciudad de México. ¿Cómo asimilas ese contraste entre aquellos inicios y este presente?

Luis Álvarez “El Haragán”:

Es algo que todavía se siente irreal. Nosotros venimos de una época donde el rock era prácticamente clandestino. Si traías el cabello largo o te vestías diferente, te paraba la policía. Había mucha represión.

Las tocadas eran en deportivos, en calles, en colonias populares. Lugares como Tlatelolco, el Metro Balderas, los hoyos funkies… ahí se forjó todo. No había infraestructura, no había escenarios como ahora, pero sí había una necesidad enorme de expresarse.

Y mira ahora… llegar a la Arena Ciudad de México no es solo un logro de El Haragán, es un logro de todo el movimiento del rock mexicano.

Porque durante mucho tiempo nos hicieron a un lado, nos etiquetaron, nos minimizaron. Nos mandaron a la periferia, literalmente. Pero el tiempo pone todo en su lugar.

Hoy ves a bandas como El Tri llenando estadios, a Panteón Rococó convocando multitudes, a Caifanes consolidando su historia… y entiendes que todo esto era inevitable.

Lo que está pasando ahora es justicia.

Revista Kuadro:

¿Recuerdas el momento en que sentiste que El Haragán dejó de ser solo parte de una tribu para convertirse en algo más grande?

Luis Álvarez “El Haragán”:

No fue un momento exacto, fue un proceso muy orgánico. Desde el primer disco empezamos a notar algo distinto. Era un disco muy variado, con muchos estilos: metal, balada, funk, rock… y eso permitió que conectara con diferentes públicos.

De repente había gente que escuchaba otro tipo de rock, más “aceptado”, y empezaba a identificarse con nuestras canciones. Me acuerdo de metaleros o punks que decían en secreto que les gustaba El Haragán.

Y ahí entendí que la música podía romper etiquetas.

Pero lo que realmente abrió las puertas fueron las letras. Porque las letras no eran ficción, eran realidad. La gente se veía reflejada.

Eso nos llevó a otros escenarios, incluso fuera de México. Lugares como el Fillmore en San Francisco, el House of Blues, festivales importantes… espacios donde en teoría el rock urbano no encajaba.

Pero encajó, porque era auténtico.

Revista Kuadro:

Tu relación con la banda siempre ha sido muy cercana. ¿Hay alguna historia de un fan que te haya marcado profundamente?

Luis Álvarez “El Haragán”:

Sí, varias. Y son de esas que no se te olvidan nunca.

Una vez un chavo se me acercó y me dijo que estaba a punto de suicidarse, pero que una canción mía le hizo cambiar de decisión. Eso te mueve todo. Ahí entiendes que la música no es solo entretenimiento, es algo mucho más grande.

También hay historias muy fuertes, como la de un chavo que se cortó un dedo para poder ir a una tocada. Es algo extremo, pero refleja el nivel de conexión que existe.

El fan vive la música de una forma muy intensa. Te ve de una manera que tú ni siquiera te ves. Y eso implica una responsabilidad.

Por eso siempre trato de recordar de dónde vengo. Venimos del barrio, de la banda, de la calle… y no se te puede olvidar eso nunca.

Revista Kuadro:

Hoy, más allá de tus influencias clásicas, ¿de quién es fan Luis Álvarez?

Luis Álvarez “El Haragán”:

Últimamente soy muy fan de Carl Sagan.

Me gusta su forma de pensar, su claridad, su manera de explicar el universo y la vida. Su libro El mundo y sus demonios me parece una revelación.

Creo que esa forma de observar el mundo, de cuestionarlo, de entenderlo… también influye en cómo ves la vida y en cómo compones.

Revista Kuadro:

En cuanto a la música actual, ¿qué estás escuchando o qué te llama la atención hoy en día?

Luis Álvarez “El Haragán”:

La verdad es que no escucho mucha música a propósito. Como compositor, prefiero mantener cierta distancia.

Las canciones son como ideas que flotan en el aire. Si tú no las captas, alguien más lo hará. Me ha pasado muchas veces que tengo una idea y luego escucho una canción muy parecida en la radio. Y digo: “esa era mía”.

Por eso trato de no contaminarme, de dejar que las ideas lleguen de forma natural.

Y también creo que estamos viviendo una etapa complicada en la composición. Venimos de generaciones de compositores enormes como Agustín Lara, Juan Gabriel o José Alfredo Jiménez… y hoy no es tan fácil encontrar ese nivel.

Aunque claro, siempre hay destellos, nuevas propuestas que llaman la atención.

Revista Kuadro:

Para cerrar, ¿qué significa para ti este concierto del 17 de mayo en la Arena Ciudad de México?

Luis Álvarez “El Haragán”:

Significa resistencia. Significa constancia. Significa no rendirse.

Son casi 37 años de estar picando piedra, de trabajar, de creer en lo que haces incluso cuando nadie más cree.

También es una forma de demostrar que el rock nacional puede llegar a cualquier escenario.

Pero sobre todo, es un agradecimiento a la banda. Porque sin ellos, nada de esto existiría.

Mientras haya alguien que escuche, que sienta, que se identifique… nosotros vamos a seguir.

Como digo siempre: mientras los Rolling Stones sigan tocando, el Haragán seguirá joven.

Somos una revista especializada en música con 15 años de trayectoria.

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