Cuando se habla de Madreperla, lo primero que aparece es el peso de los nombres. No porque ellos lo pongan sobre la mesa, sino porque resulta inevitable mirar la alineación y entender que aquí no estamos frente a una banda cualquiera. Cecilia Toussaint, Alfonso André, José Manuel Aguilera y Federico Fong son cuatro músicos que han cruzado distintas rutas de la música mexicana, desde el rock más visceral hasta la canción más fina, desde escenarios masivos hasta proyectos donde el oficio se trabaja con bisturí.
Pero Madreperla no parece nacer desde la nostalgia. No viene a vivir de la postal antigua ni del aplauso automático. Suena más bien a una conversación entre músicos que ya caminaron mucho, pero que todavía tienen ganas de preguntarse qué puede pasar si vuelven a empezar desde otro lugar.
El próximo 27 de agosto, Madreperla llegará al Teatro Metropólitan, en una fecha especial para la banda, pues será su primera presentación propia en la Ciudad de México después de su debut en Vive Latino y una participación posterior en la Feria de Aguascalientes. Un concierto donde el proyecto podrá mostrarse completo, sin festival de por medio, sin reloj encima y con la fuerza de cuatro trayectorias que decidieron ponerse al servicio de algo nuevo.
En entrevista para Revista Kuadro, Alfonso André y Cecilia Toussaint hablaron sobre el nacimiento de la banda, la forma en que construyen canciones, la libertad de crear a estas alturas de la vida y la importancia de que la música siga siendo un acto de encuentro.
Revista Kuadro:
Madreperla reúne trayectorias enormes. Estamos hablando de músicos que ya son parte de la historia de la música en México. ¿Cómo hacen para que este proyecto no suene a nostalgia? ¿Cómo evitan que el peso de sus nombres se vuelva una jaula y no un motor?
Alfonso André:
Justamente siendo consecuentes con nuestro trabajo. Realmente lo que nos gusta de esto no es repetirnos, sino tratar de encontrar cosas nuevas cada vez.
Ver qué podemos hacer hoy por hoy. Sí, somos músicos que tenemos una historia, una carrera muy larga y una personalidad musical, pero también nos interesa seguir haciendo cosas diferentes, cosas nuevas, tratar de reinventarnos y encontrar nuevas formas de trabajar juntos.
Antes de hablar de Madreperla como banda, aparece una idea que parece definirla desde adentro: la canción por encima del ego. En el caso de Alfonso André, baterista de Caifanes, exintegrante de Jaguares y músico con una carrera solista sólida, el reto no parece estar en demostrar nada, sino en escuchar con precisión qué necesita cada pieza.

Revista Kuadro:
Alfonso, has estado en bandas fundamentales como Caifanes, también en Jaguares, además de tu propio proyecto solista. ¿Qué te pide Madreperla en la batería que no te pedían esas otras bandas o tu misma música?
Alfonso André:
Más bien lo que me pide es cada canción, y cada canción es un universo en sí mismo.
Realmente yo trabajo mucho al servicio de la canción, ya sea con Madreperla, con Caifanes o en mi proyecto solista. Trato siempre de que la canción llegue a donde tiene que llegar, de que sea lo mejor que puede ser con lo que yo puedo aportar.
Con mi poco o mucho talento, le hago ahí la lucha para que la canción llegue a buen puerto, que llegue a donde tiene que llegar. Entonces no sé si hay algo en Madreperla que me pida de manera general. Yo creo que cada canción es un reto y cada canción te presenta un nuevo universo donde tienes que usar todas tus herramientas para tratar de que la canción sea.
Cecilia Toussaint:
Yo podría sumar algo. Pienso que también el compartir con diferentes personajes cambia todo.
Yo, tocando con mi banda y tocando con otras personas, siento que cada uno tiene su lenguaje particular y especial. No es lo mismo para mí cantar con José Manuel Aguilera tocando la guitarra que cantar con Juan o Jorge, que son los guitarristas con los que trabajo habitualmente.
No es lo mismo cantar acompañada de Alfonso o de Federico, que cantar acompañada de mi hijo Julián, que toca la batería conmigo. Son maneras diferentes de hablar. Eres la misma persona y tus ideas son las mismas, pero cada uno te pide algo distinto.
Como intérprete y como cantante, cada canción pide algo particular, cada letra pide algo particular y un espacio particular desde donde partir. No es lo mismo hacer un personaje que otro, ni hablar de un tema que de otro. Algunos temas tendrán más énfasis en ciertas cosas, pero también con quién estás trabajando define de alguna manera tu acercamiento a las canciones.

Hablar con Cecilia Toussaint es hablar con una voz que no pidió permiso para existir dentro del rock mexicano. Una voz femenina que abrió camino desde la libertad, no desde la complacencia. Por eso, cuando se le pregunta qué parte de su voz se siente más libre hoy, la respuesta no se va hacia el pasado, sino hacia una certeza construida con los años.
Revista Kuadro:
Cecilia, tú vienes de una historia donde la voz femenina abrió camino dentro del rock mexicano. En Madreperla, ¿qué parte de tu voz sientes más libre hoy que hace 30 o 40 años?
Cecilia Toussaint:
Yo me siento más libre con Madreperla y en la vida cada vez más, porque tengo cada vez más certezas.
Siempre he sido libre porque siempre he hecho lo que se me ha dado la gana, pero digamos que conmigo misma cada día me siento más cierta de lo que estoy haciendo, por qué y para qué, y desde dónde lo hago.
Mi corazón se siente mucho más relajado, quizá menos preocupado que antes. Tampoco es que me preocupara mucho, la verdad que no. He sido alguien que se ha pasado la vida siendo libre, esa es la verdad, y por eso puedo hacer la carrera que he hecho.
Sé que eso tiene un precio. El hecho de hacerme responsable de mi propia libertad conlleva una serie de cosas, pero es lo que yo he decidido. Me voy haciendo lo que voy sintiendo en el momento en que lo estoy haciendo.
En una banda formada por músicos con tanta experiencia, decidir cuándo una canción está lista podría parecer una batalla de criterios. Sin embargo, en Madreperla la discusión no parece pasar por quién impone más, sino por quién escucha mejor. La canción, otra vez, aparece como territorio común.
Revista Kuadro:
Cuando se juntan cuatro músicos con tanto criterio, tanta historia y tanta personalidad, ¿cómo se decide cuándo una canción ya está lista y cuándo todavía necesita pelearse un round más?
Cecilia Toussaint:
Hace ratito hablábamos de eso en otra entrevista. Decíamos que llevamos la canción hasta donde mejor se puede y cada uno opina.
Siempre estamos abiertos a probar la idea del otro, aunque no te encante. La escuchas, la cobijas y la llevas a cabo de la mejor manera. Al final, después de haber probado las ideas de quienes propusieron algo, se toma una decisión.
Generalmente lo que se procura es que sea la decisión que, según nosotros, es lo mejor para la canción.
Alfonso André:
A veces no estamos de acuerdo, pero se llega a una decisión democrática. Si de plano llegamos a un impasse, se vota y se queda la idea que más votos a favor tiene.
Muchas bandas nacen en un ensayo. Otras arriba de un escenario. Madreperla, en cambio, parece haber nacido de una idea que llevaba tiempo rondando entre amigos, cruces musicales y ganas acumuladas. Una posibilidad que en algún momento dejó de ser conversación pendiente y se convirtió en necesidad.
Revista Kuadro:
Las bandas se terminan de formar arriba de un escenario. Ustedes ya se conocían, ya habían coincidido en distintos momentos, en distintos proyectos. ¿En qué momento dijeron: “esto ya no puede quedarse sólo como una idea, vamos con todo”?
Cecilia Toussaint:
Yo pienso que después de trabajar mucho juntos en diferentes lugares, en diferentes proyectos y cruzándonos en el camino unos con otros, nos dimos cuenta de que podía suceder algo padre.
Alguna vez jugamos con la idea de llevarlo a cabo, pero como cada quien tiene su proyecto individual, se fue postergando.
En algún momento yo estaba enfrentando una cuestión de salud que me tenía inquieta y tuve mucho tiempo para pensar y para sentir. Entonces dije: este proyecto que alguna vez jugamos con la idea de nosotros cuatro estaría padre que no se quedara ahí en el tintero y que lo lleváramos a cabo.
A mí me había pasado varias veces en proyectos anteriores que hacía uno o dos conciertos de algo que me gustaba muchísimo y nunca quedaba un documento de eso. Entonces se me antojó que quedara un documento de esa posibilidad de hacer algo nosotros cuatro juntos.
Lo que yo les planteé fue que cada uno estuviera en su instrumento principal y viéramos qué sucedía así. En este caso no sería José Manuel la voz principal, como en otros proyectos que habíamos compartido. A los tres les pareció una buena idea y lo quisieron hacer.
De eso se ha tratado, de llevar a cabo algo con lo que habíamos jugado tiempo atrás. Probarnos juntos desde el lugar de cada uno y ver qué pasaba estando juntos. Que quedara un documento de lo que estos cuatro personajes pueden hacer juntos hoy por hoy, en este momento, a estas alturas de la vida, con la experiencia de cada uno, con la edad de cada uno y con la necesidad y el gusto de cada uno.

La palabra “servicio” vuelve a aparecer en la conversación. No como sumisión, sino como oficio. En tiempos donde muchas veces la música parece competir por atención inmediata, Madreperla habla de algo casi artesanal: dejar que la rola mande.
Revista Kuadro:
¿Qué tan difícil es dejar que una canción mande cuando cada uno trae una historia, una escuela y un carácter musical totalmente distinto?
Alfonso André:
A mí no me cuesta. Creo que mi forma de trabajar siempre ha sido al servicio de la canción.
Soy súper fan de Ringo Starr en ese sentido. Me parece un baterista extraordinario, pero no es un baterista virtuoso en el sentido de estar tocando mil notas por minuto. Es un músico que trabaja mucho al servicio de la rola.
Hacía cosas muy específicas para cada canción de The Beatles, muy originales y exactamente lo que la canción requería. Entonces, para mí eso es un buen baterista. Trato de hacer eso. Siempre trato de tocar al servicio de la rola.
Cecilia Toussaint:
Yo trato de conversar con las personas con las que estoy. Evidentemente la canción es importante, pero para mí la prioridad es poder conversar con mis compañeros desde mi parte creativa y desde mi parte musical.
Cuando una banda apenas se está mostrando al público, siempre existe la tentación de elegir una canción como bandera. La que define el camino, la que explica el sonido, la que presenta el manifiesto. Para Madreperla, sin embargo, el proyecto parece entenderse mejor como un todo: una mezcla donde cada integrante deja una marca distinta.
Revista Kuadro:
¿Qué canción de Madreperla les reveló más claramente hacia dónde iba el proyecto?
Alfonso André:
Es una pregunta complicada porque cada una tiene su universo muy particular.
Yo creo que todas representan lo que puede ser esta agrupación y este conjunto de cuatro personajes tratando de hacer un proyecto. Una revoltura de los cuatro, un ente que salga de los cuatro.
No podría decir una favorita o una que represente más a la banda. Yo creo que es un todo, todo lo representa.
Cecilia Toussaint:
Son muy diferentes entre sí también. Es difícil decir que una representa a la banda porque sí son muy diferentes las rolas entre sí.
A mí una de las que más me gusta es El Camino, pero eso ya es una cuestión muy de gusto personal. Creo que es una de las canciones que siento más redonda.
La complicidad entre Cecilia Toussaint y Alfonso André también atraviesa la entrevista. No desde la postal romántica, sino desde algo más real: dos personas que comparten vida, música, paternidad, escenarios y cotidianidad, sin necesidad de fingir acuerdos perfectos.
Revista Kuadro:
Cecilia y Alfonso, además de compartir una vida y compartir escenario, ¿cómo se parece esa complicidad personal a la exigencia musical cuando están creando?
Cecilia Toussaint:
Yo creo que siendo quien es cada quien. Y no esperando nada más de lo que somos.
Tratando de ser respetuoso y amoroso con el de al lado. Pero eso pasa con todos, con los cuatro. Uno trata de ser así y no ser quien uno no es.
Como pareja creo que no estamos actuando ninguno de los dos. Estamos siendo quienes somos. Coincidimos en lo que coincidimos y no coincidimos en lo que no coincidimos.
Al final, Alfonso y yo somos dos personas, dos seres humanos que han decidido compartir diferentes momentos y espacios de su vida, entre ellos la música, la paternidad y la cotidianeidad.
Alfonso André:
Lo respondiste muy bien tú.
Más que aconsejar al rock mexicano actual desde la veteranía, Madreperla parece hablar desde otro sitio: el deseo. No se trata de levantar el dedo ni de dictar cátedra, sino de recordar que hacer música todavía puede ser una decisión amorosa, exigente y gozosa.
Revista Kuadro:
Si Madreperla pudiera dejar una frase al rock mexicano actual, no como consejo de experiencia, veteranía o jerarquía, sino como una declaración artística, ¿cuál sería?
Cecilia Toussaint:
Ganas de hacer buena música con la gente que quieres.
Alfonso André:
Sí, hacer buena música.
Cecilia Toussaint:
También podría sonar muy pretencioso decir: “nosotros estamos haciendo buena música”. Es la música que a nosotros nos gusta y que a nosotros nos parece padre.
A lo mejor alguien la oye y dice: “ay, fuchi”, y también se vale, porque de eso se trata el arte y de eso se trata la vida: de poder discernir y decir esto me gusta, esto no me gusta.
Según nosotros y desde nuestro muy humilde lugar, estamos haciendo lo que nos gusta. Nos place, nos causa placer hacer esta música y esperamos que el resultado hacia afuera sea el mismo.
Que la gente lo pueda disfrutar, que pueda mover la patita, que pueda pasarse un momento agradable escuchándolo, que le toque el corazón y que le mueva alguna fibra linda.
Al final uno hace música para compartir. Obviamente lo haces desde el lugar que a ti te gusta, pero una canción no está completa hasta que no es escuchada, para mí. Entonces espero que cuando la escuchen digan: “está bien padre”. Que les den ganas de bailar o a lo mejor de llorar, o no sé, que podamos tocar alguna fibra y alguna emoción en el público sería fantástico.
Y claro que hace falta muchísima música. En el plano de tanta inmediatez que tenemos ahora, me encantaría seguir haciendo muchísima música.
La llegada al Teatro Metropólitan tiene un peso particular. No sólo por el recinto, sino porque será una noche de Madreperla de principio a fin. Una oportunidad para ver a la banda sin la velocidad de un festival y con la posibilidad de sentir cómo se comportan esas canciones en vivo.
Revista Kuadro:
El próximo 27 de agosto llegan al Teatro Metropólitan. ¿Qué puede esperar la gente de esta noche?
Alfonso André:
Que vayan a vernos el 27 de agosto al Teatro Metropólitan.
Va a ser un concierto muy especial porque es la primera vez que tocamos aquí en la Ciudad de México fuera de un festival. El debut de Madreperla fue en Vive Latino, fue la primera vez que tocamos. Después hicimos otro concierto en la Feria de Aguascalientes, pero ahora sí será un concierto solamente de Madreperla, en un lugar muy emblemático de la Ciudad de México.
Esperamos que se den un chance de irnos a ver, que nos acompañen y que les guste tanto como a nosotros.
Cecilia Toussaint:
Lo mismo. Que nos acompañen, que se den chance de escucharnos.
No es lo mismo la experiencia de escuchar una banda grabada que verla y sentirla en vivo. Son dos experiencias totalmente distintas.
Creo que mucha de la fuerza de esta banda está justamente en vivo. Independientemente de que el disco esté padre o no esté padre, creo que la experiencia de vernos a nosotros cuatro en vivo es particular, es diferente.
Somos cuatro personajes que llevan muchísimos años trabajando en lo que aman, en lo que les apasiona. Con los cuatro al mismo tiempo, el asunto es bastante poderoso.
Además del concierto, Madreperla prepara un detalle especial para quienes todavía creen en el disco como objeto. En tiempos de música líquida, de canciones que aparecen y desaparecen entre notificaciones, el vinilo funciona casi como una pieza física de memoria.
Revista Kuadro:
Y hablando del disco, para este concierto también estará listo el vinilo de Madreperla, ¿cierto?
Cecilia Toussaint:
Sí, ese día va a estar listo el vinilo.
Sacamos un EP en Vive Latino, pero ahora ya va a estar listo el LP completo. Esperamos que también les guste y lo disfruten.
Es un disco hecho con muchísimo amor, con muchísimas ganas, con muchísima ilusión. Es un objeto artístico muy completo. Me parece que el trabajo del arte, el trabajo de la fotografía y, por supuesto, la música, todo lo que conlleva un LP, cada paso ha sido muy cuidado.
Está hecho desde un lugar de mucho respeto hacia el público y con muchas ganas de que tengan un objeto que les guste tener en su casa.
Compremos música, compremos mucha música. Hace falta tener esos objetos, esos art books, el famoso arte de los discos.
Revista Kuadro:
Para cerrar, de verdad es un placer poder charlar con ustedes dos. Son referentes que han sido parte del soundtrack de vida de muchas generaciones. ¿Algo más que quieran agregar?
Alfonso André:
Te agradecemos tu espacio. Para este tipo de eventos y para este tipo de proyectos es fundamental el apoyo de ustedes, los medios. La verdad se agradece muchísimo.
Esperamos verte ahí en el Metropólitan este 27 de agosto.
Cecilia Toussaint:
Muchas gracias, Carlos.
Revista Kuadro:
Muchas gracias a ustedes. Nos vemos muy pronto.
Al final, Madreperla no necesita presentarse como una superbanda, aunque lo sea. Tampoco necesita esconder la historia que trae detrás, porque esa historia está en las manos, en la voz, en la forma de tocar, de escuchar y de decidir. Lo interesante es que el proyecto no se queda mirando hacia atrás.
Madreperla parece avanzar desde una idea mucho más poderosa: cuatro músicos con caminos enormes que todavía se reúnen para hacer preguntas, para probar canciones, para conversar desde sus instrumentos y para recordarnos que el rock mexicano también puede madurar sin perder filo.
El 27 de agosto, el Teatro Metropólitan será el lugar para comprobarlo en vivo.
Cecilia Toussaint y Alfonso André hablan con Revista Kuadro sobre la libertad creativa, el peso de sus trayectorias, el nacimiento de Madreperla y su próxima llegada al Teatro Metropólitan.
Cuando se habla de Madreperla, lo primero que aparece es el peso de los nombres. No porque ellos lo pongan sobre la mesa, sino porque resulta inevitable mirar la alineación y entender que aquí no estamos frente a una banda cualquiera. Cecilia Toussaint, Alfonso André, José Manuel Aguilera y Federico Fong son cuatro músicos que han cruzado distintas rutas de la música mexicana, desde el rock más visceral hasta la canción más fina, desde escenarios masivos hasta proyectos donde el oficio se trabaja con bisturí.
Pero Madreperla no parece nacer desde la nostalgia. No viene a vivir de la postal antigua ni del aplauso automático. Suena más bien a una conversación entre músicos que ya caminaron mucho, pero que todavía tienen ganas de preguntarse qué puede pasar si vuelven a empezar desde otro lugar.
El próximo 27 de agosto, Madreperla llegará al Teatro Metropólitan, en una fecha especial para la banda, pues será su primera presentación propia en la Ciudad de México después de su debut en Vive Latino y una participación posterior en la Feria de Aguascalientes. Un concierto donde el proyecto podrá mostrarse completo, sin festival de por medio, sin reloj encima y con la fuerza de cuatro trayectorias que decidieron ponerse al servicio de algo nuevo.
En entrevista para Revista Kuadro, Alfonso André y Cecilia Toussaint hablaron sobre el nacimiento de la banda, la forma en que construyen canciones, la libertad de crear a estas alturas de la vida y la importancia de que la música siga siendo un acto de encuentro.
Revista Kuadro:
Madreperla reúne trayectorias enormes. Estamos hablando de músicos que ya son parte de la historia de la música en México. ¿Cómo hacen para que este proyecto no suene a nostalgia? ¿Cómo evitan que el peso de sus nombres se vuelva una jaula y no un motor?
Alfonso André:
Justamente siendo consecuentes con nuestro trabajo. Realmente lo que nos gusta de esto no es repetirnos, sino tratar de encontrar cosas nuevas cada vez.
Ver qué podemos hacer hoy por hoy. Sí, somos músicos que tenemos una historia, una carrera muy larga y una personalidad musical, pero también nos interesa seguir haciendo cosas diferentes, cosas nuevas, tratar de reinventarnos y encontrar nuevas formas de trabajar juntos.
Antes de hablar de Madreperla como banda, aparece una idea que parece definirla desde adentro: la canción por encima del ego. En el caso de Alfonso André, baterista de Caifanes, exintegrante de Jaguares y músico con una carrera solista sólida, el reto no parece estar en demostrar nada, sino en escuchar con precisión qué necesita cada pieza.
Revista Kuadro:
Alfonso, has estado en bandas fundamentales como Caifanes, también en Jaguares, además de tu propio proyecto solista. ¿Qué te pide Madreperla en la batería que no te pedían esas otras bandas o tu misma música?
Alfonso André:
Más bien lo que me pide es cada canción, y cada canción es un universo en sí mismo.
Realmente yo trabajo mucho al servicio de la canción, ya sea con Madreperla, con Caifanes o en mi proyecto solista. Trato siempre de que la canción llegue a donde tiene que llegar, de que sea lo mejor que puede ser con lo que yo puedo aportar.
Con mi poco o mucho talento, le hago ahí la lucha para que la canción llegue a buen puerto, que llegue a donde tiene que llegar. Entonces no sé si hay algo en Madreperla que me pida de manera general. Yo creo que cada canción es un reto y cada canción te presenta un nuevo universo donde tienes que usar todas tus herramientas para tratar de que la canción sea.
Cecilia Toussaint:
Yo podría sumar algo. Pienso que también el compartir con diferentes personajes cambia todo.
Yo, tocando con mi banda y tocando con otras personas, siento que cada uno tiene su lenguaje particular y especial. No es lo mismo para mí cantar con José Manuel Aguilera tocando la guitarra que cantar con Juan o Jorge, que son los guitarristas con los que trabajo habitualmente.
No es lo mismo cantar acompañada de Alfonso o de Federico, que cantar acompañada de mi hijo Julián, que toca la batería conmigo. Son maneras diferentes de hablar. Eres la misma persona y tus ideas son las mismas, pero cada uno te pide algo distinto.
Como intérprete y como cantante, cada canción pide algo particular, cada letra pide algo particular y un espacio particular desde donde partir. No es lo mismo hacer un personaje que otro, ni hablar de un tema que de otro. Algunos temas tendrán más énfasis en ciertas cosas, pero también con quién estás trabajando define de alguna manera tu acercamiento a las canciones.
Hablar con Cecilia Toussaint es hablar con una voz que no pidió permiso para existir dentro del rock mexicano. Una voz femenina que abrió camino desde la libertad, no desde la complacencia. Por eso, cuando se le pregunta qué parte de su voz se siente más libre hoy, la respuesta no se va hacia el pasado, sino hacia una certeza construida con los años.
Revista Kuadro:
Cecilia, tú vienes de una historia donde la voz femenina abrió camino dentro del rock mexicano. En Madreperla, ¿qué parte de tu voz sientes más libre hoy que hace 30 o 40 años?
Cecilia Toussaint:
Yo me siento más libre con Madreperla y en la vida cada vez más, porque tengo cada vez más certezas.
Siempre he sido libre porque siempre he hecho lo que se me ha dado la gana, pero digamos que conmigo misma cada día me siento más cierta de lo que estoy haciendo, por qué y para qué, y desde dónde lo hago.
Mi corazón se siente mucho más relajado, quizá menos preocupado que antes. Tampoco es que me preocupara mucho, la verdad que no. He sido alguien que se ha pasado la vida siendo libre, esa es la verdad, y por eso puedo hacer la carrera que he hecho.
Sé que eso tiene un precio. El hecho de hacerme responsable de mi propia libertad conlleva una serie de cosas, pero es lo que yo he decidido. Me voy haciendo lo que voy sintiendo en el momento en que lo estoy haciendo.
En una banda formada por músicos con tanta experiencia, decidir cuándo una canción está lista podría parecer una batalla de criterios. Sin embargo, en Madreperla la discusión no parece pasar por quién impone más, sino por quién escucha mejor. La canción, otra vez, aparece como territorio común.
Revista Kuadro:
Cuando se juntan cuatro músicos con tanto criterio, tanta historia y tanta personalidad, ¿cómo se decide cuándo una canción ya está lista y cuándo todavía necesita pelearse un round más?
Cecilia Toussaint:
Hace ratito hablábamos de eso en otra entrevista. Decíamos que llevamos la canción hasta donde mejor se puede y cada uno opina.
Siempre estamos abiertos a probar la idea del otro, aunque no te encante. La escuchas, la cobijas y la llevas a cabo de la mejor manera. Al final, después de haber probado las ideas de quienes propusieron algo, se toma una decisión.
Generalmente lo que se procura es que sea la decisión que, según nosotros, es lo mejor para la canción.
Alfonso André:
A veces no estamos de acuerdo, pero se llega a una decisión democrática. Si de plano llegamos a un impasse, se vota y se queda la idea que más votos a favor tiene.
Muchas bandas nacen en un ensayo. Otras arriba de un escenario. Madreperla, en cambio, parece haber nacido de una idea que llevaba tiempo rondando entre amigos, cruces musicales y ganas acumuladas. Una posibilidad que en algún momento dejó de ser conversación pendiente y se convirtió en necesidad.
Revista Kuadro:
Las bandas se terminan de formar arriba de un escenario. Ustedes ya se conocían, ya habían coincidido en distintos momentos, en distintos proyectos. ¿En qué momento dijeron: “esto ya no puede quedarse sólo como una idea, vamos con todo”?
Cecilia Toussaint:
Yo pienso que después de trabajar mucho juntos en diferentes lugares, en diferentes proyectos y cruzándonos en el camino unos con otros, nos dimos cuenta de que podía suceder algo padre.
Alguna vez jugamos con la idea de llevarlo a cabo, pero como cada quien tiene su proyecto individual, se fue postergando.
En algún momento yo estaba enfrentando una cuestión de salud que me tenía inquieta y tuve mucho tiempo para pensar y para sentir. Entonces dije: este proyecto que alguna vez jugamos con la idea de nosotros cuatro estaría padre que no se quedara ahí en el tintero y que lo lleváramos a cabo.
A mí me había pasado varias veces en proyectos anteriores que hacía uno o dos conciertos de algo que me gustaba muchísimo y nunca quedaba un documento de eso. Entonces se me antojó que quedara un documento de esa posibilidad de hacer algo nosotros cuatro juntos.
Lo que yo les planteé fue que cada uno estuviera en su instrumento principal y viéramos qué sucedía así. En este caso no sería José Manuel la voz principal, como en otros proyectos que habíamos compartido. A los tres les pareció una buena idea y lo quisieron hacer.
De eso se ha tratado, de llevar a cabo algo con lo que habíamos jugado tiempo atrás. Probarnos juntos desde el lugar de cada uno y ver qué pasaba estando juntos. Que quedara un documento de lo que estos cuatro personajes pueden hacer juntos hoy por hoy, en este momento, a estas alturas de la vida, con la experiencia de cada uno, con la edad de cada uno y con la necesidad y el gusto de cada uno.
La palabra “servicio” vuelve a aparecer en la conversación. No como sumisión, sino como oficio. En tiempos donde muchas veces la música parece competir por atención inmediata, Madreperla habla de algo casi artesanal: dejar que la rola mande.
Revista Kuadro:
¿Qué tan difícil es dejar que una canción mande cuando cada uno trae una historia, una escuela y un carácter musical totalmente distinto?
Alfonso André:
A mí no me cuesta. Creo que mi forma de trabajar siempre ha sido al servicio de la canción.
Soy súper fan de Ringo Starr en ese sentido. Me parece un baterista extraordinario, pero no es un baterista virtuoso en el sentido de estar tocando mil notas por minuto. Es un músico que trabaja mucho al servicio de la rola.
Hacía cosas muy específicas para cada canción de The Beatles, muy originales y exactamente lo que la canción requería. Entonces, para mí eso es un buen baterista. Trato de hacer eso. Siempre trato de tocar al servicio de la rola.
Cecilia Toussaint:
Yo trato de conversar con las personas con las que estoy. Evidentemente la canción es importante, pero para mí la prioridad es poder conversar con mis compañeros desde mi parte creativa y desde mi parte musical.
Cuando una banda apenas se está mostrando al público, siempre existe la tentación de elegir una canción como bandera. La que define el camino, la que explica el sonido, la que presenta el manifiesto. Para Madreperla, sin embargo, el proyecto parece entenderse mejor como un todo: una mezcla donde cada integrante deja una marca distinta.
Revista Kuadro:
¿Qué canción de Madreperla les reveló más claramente hacia dónde iba el proyecto?
Alfonso André:
Es una pregunta complicada porque cada una tiene su universo muy particular.
Yo creo que todas representan lo que puede ser esta agrupación y este conjunto de cuatro personajes tratando de hacer un proyecto. Una revoltura de los cuatro, un ente que salga de los cuatro.
No podría decir una favorita o una que represente más a la banda. Yo creo que es un todo, todo lo representa.
Cecilia Toussaint:
Son muy diferentes entre sí también. Es difícil decir que una representa a la banda porque sí son muy diferentes las rolas entre sí.
A mí una de las que más me gusta es El Camino, pero eso ya es una cuestión muy de gusto personal. Creo que es una de las canciones que siento más redonda.
La complicidad entre Cecilia Toussaint y Alfonso André también atraviesa la entrevista. No desde la postal romántica, sino desde algo más real: dos personas que comparten vida, música, paternidad, escenarios y cotidianidad, sin necesidad de fingir acuerdos perfectos.
Revista Kuadro:
Cecilia y Alfonso, además de compartir una vida y compartir escenario, ¿cómo se parece esa complicidad personal a la exigencia musical cuando están creando?
Cecilia Toussaint:
Yo creo que siendo quien es cada quien. Y no esperando nada más de lo que somos.
Tratando de ser respetuoso y amoroso con el de al lado. Pero eso pasa con todos, con los cuatro. Uno trata de ser así y no ser quien uno no es.
Como pareja creo que no estamos actuando ninguno de los dos. Estamos siendo quienes somos. Coincidimos en lo que coincidimos y no coincidimos en lo que no coincidimos.
Al final, Alfonso y yo somos dos personas, dos seres humanos que han decidido compartir diferentes momentos y espacios de su vida, entre ellos la música, la paternidad y la cotidianeidad.
Alfonso André:
Lo respondiste muy bien tú.
Más que aconsejar al rock mexicano actual desde la veteranía, Madreperla parece hablar desde otro sitio: el deseo. No se trata de levantar el dedo ni de dictar cátedra, sino de recordar que hacer música todavía puede ser una decisión amorosa, exigente y gozosa.
Revista Kuadro:
Si Madreperla pudiera dejar una frase al rock mexicano actual, no como consejo de experiencia, veteranía o jerarquía, sino como una declaración artística, ¿cuál sería?
Cecilia Toussaint:
Ganas de hacer buena música con la gente que quieres.
Alfonso André:
Sí, hacer buena música.
Cecilia Toussaint:
También podría sonar muy pretencioso decir: “nosotros estamos haciendo buena música”. Es la música que a nosotros nos gusta y que a nosotros nos parece padre.
A lo mejor alguien la oye y dice: “ay, fuchi”, y también se vale, porque de eso se trata el arte y de eso se trata la vida: de poder discernir y decir esto me gusta, esto no me gusta.
Según nosotros y desde nuestro muy humilde lugar, estamos haciendo lo que nos gusta. Nos place, nos causa placer hacer esta música y esperamos que el resultado hacia afuera sea el mismo.
Que la gente lo pueda disfrutar, que pueda mover la patita, que pueda pasarse un momento agradable escuchándolo, que le toque el corazón y que le mueva alguna fibra linda.
Al final uno hace música para compartir. Obviamente lo haces desde el lugar que a ti te gusta, pero una canción no está completa hasta que no es escuchada, para mí. Entonces espero que cuando la escuchen digan: “está bien padre”. Que les den ganas de bailar o a lo mejor de llorar, o no sé, que podamos tocar alguna fibra y alguna emoción en el público sería fantástico.
Y claro que hace falta muchísima música. En el plano de tanta inmediatez que tenemos ahora, me encantaría seguir haciendo muchísima música.
La llegada al Teatro Metropólitan tiene un peso particular. No sólo por el recinto, sino porque será una noche de Madreperla de principio a fin. Una oportunidad para ver a la banda sin la velocidad de un festival y con la posibilidad de sentir cómo se comportan esas canciones en vivo.

Revista Kuadro:
El próximo 27 de agosto llegan al Teatro Metropólitan. ¿Qué puede esperar la gente de esta noche?
Alfonso André:
Que vayan a vernos el 27 de agosto al Teatro Metropólitan.
Va a ser un concierto muy especial porque es la primera vez que tocamos aquí en la Ciudad de México fuera de un festival. El debut de Madreperla fue en Vive Latino, fue la primera vez que tocamos. Después hicimos otro concierto en la Feria de Aguascalientes, pero ahora sí será un concierto solamente de Madreperla, en un lugar muy emblemático de la Ciudad de México.
Esperamos que se den un chance de irnos a ver, que nos acompañen y que les guste tanto como a nosotros.
Cecilia Toussaint:
Lo mismo. Que nos acompañen, que se den chance de escucharnos.
No es lo mismo la experiencia de escuchar una banda grabada que verla y sentirla en vivo. Son dos experiencias totalmente distintas.
Creo que mucha de la fuerza de esta banda está justamente en vivo. Independientemente de que el disco esté padre o no esté padre, creo que la experiencia de vernos a nosotros cuatro en vivo es particular, es diferente.
Somos cuatro personajes que llevan muchísimos años trabajando en lo que aman, en lo que les apasiona. Con los cuatro al mismo tiempo, el asunto es bastante poderoso.
Además del concierto, Madreperla prepara un detalle especial para quienes todavía creen en el disco como objeto. En tiempos de música líquida, de canciones que aparecen y desaparecen entre notificaciones, el vinilo funciona casi como una pieza física de memoria.
Revista Kuadro:
Y hablando del disco, para este concierto también estará listo el vinilo de Madreperla, ¿cierto?
Cecilia Toussaint:
Sí, ese día va a estar listo el vinilo.
Sacamos un EP en Vive Latino, pero ahora ya va a estar listo el LP completo. Esperamos que también les guste y lo disfruten.
Es un disco hecho con muchísimo amor, con muchísimas ganas, con muchísima ilusión. Es un objeto artístico muy completo. Me parece que el trabajo del arte, el trabajo de la fotografía y, por supuesto, la música, todo lo que conlleva un LP, cada paso ha sido muy cuidado.
Está hecho desde un lugar de mucho respeto hacia el público y con muchas ganas de que tengan un objeto que les guste tener en su casa.
Compremos música, compremos mucha música. Hace falta tener esos objetos, esos art books, el famoso arte de los discos.
Revista Kuadro:
Para cerrar, de verdad es un placer poder charlar con ustedes dos. Son referentes que han sido parte del soundtrack de vida de muchas generaciones. ¿Algo más que quieran agregar?
Alfonso André:
Te agradecemos tu espacio. Para este tipo de eventos y para este tipo de proyectos es fundamental el apoyo de ustedes, los medios. La verdad se agradece muchísimo.
Esperamos verte ahí en el Metropólitan este 27 de agosto.
Cecilia Toussaint:
Muchas gracias, Carlos.
Revista Kuadro:
Muchas gracias a ustedes. Nos vemos muy pronto.
Al final, Madreperla no necesita presentarse como una superbanda, aunque lo sea. Tampoco necesita esconder la historia que trae detrás, porque esa historia está en las manos, en la voz, en la forma de tocar, de escuchar y de decidir. Lo interesante es que el proyecto no se queda mirando hacia atrás.
Madreperla parece avanzar desde una idea mucho más poderosa: cuatro músicos con caminos enormes que todavía se reúnen para hacer preguntas, para probar canciones, para conversar desde sus instrumentos y para recordarnos que el rock mexicano también puede madurar sin perder filo.
El 27 de agosto, el Teatro Metropólitan será el lugar para comprobarlo en vivo.




