A las 9:05 de la noche, Sala Urbana dejó de ser solamente un recinto en Naucalpan. Por un momento se convirtió en una máquina del tiempo con sintetizadores, guitarras eléctricas, luces y una pista imaginaria que conectó los años ochenta con una generación que quizá ni siquiera había nacido cuando A Flock of Seagulls comenzó a construir su propia versión del futuro.
Al frente, Mike Score, vocalista, tecladista y fundador de la banda británica, apareció para recordarnos que algunas canciones no envejecen: simplemente cambian de generación.
Desde Modern Love Is Automatic, el concierto comenzó a dibujar ese territorio donde el new wave, el synth-pop y la nostalgia dejan de ser etiquetas para convertirse en memoria colectiva. Hearts on Fire, Rainfall, Nightmares y Him fueron encendiendo una noche que no parecía interesada en quedarse atrapada en 1982.
Y quizá ahí está una de las claves de A Flock of Seagulls en México. Su música no solamente hizo bailar a una generación que descubrió los sintetizadores, los peinados imposibles y la estética futurista de los ochenta. Con los años también encontró un segundo hogar dentro de la escena oscura y wave mexicana, entre quienes hicieron de aquellas atmósferas electrónicas, melancólicas y nocturnas una forma de identidad.
Entonces llegó The More You Live, the More You Love, seguida por Transfer Affection, Say You Love Me, Lovers and Strangers y Some Dreams. La noche avanzaba y las canciones iban funcionando como fotografías que alguien hubiera dejado guardadas en un cajón durante décadas.
Pero las fotografías también tienen sonido.
Man Made y Telecommunication prepararon el terreno para uno de esos momentos en los que el público ya no necesita presentación, explicación ni nostalgia prefabricada: Space Age Love Song apareció y la Sala Urbana pareció respirar al mismo tiempo.
Después llegó Wishing (If I Had a Photograph of You). Y sí, una fotografía. Justo ahí donde la memoria, la música y la imagen se encuentran.
Para el cierre, I Ran terminó de convertir la noche en una postal ochentera que todavía tiene batería. La canción que llevó a A Flock of Seagulls a convertirse en uno de los nombres esenciales del new wave británico terminó sonando frente a un público mexicano que ha aprendido a mantener viva esa música mucho después de que las luces originales de aquella década se apagaran.
Porque esta noche no se trató solamente de regresar a los ochenta.
Se trató de comprobar que todavía seguimos corriendo detrás de esas canciones.
Mike Score y A Flock of Seagulls volvieron a México para demostrar que el tiempo puede cambiar la ropa, los escenarios y las generaciones, pero hay sintetizadores que todavía saben exactamente cómo abrir una puerta hacia otra época.























