El rugido del hard rock volverá a sacudir la capital. HALESTORM llegará a la Ciudad de México el próximo 24 de marzo para presentarse en el Pabellón Oeste, prometiendo una velada intensa, eléctrica y cargada de pasión.
Con casi tres décadas de historia, la banda ha demostrado que la evolución no está peleada con la identidad. HALESTORM ha sabido reinventarse sin perder su esencia rebelde, construyendo una carrera sólida que los ha llevado a dominar escenarios alrededor del mundo. Lo que comenzó como un proyecto infantil de los hermanos Lzzy y Arejay Hale, hoy es una de las agrupaciones más influyentes del rock contemporáneo.
Sus credenciales hablan fuerte: siete sencillos número uno en la radio de rock de Estados Unidos, más de mil millones de reproducciones globales, dos nominaciones al GRAMMY y un histórico triunfo en 2012 cuando ganaron Mejor Interpretación de Hard Rock/Metal por “Love Bites (So Do I)”. Un logro que marcó un antes y un después, ya que Lzzy Hale se convirtió en la primera mujer en recibir este galardón. Rolling Stone describió ese momento como la consolidación de “un disco de rock musculoso, aventurero y especialmente relevante”.
Al frente, Lzzy Hale no solo destaca por su potencia vocal, sino por su presencia y convicción. Defensora abierta de los derechos de las mujeres y primera embajadora femenina de Gibson Guitar, lidera una alineación explosiva junto a Arejay Hale en la batería, Joe Hottinger en la guitarra y Josh Smith en el bajo. Juntos han forjado una reputación demoledora en vivo, con shows agotados, encabezando festivales y compartiendo escenario con leyendas como Heaven & Hell, Alice Cooper y Joan Jett.
El directo es, sin duda, uno de sus mayores sellos. Cada presentación de HALESTORM es una descarga de energía cruda, coros que se gritan con el puño en alto y una conexión visceral con el público. Esta nueva etapa, impulsada por su sexto álbum de estudio, Everest, los reafirma como referentes del rock moderno: honestos, poderosos y sin concesiones.
La Ciudad de México está a punto de vivir una noche eufórica. Distorsión, sudor y actitud se darán cita en el Pabellón Oeste para un concierto que promete quedarse tatuado en la memoria




