En medio del lanzamiento de su nuevo álbum y durante su primera visita juntos a México, conversamos con Greg Barnett y Tom May de The Menzingers sobre nostalgia, punk, comunidad y el paso del tiempo dentro de una banda que lleva casi dos décadas construyendo canciones y conexiones alrededor del mundo.
RK:
Chicos gracias por su tiempo, vienen con un nuevo álbum y, honestamente, para quienes escuchamos su música y conocemos bien su trabajo, es algo muy emocionante.
Pero tengo mucha curiosidad sobre la geografía y la nostalgia que aparecen en las imágenes y letras de sus discos. Siento que ciertos lugares y emociones están muy presentes en sus canciones, así que quería preguntarles:
¿Hay alguna imagen, color o sensación específica que represente Nueva York o las ciudades que aparecen en este nuevo disco?
Greg Barnett:
Esa es una gran pregunta.
No diría que este álbum esté tan ligado a lugares específicos como otros discos anteriores. Antes sí hacíamos referencias muy concretas a ciertas ciudades o espacios.
Pero, para mí, este disco sigue sintiéndose muy “Philly”, muy Scranton. Escribimos la mayoría de las letras durante un descanso, y eso hizo que las historias estuvieran mucho más conectadas con nuestras vidas personales, más que con relatos externos o historias ajenas.
Aunque, claro, siempre estamos escribiendo ideas. De repente estás sentado en un kiosco en Berlín, tomando cerveza con tus amigos después de un show, y eso termina entrando en una canción. O sales de un concierto en Nueva York buscando pizza a las dos de la mañana y eso también se convierte en parte de una letra.
Cuando viajas tanto como banda, esas identidades terminan filtrándose naturalmente en la música.
Pero sí, este álbum se siente mucho más arraigado a nuestras vidas personales. Y nuestras vidas personales son una mezcla entre estar en casa y estar de gira.
“Este disco se siente mucho más arraigado a nuestras vidas personales.”
Tom May:
Totalmente. En discos anteriores mencionábamos lugares específicos de Scranton, Philadelphia o ciudades donde estuvimos de gira.
Y algo interesante es que Scranton puede representar cualquier lugar. Para muchos estadounidenses puede ser simplemente el pueblo donde crecieron. Es algo muy relatable y automáticamente crea una sensación nostálgica.
En este disco, por ejemplo, mencionamos Berlín y también el océano, la playa o la costa… creo que es la primera vez que hacemos eso en nuestras canciones.
Tal vez expandimos un poco más el escenario del álbum, pero las historias siguen ancladas a esa esencia de Scranton y Philadelphia.
RK:
Me encanta eso. Y ahora que hablan de sus vidas personales, tengo curiosidad sobre el proceso de envejecer juntos como banda.
Han pasado casi 20 años.
¿Sus primeras canciones significan lo mismo para ustedes ahora? ¿Y cómo ha sido escribir música juntos durante tanto tiempo?
Greg Barnett:
Ha sido increíble.
Creo genuinamente que escribir música juntos es lo que nos mantiene unidos. Nos encanta viajar y conocer lugares nuevos —de hecho, es nuestra primera vez juntos en México y la estamos pasando increíble—, pero la verdadera alegría está en colaborar y escribir canciones.
Somos una banda que realmente se preocupa por su futuro. No somos de esas bandas que dicen: “Ya escribimos unas buenas canciones; si la gente quiere escucharlas, bien”.
Escribir música juntos es lo que nos mantiene unidos.”
Nos encanta seguir escribiendo música.
Para mí, escribir canciones es algo extremadamente importante. Vivo dentro de eso todo el tiempo, y sé que para todos en la banda también es así.
Es algo muy mágico invertir tanta vida y energía creativa en esto y, además, poder compartir esas ideas con otras personas que están viviendo cosas similares y se identifican con las letras. Eso es algo muy poderoso.
Tom May:
Y sobre lo que preguntabas de relacionarnos con canciones viejas… no creo que necesariamente sintamos exactamente lo mismo ahora.
Pero sí existe una comprensión distinta. Entendemos cómo nos sentíamos en ese momento y por qué nos sentíamos así. No renegamos de esas emociones. Fueron reales y válidas. Simplemente ahora las vemos desde otro lugar.
Además, las canciones dejan de pertenecerte completamente. Se vuelven más grandes que tu propia historia personal.
Hay canciones muy íntimas que, en su momento, fueron difíciles de escribir, pero ahora mi relación con ellas cambió. Ahora veo a chicos cantándolas y eso se convierte en la verdadera historia de la canción.
Las canciones dejan de pertenecerte completamente.”
RK:
Y justamente hablando de eso… siento que antes el punk era visto principalmente como música agresiva, ruidosa o confrontativa. Pero hoy me parece mucho más introspectivo y resiliente.
¿Qué piensan de eso?
Greg Barnett:
Sí, estoy de acuerdo.
La belleza del punk es que te permite compartir partes de ti mismo que quizá no puedes expresar de otra manera. Y, a través de eso, muchísimas personas se identifican contigo.
El punk rock creó una comunidad increíble. Hemos hecho amigos por todo el mundo gracias a la música. No hay muchas carreras donde puedas tener mejores amigos en tantos países distintos.
Todos estamos conectados por experiencias y emociones comunes.
Y como el punk sigue siendo algo inherentemente underground, puedes contar historias extremadamente personales sin preocuparte por el consumo mainstream. Eso es lo que hace tan especial a esta comunidad.
Tom May:
También creo que antes el punk funcionaba desde la idea de ser ruidoso y agresivo como forma de pelear contra las cosas difíciles.
Pero lo que quedó después de todo eso fue la resiliencia. Y esa resiliencia es el verdadero núcleo de la comunidad punk moderna.
La resiliencia es el verdadero núcleo de la comunidad punk moderna.”

RK:
Me encanta eso.
Y hablando de la dinámica entre ustedes como banda… después de tantos años escribiendo, viajando y trabajando juntos, ¿existen reglas no escritas para mantener la paz o seguir funcionando emocionalmente como grupo?
Greg Barnett:
Definitivamente sí.
Una de ellas es que, cuando los cuatro estamos trabajando en algo, todos tenemos que sentir esa emoción de: “Esto es nuevo, esto es emocionante”.
Después de tantos años aprendes que no puedes forzar esa sensación. Es como una especie de “buzz”. Cuando aparece, todos lo sienten y se emocionan. Y, conforme pasan los años, es más difícil encontrarlo, pero cuando sucede, es increíble.
Esa es la magia de estar en una banda: empiezas con una idea y nunca sabes en qué va a terminar.
Tom May:
Otra regla no escrita es que nadie haga las cosas a medias. Todos tenemos que poner lo mejor de nosotros en lo que hacemos.
Y en cuanto a las giras y convivir juntos… puedes tener un mal día o estar de malas, pero tienes que procurar que eso no afecte a los demás.

RK:
Y bueno, ya que están en México, tengo que preguntarles: ¿cómo han sido sus primeros días aquí? ¿Ya probaron comida mexicana? ¿Lucha libre? ¿Fútbol?
Greg Barnett:
Le diste justo a todo.
La comida ha sido absolutamente increíble. Todo el mundo nos decía que era espectacular y tenían razón. Ya sea en puestos o restaurantes, todo ha sido buenísimo.
Y sí, anoche fuimos a la Arena México a ver lucha libre. Fue increíble. Muy distinta a la lucha en Estados Unidos: mucho más enfocada en los personajes y mucho más acrobática.
Pero lo más emocionante fue ver a toda la gente del público súper involucrada. Había personas de todas las edades y contextos. Fue algo muy hermoso.
Tom May:
Se siente parecido a las primeras veces que fuimos a Inglaterra o Alemania y descubrimos esas comunidades.
Te sientes afortunado de ser invitado a formar parte de algo así. Eso es lo más emocionante de estar aquí: descubrir esta increíble comunidad punk que tienen y hacer nuevos amigos.
RK:
Y ya para cerrar, ¿tienen alguna conexión con música latina o artistas latinoamericanos?
Greg Barnett:
Sí, claro.
Cuando éramos más jóvenes escuchábamos bandas punk en español, como Union 13. Y actualmente hay artistas enormes que nos gustan mucho, como Peso Pluma y Bad Bunny.
Además, vivimos en el sur de Philadelphia, donde hay una comunidad mexicana enorme, especialmente gente del norte de México y de Puebla. Siempre hay música sonando en las casas, restaurantes y mercados.
Tom May:
Y mientras más crezco, más me inspira la conexión que tenía Joe Strummer con la música del mundo.
La música es como la comida: cuenta la historia del lugar donde estás. Viajas, escuchas música local, absorbes la cultura y te llevas parte de eso contigo. Es algo increíble.
La música es como la comida: cuenta la historia del lugar donde estás.”
RK:
Y por último: si pudieran estar en cualquier banda histórica, ¿cuál sería y qué tocarían?
Greg Barnett:
Qué pregunta tan difícil… porque, si eliges tu banda favorita, quizá terminarías arruinándola.
Tom May:
Creo que me gustaría estar en Nirvana… pero no en el escenario.
Quisiera ser el guitarrista detrás de la cortina o el ingeniero de estudio. Estar ahí viendo todo suceder, grabándolo, viviendo la experiencia, pero sin ser realmente “parte del centro”.
Greg Barnett:
Yo creo que me gustaría ser uno de los nueve integrantes de LCD Soundsystem que están tocando algo raro en el fondo y nadie sabe exactamente qué hacen.
O el tipo detrás de los amplificadores en Green Day tocando una guitarra acústica.
Y mientras se preparan para el lanzamiento de Everything I Ever Saw este próximo 17 de julio, The Menzingers dejan claro que siguen encontrando nuevas formas de conectar con su música, su comunidad y el paso del tiempo. Tras su reciente visita a México y sus presentaciones en CDMX y el festival Día Libre, la banda también adelantó que esperan volver muy pronto al país como parte de su próxima gira.




