Con ‘Terminal 2’, Los Flakos aterrizan en una nueva etapa sonora, alejándose de los «malviajes» psicodélicos para explorar el amor y la madurez. Platicamos con la banda tapatía sobre el proceso de grabar en tres ciudades, la «pelea de titanes» entre hermanos y por qué meter un rap de Simpson Ahuevo en un disco de indie rock no fue una locura, sino un acierto.
Revista Kuadro: Para empezar a entender el sonido de este disco, al inicio mencionaban a The Strokes como una referencia clave para esas guitarras «cruditas». A veces es difícil caminar la línea entre el homenaje y la copia. ¿Cómo lograron tomar esa suciedad garajera pero hacerla sonar a Los Flakos?
Los Flakos: Es una banda que nos gusta mucho, sobre todo por esas guitarras medio crudas que manejan. Pero en realidad el disco tiene muchas influencias. Al final, creo que terminó sonando también un poco a la estética de Santiago (Casillas, de Little Jesus), porque nos fuimos un poco con su línea de producción y estética. Fue mezclar esa crudeza de los Strokes con la estética que Santiago nos ayudó a pulir.
Revista Kuadro: El disco se llama ‘Terminal 2’ y lo grabaron en cinco estudios de tres ciudades diferentes. ¿Sintieron que el álbum tuvo «jet lag»? ¿Alguna canción cambió mucho en ese viaje?
Los Flakos: Totalmente. El título es casi literal porque estuvimos más en aeropuertos que en nuestras casas. Hubo una canción, «Kilómetros de distancia», que sí sufrió modificaciones por ese ajetreo; le recortamos partes y la hicimos más corta. Pero la mayoría ya estaban muy claras desde el principio.
Revista Kuadro: Hablando de la portada, es interesante que todo quede en familia. Tu hermano no solo canta, sino que es artista plástico y pintó los aviones de la portada. En una época de imágenes hechas con Inteligencia Artificial, ¿qué valor le dan a que su arte siga siendo artesanal?
Los Flakos: Es muy orgánico. Él ya había hecho la portada del primer disco. Para Terminal 2, salió medio por casualidad: él tenía unas pinturas de unos aviones y me preguntó si me gustaban para la portada. Como yo quería que el título tuviera el número «2» por cábala (como muchos segundos discos icónicos), y él tenía esos aviones, todo encajó perfecto. Es chido que la identidad visual venga de la misma mano que escribe las canciones.
Revista Kuadro: Trabajar entre hermanos puede ser complicado. ¿Hubo alguna «pelea de titanes» durante la grabación?
Los Flakos: (Risas) Dañar la relación como tal no, pero sí llevamos los dos la batuta y a veces se vuelve una pelea de titanes cuando él quiere una cosa y yo otra. El proceso de convencer al otro de que una idea es buena o mala siempre es complicado, pero al final terminamos arreglando. Es parte de la dinámica.
Revista Kuadro: Hay una colaboración que llama mucho la atención: Simpson Ahuevo en un disco de indie rock. ¿Cómo se animaron a mezclar guitarras con rap?
Los Flakos: Nos inspiramos en una banda argentina que nos gusta mucho, Gauchito Club, que tiene una rola con una parte rapeada. Mi hermano tenía una canción a la que le faltaba el segundo verso y me dijo: «Me gustaría que fuera un rap». Al principio dudé, pero la idea me convenció. Queríamos que fuera un rapero mexicano y, como un conocido trabajaba con Simpson Ahuevo, se dio la conexión. Él fue súper accesible, le gustó la canción y se sumó al proyecto.
Revista Kuadro: Noto un cambio de mood del primer disco a este. Antes hablaban más de sustancias y malviajes psicodélicos, y ahora se siente más romántico y maduro. ¿Cambiaron de sustancias creativas?
Los Flakos: (Risas) Tal vez es que ya estamos más grandes y ya no pensamos tanto en sustancias. La verdad es que mi hermano escribió casi todo este disco y no fue algo conceptual o planeado. Eran las canciones que salían de sus pensamientos en ese momento. Fue suerte que el primero sonara más «atascado» y este más limpio. Simplemente tratamos de que la producción unificara temas que eran bastante random entre sí.

Revista Kuadro: Mencionaron que el disco se retrasó porque a tu hermano (el vocalista) le salieron pólipos en la garganta y lo operaron dos veces. Para una banda, eso es una pesadilla. ¿Cómo vivieron ese proceso de incertidumbre?
Los Flakos: Fue pesado. Ese proceso duró casi un año entre las dos operaciones y la recuperación. Fue una de las razones principales, junto con la burocracia de cambiar de disquera, por las que Terminal 2 tardó tanto en salir. Afortunadamente todo salió bien, la voz está ahí y por eso ahora tenemos tanta prisa de sacar música nueva.
Revista Kuadro: Han crecido muchísimo en escuchas. ¿Cuál es el siguiente destino de Los Flakos? ¿A qué banda grande les gustaría abrirle?
Los Flakos: El próximo año nos encantaría hacer un tour abriéndole a una banda grande mexicana para reconectar a la gente con el rock alternativo. Nos imaginamos girando con Enjambre, Zoé o Little Jesus. Y claro, seguir creciendo hasta llegar a un Auditorio Nacional o un Foro Sol, como cualquier banda sueña.
Revista Kuadro: Ya tienen dos discos en poco tiempo y mucha prisa. ¿Qué hay bajo la manga para el futuro?
Los Flakos: No queremos esperar otros dos años, sentimos que fue mucho tiempo. La buena noticia es que ya tenemos escrito casi todo el tercer disco. Solo falta decidir productor y dónde grabarlo. Queremos que salga mucho más rápido para mantener la inercia y recuperar el tiempo.




