Zakk Wylde trae el poder de Black Label Society al Velódromo Olímpico

“Fire It Up” no es solo una canción dentro del arsenal de Black Label Society, es casi una orden. Una chispa que se convierte en incendio colectivo. Y ese mismo espíritu será el que llegue a la Ciudad de México el próximo 23 de abril de 2026, cuando la banda liderada por Zakk Wylde haga vibrar el Velódromo Olímpico con una descarga que promete ser tan visceral como inolvidable.

Desde su formación en 1998, la banda no ha seguido tendencias, las ha ignorado con elegancia ruidosa. Mientras el metal mutaba en mil direcciones, Zakk Wylde —también conocido por su paso junto a Ozzy Osbourne— consolidó un lenguaje propio donde conviven riffs aplastantes, pasajes acústicos inesperados y una sensibilidad blues que le da alma al estruendo. No es casualidad: Wylde creció bajo la sombra de gigantes como Jimi Hendrix y Tony Iommi, y en su ejecución vive esa herencia, pero filtrada por una identidad ferozmente personal.

Con discos como The Blessed Hellride, Mafia y Order of the Black, Black Label Society ha construido una discografía que no busca reinventarse en cada entrega, sino profundizar en su propia esencia. Una filosofía que comparte ADN con titanes como AC/DC o The Rolling Stones: cuando el motor ruge perfecto, no se desmonta.

En vivo, la banda se transforma en algo más cercano a una ceremonia que a un concierto. Junto a Zakk Wylde, músicos como John “JD” DeServio, Dario Lorina y Jeff Fabb convierten cada tema en una descarga física que atraviesa el cuerpo. Hay momentos donde el volumen golpea como martillo, y otros donde una balada al piano parece suspender el tiempo antes de volver a incendiarlo todo.

La relación con México no es menor. En plataformas digitales, la Ciudad de México figura entre los bastiones más fieles de su audiencia global, una especie de fortaleza donde canciones como Stillborn, Suicide Messiah o Fire It Up no solo se escuchan: se corean como si fueran parte de una liturgia colectiva.

En meses recientes, la banda ha dejado pistas de lo que viene con temas como Broken and Blind, Lord Humungus y The Gallows, piezas que apuntan hacia un nuevo capítulo discográfico. Si algo ha demostrado Black Label Society, es que su sonido no necesita reinventarse para seguir siendo relevante: le basta con afilarse.

El 23 de abril no será solo una fecha en el calendario. Será una noche donde el cuero, la distorsión y la devoción se alinean para recordarle a la ciudad que el metal, cuando es honesto, no envejece… solo se vuelve más pesado

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