Entrevistamos a Mario Galeano, integrante de uno de los colectivos musicales más importantes de Colombia: Frente Cumbiero.
Este año, además de sacar Inconcreto y Asociados, su último disco de estudio, regresa a lo que han hecho en los últimos años que es poner el género a sonar en todos lados. De Bogotá, para el mundo y más allá… y de regreso a Bogotá. Presentaron este disco en el Planetario de Bogotá, llevaron su cumbia a los Estados Unidos, estuvieron en Glastonbury 2025, llegarán en algún momento de este año en Rumania, donde van hacer unas grabaciones con combos gitanos…porque la cumbia hoy se mezcla con todo, lo puede todo.
Pero antes, dale play o a su nuevo disco Inconcreto y Asociados, o disfruta de su sesión en KEXP.
Sobre la situación actual y la responsabilidad de los artistas
Después de unas semanas realmente intensas en el plano internacional, lo que pasa en Gaza, en Irán, en Estados Unidos, apenas lo de Colombia (el atentado al precandidato presidencial). De ahí que quiera empezar por ahí, porque aunque esto es sobre música, la música es también política, ¿no?
Estoy muy de acuerdo con lo que dices y pues definitivamente uno como artista está moviéndose en el medio de la política también. Entonces, sí, lo que ha pasado en Colombia, es un poquito un loop, una cuestión que lleva por muchísimas décadas sucediendo en el país. Y, pues, aquí tenemos un historial muy largo de falsos positivos temas de asesinatos y atentados. Estamos muy acostumbrados a eso, cuando esta violencia llega a las ciudades, cuando llega a la presidencia hay un escándalo mediático, hay un escándalo político muy grande, pero pues son cosas que suceden a diario en los pueblos, en el campo donde hay asesinatos selectivos a personas que están en cosas de derechos ambientales.
Yo he andado con los pelos un poco de punta por lo que está pasando en el mundo. ¿Cómo le haces para no dejarte imbuir por esta toxicidad del ambiente?
Definitivamente es algo bastante personal, porque cada uno vive esa conexión con los problemas de forma diferente. Lo cierto es que es casi imposible mirar para otro lado porque estamos en un momento terrible, en todas las esquinas del planeta. Y lo más probable es que esto vaya escalando cada vez más hasta un punto de un tipo de estallido, guerra, revolución, o como sea que se quiera llamar. Pero si son tiempos turbulentos.
Y, regresando a Frente Cumbiero ¿qué pueden hacer los artistas en esta situación?
Definitivamente, como artistas, yo creo que nuestra tarea es continuar haciendo nuestro trabajo de forma crítica sabiendo cuál es el espacio que ocupamos. En nuestro caso, como Frente Cumbiero, pues es el discurso latinoamericanista, que está siempre muy presente para entender nuestra unidad como latinoamericanos. El frente cumbiero es un grupo instrumental, que, como tú habrás escuchado, es música instrumental, que no tiene el panfleto de la lírica explícita, hablando de estos temas, pero nosotros desde el principio hemos tenido como una necesidad de tratar de plasmar cierto tipo de políticas de la pista de baile a través de la agresividad del sonido o del golpe del sonido para la pista de baile, que digamos transmiten ese mensaje político sin ser panfletarios en el sentido de tener un discurso literal.
También es seguir construyendo la escena local, seguir apoyando los métodos y las formas del sitio donde vivimos, en este caso pues en Bogotá. Es fundamental mantener las estructuras independientes, mantener las estructuras alternativas, mantenernos siempre en resistencia en contra de los grandes poderes también dentro de la música. Es un reto diario. Hay veces en los que uno está totalmente como apabullado, pero hay que mirar también como el panorama más grande y entender que, como latinoamericanos, tenemos también muchas muchas batallas que seguir frenteando. Y ahí estamos nosotros como parte de ese colectivo gigante, de colectivos políticos, colectivos ambientales, de colectivos culturales, que actúan desde latinoamérica para mandar mensajes al resto del mundo.
Entonces la cumbia sí es un poco como resistencia ¿no?
El baile como resistencia, justo ante esta desesperación.
De ahí la palabra «frente», como los frentes de liberación, o frente revolucionario.
Claro, por supuesto. El Frente arrancó en el 2006 en un momento en el que para nada había como una conciencia de la cumbia como un género actual, contemporáneo, para dar discursos estéticos nuevos, sino que se consideraba como algo muy ligado a las fuerzas populares y al pasado. En realidad, el Frente Cumbiero como concepto surge como una especie de acción para ser parte de este proceso de las nuevas cumbias surgiendo en el continente.

Sobre el «tropicanibalismo de la alta montaña»
Bueno, no sé si ustedes se definieron así o si así los definieron, pero me podrías más o menos explicar ¿cómo ustedes lo conceptualizarían? ¿Cómo se sienten con esa etiqueta?
Pues mira, el tema del tropicanibalismo surgió muy fortuitamente, en una charla precisamente en una entrevista como esta, y pues, básicamente, partía de que nosotros empezamos a hacer nuestras investigaciones o nuestras aproximaciones como con una especie de cadáver de lo que era la música tropical colombiana, que en ese momento estaba como muy poseída por un ambiente pop, lo que se llamaba el tropipop
¿Como Bomba Estéreo?
Más bien como Carlos Vives, o como Mauricio & Palo de Agua, como un tipo de músicas que venían de una escena más comercial, porque el caso de Bomba Estéreo no fue comercial de la radio ni de la televisión, fue un fenómeno más de internet. Entonces, partíamos de la idea de «comer de este muerto» para retomar una serie de poderes y de fuerzas. Pero, por supuesto, tiene una cantidad infinita de conceptualizaciones. Si te pones a ver la mirada de Europa hacia el hacia el nativo americano en la época de la conquista, el canibalismo era una de las principales formas en las que nos mostraban pues a los originarios de América, como caníbales, como esa figura de miedo y de… salvaje.
El solo hecho de soltarlo, ya despierta una cantidad de ideas en las cabezas de las personas, y me parece bien si se usa, si no se usa, si te parece chocante, si no te parece chocante. Me parece más interesante tener términos como esos, ahí encima de la mesa, a diferencia de como se denominaba antes a nuestro ambiente musical que era: «nuevas músicas colombianas, que es un nombre absolutamente aburrido, insulso, que no tiene nada de sustancia.
¿La cumbia es el nuevo punk?
Oye y ahora, háblanos del resurgimiento increíble en el panorama mundial de estos sonidos, al grado que artistas como C. Tangana, Nathy Peluso, o hasta Bad Bunny incorporan salsa, bachata, cumbias en sus discos.
Son artistas que se han salido de la línea un poco para buscar otras formas de expresión, formas que me parecen muy válidas, en el sentido de que cada generación necesita reorganizar en su cabeza qué es lo que es ser latinoamericano, o qué es lo que es ser puertorriqueño, colombiano, o qué es la cumbia, o qué es la salsa, o el reggaetón, ¿cierto? Porque tenemos una desconexión muy fuerte con nuestra historia, con el pasado y con la genealogía, que, digamos, sí tienen géneros como el rock and roll donde tienen una genealogía muy fuerte, muy marcada y muy explicada. Por ejemplo, en el caso de la salsa, la gente tiene muy claro en su cabeza muchas genealogías de la salsa, otros estilos.
Ahí también entra, por ejemplo, esto de Son Rompe Pera, que combina la cumbia con muchos géneros, y que incluso usan este lema de que «cumbia is the new punk».
Me parece que igualmente es muy válido atrapar a una cantidad de chicos que saben la palabra «punk», conocen un poquito, y de repente dicen, «es que la cumbia es el nuevo punk».
En Europa, por ejemplo, ¿cómo se ha dado este recibimiento?
Desde hace muchísimos años la cumbia ha tenido su lugar. La gente la conoce con nombre propio. Hay centenares de bandas europeas de cumbia con inmigrantes, con europeos, de todo tipo. Hasta en Escandinavia, en Portugal, Polonia. En todos lados vas a encontrar bandas de cumbia. En Japón, Corea.
Ya que mencionaste Japón, quiero saber la historia de «La Cumbia del monte Fiji», que yo la verdad la he escuchado mucho por acá y es una mezcla increíble de cumbia en japonés.
Nosotros fuimos a Tokio la primera vez en el 2018, y conocimos a esta banda que se llama los Minyo Crusaders, que es una banda que desde Japón está reinterpretando el minyo que es, como le dicen ellos, «música tradicional japonesa», pero reinterpretado con otros estilos. Haciendo canciones del siglo XII pero en reggae o en dub o en cumbia, con muy buen gusto. La verdad son unos grandes músicos. Y terminamos logrando una invitación a Minyo Crusaders para participar en un festival, Colombia al Parque, y aprovechamos esa ocasión para grabar cuatro temas. «La cumbia del monte Fuji», es «La cumbia del monte», un tema clásico de la cumbia de los años 40, es un tema antiguo que tiene centenares de versiones y me pareció interesante pensar «vamos a hacer una con los amigos japoneses».
