En una época donde parece obligatorio monetizar el tiempo libre, convertir la vida en «contenido» y rendirle culto al algoritmo, la cantautora y rapera argentina Sara Hebe decidió alzar la voz con un manifiesto del hastío. Su séptimo álbum de estudio, titulado Negocionismo, es un cóctel explosivo de rap, punk, tecno y drum and bass que refleja la asfixia del mundo digital y la precariedad de la industria.
Nos sentamos a platicar con una de las artistas más frontales de Latinoamérica sobre la esclavitud moderna, sus colaboraciones con la escena alternativa mexicana y por qué el público de nuestro país tiene un lugar tan especial en este nuevo material.
Revista Kuadro: Arrancando con el concepto de este nuevo disco, la palabra «Negocionismo» suena brutal. ¿Cómo te sientes con esta dualidad de pelear contra el sistema pero al mismo tiempo tener que funcionar dentro de él como artista independiente?
Sara Hebe: Es que el disco se llama así justamente por eso. Más que pelear contra el sistema, estamos tan atrapados adentro que no podemos hacer otra cosa más que seguir funcionando como un eslabón para poder vivir. Negocionismo es una palabra inventada por mí, un neologismo que me aplaudo y celebro (risas). El otro día hablaba con un amigo filósofo sobre la etimología de la palabra «negocio», que significa «negar el ocio». Y de eso hablamos: de la esclavitud del siglo pasado frente a la esclavitud de ahora. Nos tiene bastante atrapados; yo estoy viviendo esto de una manera estresada, loca y un poco agotada, preguntándome cómo voy a seguir sosteniendo este modo de trabajar e intentando seguir con mi carrera de manera independiente.
Revista Kuadro: En este disco pasas del rap al punk y te metes de lleno al tecno hacia la mitad del álbum. ¿Cómo fue esa evolución sonora para lograr tanta explosividad?
Sara Hebe: Tiene absolutamente todo que ver con quién me junto para producir. Yo me muevo mucho haciendo discos con amigos, y venía relacionándome muchísimo con Manu Calmet y con la escena de música alternativa y tecno de Buenos Aires. Por eso salió un disco con estas pistas. Además, mi explosividad y mi energía es algo que no se puede falsear. He escuchado bandas de hardcore punk desde chica, rock, y tuve relación con bandas como Cumbia Queers y She Devils. Pero esa explosividad de los recitales en vivo también tiene mucho que ver con lo que se arma en el momento con mi banda y con el público.
Revista Kuadro: Tienes varias colaboraciones en el álbum, pero destaca «Que nadie me corrija» junto a las mexicanas Malcriada. ¿Cómo diste con ellas?
Sara Hebe: Con la mayoría me voy cruzando y tiro la onda, pero a las únicas que no conocía era a las chicas de Malcriada. Fue buscando música loca por internet, específicamente música de México, porque siempre me interesa conectarme con su país para tener un motivo y volver a tocar allá. Vi a Malcriada, les tiré la onda, salió el feat y se metieron muchísimo en la producción del tema. Quedó padrísimo. Yo voy sacando gente de cualquier lado para hacer temas.

Revista Kuadro: La portada del disco es fortísima: una cara ensangrentada, marcada por cicatrices. ¿Es el reflejo de las patadas que da este sistema?
Sara Hebe: Creo que es la mejor portada de todos los discos que tengo. Es la más impactante y se enlaza perfecto con el título. Estamos en un momento de la historia donde hay un montón de cicatrices, sobre todo a nivel civilizaciones y a nivel mujeres. Si lo ves con perspectiva de género, es una escarificación, un rostro castigado. Es una imagen fuerte que hace sentido con canciones como «Saqueo», que habla de cosas que nadie quiere escuchar, de pobreza y márgenes. Pero a la vez tiene retoques brillosos y estéticos, igual que el disco, que tiene canciones muy melódicas y tecno para bailar. Sintetiza perfecto el álbum.
Revista Kuadro: Lanzaste el sencillo «Anticripto», uno pensaría que es una crítica directa al dinero digital, pero resulta que tiene una conexión muy personal con México. Cuéntanos esa historia y, sobre todo, ¿cuándo vienes a presentar el disco acá?
Sara Hebe: «Anticripto» es un buen nombre, se le ocurrió a un amigo, pero la canción es de libre interpretación. Yo te cuento que esa canción es una pintura de varias escenas y la inspiración viene de mi último viaje a México. Tiene muchas palabritas que aprendí por allá, relacionadas con Tepito, con las ferias. Habla de una noche que toqué en la Ciudad de México y después me quedé de fiesta y me fui para el cerro con las morras, unas amigas que me hice. Hice lindos vínculos. Por eso siempre llevo a México en el corazón, el público es absolutamente amoroso. Quiero ir a presentar el disco; está difícil entrar a los festivales, pero intentaré ir de manera independiente este año, y si no se puede, ¡tengo que ir sí o sí el año que viene!




