GABRIELA URQUIZA: “EN ESTA INDUSTRIA, LA PIEL SE TIENE QUE PONER CHINITA” Conexión México-Feria Internacional de la Música (FIM)

Durante la Gira Conexión México, iniciativa de la Feria Internacional de la Música (FIM) que conecta ciudades, ideas y agentes de la industria, Revista Kuadro conversó con Gabriela Urquiza, fundadora de Glam Rock Agency. En esta parada realizada en SAE Institute Ciudad de México, Gabriela compartió su historia, su visión del management, la transformación digital y las realidades —y durezas— del camino profesional.

LA ENTREVISTA

RK: Para comenzar, ¿cómo llegas tú a la industria? ¿Cuál fue el primer paso real, ese punto donde dijiste “ya estoy aquí”?

GU: Yo soy Gabriela Urquiza, tengo una empresa que se llama Glam Rock Agency. Arranqué formalmente en 1998 en Buenos Aires, pero el inicio real fue por casualidad en 1993.
Yo estaba estudiando marketing, mi vida no tenía nada que ver con la música y de manera totalmente random conocí a gente que trabajaba con Luis Miguel. Igual de random, terminé trabajando con él.
Éramos como 200 asistentes y yo estaba al final de la fila, pero ahí aprendí muchísimo. Me vine a vivir a México con 20 años, hoy tengo 52. Trabajé entre México y Los Ángeles con el ingeniero de sonido de Luis Miguel, y después regresé a Argentina sin saber cómo entrar a la industria allá, porque conocía la de México… pero no la argentina.

RK: Has dicho varias veces que hubo suerte, casualidad. Pero también esfuerzo. ¿La suerte es indispensable en la música?

GU: Creo que sí, pero la suerte sola no sirve si no la tomas.
Porque sí: empecé con artistas grandes, pero me los llevaba a lugares donde no los conocía nadie. Con Kinky, por ejemplo, eran enormes en México, pero en Sudamérica era empezar de cero.
Con Calle 13, igual: los conocí desde un demo. Sudamérica fue arrancar de cero.
Entonces sí, hay casualidad… pero lo demás es trabajo, trabajo y más trabajo.

RK: ¿Te consideras una desarrolladora de talento?

GU: Sí, totalmente. Desarrollo talento latinoamericano y hago cruces entre territorios. Llevo artistas de México al sur y del sur a México.
Ese ha sido mi rol muchos años.

RK: Muchas bandas nuevas nos preguntan: “¿Qué necesita ver un manager para fijarse en nosotros?”. ¿Qué te hace voltear a ver?

GU: Que se me ponga la piel chinita. Literal.
Te cuento un caso reciente: Laia Beck, un chico de Canadá, de un pueblo de 300 personas cerca del círculo polar. Lo escuché en un mercado al que me invitaron a dar una charla. Cantó y casi me pongo a llorar.
Eso es lo que busco: emoción, honestidad, talento real.
Cuando lo conocí tenía 19, una historia durísima con las manos que lo obligó a dejar de tocar dos años. Lo animé a venir a México y llegó sin nada: sin Instagram, sin Spotify, sin disco, sin dinero.
Pero con una calidad artística increíble.
Eso vale más que cualquier presupuesto.

RK: Y cuando encontraste talento como el suyo, ¿qué hace un manager realmente? ¿Qué hace Gabriela Urquiza?

GU: Un manager pequeño hace de todo: prensa, números, booking, redes.
Pero la función real del manager, cuando crece el proyecto, es ser el mejor PR posible.
Saber quién, dónde y cómo puede ayudar al artista.
Usar los contactos correctos.
Ver oportunidades donde otros no ven nada.
Pensar: “¿Dónde lo pongo a tocar? ¿A quién le presento este proyecto? ¿Cómo lo hago avanzar con cero recursos?”

RK: ¿Ha cambiado la función del manager respecto a cuando empezaste?

GU: Cambió todo: el manager y el artista.
Antes el artista vivía en su mundo creativo. Hoy es un empleado 24/7 de sí mismo.
Tiene que generar contenido para TikTok, Instagram, Facebook, y no puede repetir lo mismo en cada red. Tiene que grabar, editar, postear, pautar.
“Pero no quiero TikTok porque no quiero hacer payasadas”.
Perfecto. Entonces busquemos cómo usar TikTok sin hacer payasadas.
Pero tienes que estar.
Y eso ha cambiado completamente la dinámica.

RK: Con todo eso… ¿era mejor antes o ahora?

GU: Hay cosas buenas y malas. Y cada generación cree que lo de antes era mejor.
Para mí fue difícil adaptarme. Yo manejé a Plastilina Mosh y a Jonás muchos años. Al principio nos sentíamos como dos señores en medio de un universo nuevo. Él se adaptó rapidísimo. Yo tardé más.
¿Es mejor hoy? No lo sé.
Pero los cambios llegan igual. Y hay que adaptarse.
Lo que sí creo es que hoy no se está pagando la música como debería pagarse.

RK: ¿Qué ha mejorado entonces?

GU: Los deals discográficos.
Antes las disqueras eran faraónicas: te daban dinero, pero les entregabas tu máster como si fuera un hijo.
Hoy puedes hacer distribución, licencia, joint venture. Hay más libertad.

RK: ¿Crees que todavía se están creando ídolos? ¿Alguien que dentro de 20 años digamos “es una leyenda”?

GU: Sí. Pero cambió el concepto de ídolo.
Antes era alguien inalcanzable, perfecto, inimitable.
Hoy es distinto.
Te guste o no, Bad Bunny es un ídolo.
Lo que ha logrado, cómo ha usado su voz, lo que hizo en Puerto Rico… y su manager es de los mejores que existen.
¿Es mi estilo? No.
¿Es admirable? Absolutamente.

RK: Hablemos del mundo real. La industria es dura, muy dura. Y tú la enfrentaste siendo mujer en los noventa. ¿Qué tan difícil fue?

GU: Muy difícil.
Había pocas mujeres. Dos, literalmente, en Argentina,Fueron mis inspiraciones.Porque hay menos espacio para mujeres, y cuando hay menos espacio, la competencia es peor pero poco a poco se va nivelando ,aunque si tiene que ver mucho el esfuerzo y si haces tu trabajo bien, las puertas se van abriendo y de eso se trata dejar las puertas abierta para las que vienen atrás .

RK: Para cerrar, ¿qué consejo le darías a alguien que quiere dedicarse al management o al desarrollo artístico?

GU: Varios:

  1. Escúchate internamente. La industria es emocionalmente desgastante,en esta industria la piel se tiene que poner chinita con quien vayas a trabajar
  2. Sé leal a tus valores. Hay mucho ego, mucho dinero y muchos “lobos”.
  3. No esperes estabilidad. Yo me mantuve independiente toda mi vida; no siempre fue fácil, pero siempre fui libre.
  4. Sé constante. Tendrás momentos increíbles y momentos terribles.
  5. Deja puertas abiertas. Para artistas y para colegas. No repitas patrones de exclusión.
  6. Trabaja Mucho. El talento ayuda, la suerte aparece… pero nada sustituye el trabajo.

RK: Gracias por compartir tu historia con tanta honestidad.

GU: A ustedes.gracias por la charla.

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