Las Finísimas Personas: «Intentamos el funk, pero nos sale el barrio mexicano»

Con un nombre que sugiere boleros en un salón de té en San Ángel, Las Finísimas Personas son, en realidad, los profetas del «Brossa Nostra Funk». Una mezcla de sarcasmo, barrio y ritmos que te mueven la patita, cocinada a fuego lento por un grupo de amigos que ya no hacen berrinches si falla el audio. Platicamos con Paco, Lalo y Tamo sobre la «Generación Neta» y por qué su próximo vinilo podría ser el regalo más exclusivo (y gratuito) de la historia.

Revista Kuadro: Chicos, un gusto. Escuchando su funk en la mañana, cayó perfecto para iniciar el día. Pero confieso que el nombre «Las Finísimas Personas» me hacía imaginarme unos boleros, y de repente ¡pum!, barrio y funk.

Las Finísimas Personas: (Risas) ¡Ándale! Justo esa es la onda. El funk es del barrio, del Bronx, y nosotros, a nuestra manera, también somos de barrio. Paco es de Santa Julia, Tamo de Clavería, yo de la Merced… No somos lumpen, pero crecimos con contacto con gente bien canija. De ahí viene el «Brossa Nostra Funk»: es la «brosa», la banda, adaptada al siglo XXI.

Revista Kuadro: Se sienten muy cómodos en esta etapa. Mencionan que ya no hay guerra de egos.

LFP: Estamos en una etapa donde disfrutamos un montón. Somos buenos amigos. No estamos iluminados, el ego sigue ahí porque es humano, pero nos queremos y respetamos. Con la edad valoras más el simple placer de tocar. Antes sufríamos si no había condiciones técnicas perfectas; ahora, si hay un error, aplicamos la de los profesionales: hacemos como que no pasó nada. No hacemos el berrinche de Axl Rose aventando micrófonos (risas).

Revista Kuadro: Hablemos de su sonido. Ustedes dicen que es «funk con alma mexicana». ¿Eso significa que aceptan las «fallas» como parte del estilo?

LFP: Totalmente. Somos conscientes de que no tenemos raíces afro, no tenemos ese feeling nativo. Intentamos el funk, pero nos sale el barrio mexicano. Si nos pusiéramos a copiar patrones de funk americano sería fácil, pero preferimos la honestidad. En nuestro funk se aparece de pronto Juan Gabriel o José José, porque es lo que escuchaban nuestras familias. Nuestro funk es «bailarín y con swing».

Revista Kuadro: Mezclan sarcasmo, fuerza y flow. ¿Cómo se balancea eso?

LFP: Con honestidad. En algún momento pensamos: «para ser famosos toquemos ska», pero no nos sale. Sería más fácil tocar cumbias. Pero nos gusta esto. Y nos vale madre si nos dicen que tocamos pop. De hecho, nos burlamos de las etiquetas generacionales. En lugar de Generación Z, nosotros somos la «Generación Neta». Más chido, más honesto.

Revista Kuadro: Hubo una brecha grande entre sus lanzamientos. ¿Qué pasó?

LFP: Dos fenómenos: la entrada de Lalo (el «Flaco») a la banda, que tuvo que aprenderse todo y meterle su swing, y la pandemia. Pero no dejamos de trabajar. Ahora viene una reversión de «Sustancia Activa» que es una joya. Originalmente era muy guapachosa, muy latina, pero Lalo llegó con una línea de bajo robada (con todo respeto) de Bernie Worrell de Parliament Funkadelic. Luego Paco le metió un break de sinte que suena a película de El Santo. Es una locura: bajo funk duro, sabor latino y El Santo.

Revista Kuadro: Volviendo al tema de la producción con Avi Michel. Trabajar con una leyenda de Ritmo Peligroso impone. ¿Llegó a «dorarles la píldora» o fue rudo con ustedes?

LFP: ¡Fue directo a la yugular! Llegó a los ensayos, escuchó y nos soltó: «Cabrones, son muy atascados». (Risas). Nosotros queríamos meter mil arreglos, mil notas, todo en una sola canción. Avi nos enseñó a la mala que «menos es más». Nos obligó a limpiar, a quitarle la grasa al corte. Fue como una cirugía musical. Gracias a eso, rolas como la nueva versión de «Sustancia Activa» respiran; dejaron de ser un atasque de ideas para volverse un golpe contundente.

Revista Kuadro: A ver, explíquenme esta locura que mencionaron sobre la nueva versión de «Sustancia Activa». Dicen que mezclaron a Parliament Funkadelic con… ¿cine de luchadores?

LFP: (Carcajadas) ¡Tal cual! Es un Frankenstein hermoso. Lalo llegó con una línea de bajo en un Mini-Moog robada (con respeto) de Bernie Worrell de Parliament. Ya sonaba súper funk 70s. Y de repente Paco dice: «Oigan, escuché una rola de Gino Vannelli que tiene un break de sintetizador que suena igualito a la música de las películas de El Santo». Lo probamos y ¡pum!, funcionó. Así que esa canción es básicamente George Clinton peleando contra Las Momias de Guanajuato. Ese es el nivel de nuestra locura.

Revista Kuadro: ¿Y qué sigue? ¿Disco completo?

LFP: Es el sueño. Queremos juntar los sencillos en un LP, incluso fantaseamos con un vinilo. Pero, siendo honestos, hace falta varo. Todo lo hacemos nosotros y es una lana. Probablemente saquemos «Instantáneas de la Ciudad» como álbum el próximo año. Mientras tanto, seguiremos sacando rolas cada vez más funkies. Igual para la próxima entrevista ya traemos pelo afro y plataformas (risas).

Revista Kuadro: Mañana tocan en «El Pinche Venancio». ¿Qué podemos esperar?

LFP: Es un lugar íntimo, sin estrado. Tocamos ahí, junto a la gente. Es divertido porque de repente volteas y alguien está recargado en tu bafle con su trago. No nos escondemos como rockstars; terminamos de tocar y convivimos, agradecemos. Somos simples mortales.. Somos la única banda que está a punto de acabarse el tiraje de su primer disco… ¡regalándolo! (Carcajadas).

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