Isabel Valencia vive en dos mundos. Por un lado, es la fuerza implacable detrás del bajo en La Pestilencia, una institución del hardcore/punk en Colombia; por el otro, es la mente maestra detrás de Wonderfox, un proyecto de indie rock y shoegaze donde la vulnerabilidad y la introspección son las protagonistas.
A punto de presentar su tercer álbum de estudio, «De la nostalgia y otros placeres», con su primer show completo en la Ciudad de México el próximo 4 de marzo en Central Granada 67, platicamos con la cantautora sobre el dolor, la salud mental y cómo es saltar de estar «escondida» en el bajo a ser la frontwoman que desnuda su alma en el escenario.
Revista Kuadro: Isabel, vienes a presentar tu nuevo disco, pero este será tu primer show completo en la CDMX. Ya habías tocado acá, pero abriéndole a Allison en acústico. ¿Qué podemos esperar ahora que el escenario es 100% tuyo?
Wonderfox: Sí, la idea es hacer una mezcla desde el principio; vamos a tocar temas de los primeros tres álbumes. Es mi primer show completo en la Ciudad de México. Fui a abrirle a Allison en el Metropólitan y fue una experiencia muy linda, ellos son súper queridos. Pero ese set fue muy cortito, como de 28 minutos, y uno se queda con ganas de dar un poquito más al público. Esta vez tenemos la oportunidad de hacerlo completo y me tiene muy emocionada.
Revista Kuadro: Escuchando el nuevo álbum, «De la nostalgia y otros placeres», siento que, como el título lo dice, hay mucho desamor y dolor, pero también hay una belleza extraña en ese dolor.
Wonderfox: Correcto, estoy de acuerdo. El dolor a veces tiene matices de los que también salen cosas bonitas. Este álbum tiene mucha nostalgia.
Revista Kuadro: Eres la bajista de La Pestilencia, una banda muy pesada de hardcore, y luego vienes a Wonderfox, donde bajas los decibeles para interpretar desde la vulnerabilidad y siendo la frontwoman. ¿Cómo logras esa dualidad?
Wonderfox: Creo que lo más importante es estar presente en cada rol. Me preguntan mucho: «¿Cómo haces para tocar súper heavy y luego pasarte a algo más indie?». A mí me encanta esa dualidad. Me gusta estar un poco «escondida» en el escenario (porque el bajista siempre está más atrasito) y también estar al frente. Cuando estaba chiquita veía a bandas como The Pixies o The Breeders, y cuando vi a Kim Deal dije: «¡Wow, me encantaría ser como ella!». Tengo la fortuna de lograrlo ahora. Al fin y al cabo, la base de ambos proyectos es el rock. Yo antes era muy radical, decía «es rock pesado o nada», pero hoy encuentro valor en todos los géneros.
Revista Kuadro: Tus canciones vienen de un lugar muy vulnerable. Para componer, ¿necesitas aislarte y buscar esa tranquilidad?
Wonderfox: Hacer música ha sido un proceso de mucha introspección. Me siento bastante vulnerable cuando saco canciones; de hecho, me pongo muy nerviosa porque digo: «Uy, estoy diciendo muchas cosas». Pero luego pienso que hay que dejar que salgan, por algo están ahí; no es bueno reprimir los sentimientos. Esa introspección requiere mucha soledad. Paso muchas horas sola escribiendo, estoy aprendiendo a meditar… Con La Pestilencia es un proceso más colaborativo, pero con Wonderfox tengo la libertad total de decidir por qué camino ir y confiar en eso.

Revista Kuadro: De este nuevo disco, ¿hubo alguna canción que sintieras que te salvó o que te costó mucho trabajo terminar? Yo amé «Canción para los que se van».
Wonderfox: «Canción para los que se van» fluyó un poco más porque era un sentimiento muy vivo. Mi abuela estaba agonizando en abril y, por estar de gira con otra banda, no pude visitarla ni estar en su funeral. Cuando nos vimos por última vez y nos despedimos, nos miramos a los ojos y las dos nos encharcamos. Fue una canción donde fluyó la letra y las armonías; fue duro dejar ir a esa persona, pero fue una forma de honrarla y darle una canción de despedida.
Pero la canción que fue durísima, realmente muy difícil, fue «Aquí estoy». Tocar el bajo en esa canción es difícil, cantarla es difícil… me tomó grabarla dos veces. La mezcla también fue muy dura. Las cosas que digo en esa letra son muy difíciles de hablar para mí.
Revista Kuadro: Desde tu primer disco («Cómo entrar y salir de un laberinto») has sido muy abierta sobre la salud mental. Para la gente que asista este 4 de marzo a buscar un abrazo musical, ¿cuál será el mensaje?
Wonderfox: Tal cual lo dijiste: será un abrazo musical. Va a ser un concierto muy emotivo y sentimental, pero también lleno de mucha energía; vamos a cantar y a gritar. Me han dicho que Central Granada 67 tiene un equipo de luces y sonido impresionante, así que vamos a aprovecharlo para hacer un gran show. Además, no se lo pueden perder porque no sé cuándo voy a regresar a México. Hasta ahorita, es la única fecha que hay en el calendario para ir al país.
Revista Kuadro: ¡Qué malas noticias! Esperábamos que hubiera una gira por la República.
Wonderfox: Esa es la idea, ojalá se realice. Me han escrito pidiendo que vaya a Monterrey, a Puebla, a Guanajuato… A mí me encantaría hacer un tour por toda la República. ¡Ojalá!





