En una industria obsesionada con la novedad y el algoritmo, Zoe Gotusso decidió pausar su pluma y prestarle su voz a un gigante: Roberto Carlos. Platicamos con la cantautora argentina sobre el «riesgo» de reversionar clásicos, la necesidad de romper con las expectativas y por qué su nuevo álbum, ‘Detalles’, es una declaración de principios en un mundo que a veces parece sonar todo igual.
Revista Kuadro: Zoe, qué gusto. ‘Detalles’ sorprende. Veníamos de ‘Cursi’, de tus propias letras, y de repente te lanzas con un disco entero de Roberto Carlos. ¿Por qué ese «riesgo» ahora?
Zoe Gotusso: (Risas) Sí, entiendo lo del riesgo, pero a estas alturas para mí no lo es, porque si no, no lo hubiese hecho. Es un disco en el que no elegí; no me quedó otra alternativa que hacerlo porque estaba estudiando mucho a Roberto Carlos como compositor. En mi cabeza hacía mucho sentido, aunque entiendo que es una rareza. Lo normal sería que siguiera con mis canciones, que ya estoy escribiendo, pero pensé: «¿Cuántos discos voy a hacer en mi vida? Un montón. Quiero hacer uno que no sea mío. Ya hablamos demasiado de mí, hablemos de otra cosa».
Revista Kuadro: Roberto Carlos es un monstruo sagrado. ¿Tuviste alguna regla de oro para no caer en el sonido de karaoke?
Zoe Gotusso: Mi regla primera fue no quedarme atada a que era un homenaje. Yo quería hacer los temas que a mí me gustaban. Agarraba la guitarra y las transportaba, las cantaba como si fuera un punk, un bossa nova, un rock derecho o una cumbia. Perdón por la palabra, pero las destruí, las hice mierda para después encontrarme yo en la canción. Esa fue mi regla: hacer lo que quería.
Revista Kuadro: En el disco hay una energía muy femenina, con las colaboraciones de Rigoberta Bandini y Juliana Gattas. Se siente que le cambias el sentido a las canciones de un «dandy» como Roberto.
Zoe Gotusso: Totalmente. No hubiese sido lo mismo si lo cantaba un hombre. Yo no elegí mi voz, pero es femenina, y Roberto es un dandy que le canta al amor. Ahora soy yo cantándole a chicas o con chicas. Me encanta que haya solo mujeres en el álbum. Juliana y Rigoberta entendieron perfecto el proyecto, que es bastante raro y freak, y para mí las cosas freak son las que más conmueven.
Revista Kuadro: ¿Hubo alguna canción que se quedara fuera por ser «intocable»?
Zoe Gotusso: Quedó fuera «El gato que está triste y azul», que me encanta. Pero la que más costó fue «Un millón de amigos». Esa es la que la gente más conoce y tiene más internalizada, es casi un himno de cancha o de iglesia. Fue osado ponerla, pero me gusta cuando la gente queda descolocada. Si no, todo se vuelve una obviedad.
Revista Kuadro: Estás haciendo una residencia de «Pequeños Conciertos» en Buenos Aires, shows muy íntimos. ¿Es una respuesta a la masividad de hoy en día?
Zoe Gotusso: Fue una decisión de volver a la raíz (back to the roots). Podríamos haber hecho un gran estadio, pero preferí alquilar un teatro dos meses y hacer 18 funciones para 400 personas. Me bajaba al público, cantaba casi a capela… La intimidad me encanta. Estoy en un momento de figuring out, de ver qué me gusta y cómo lo quiero hacer, sin seguir un manual.
Revista Kuadro: ¿Veremos este show íntimo o estas canciones en México pronto?
Zoe Gotusso: ¡Es una promesa! Este 2026 nos encuentra en México definitivamente. Tengo muchas ganas de volver, hace casi tres años que no voy. Quiero llevarles no solo las canciones viejas, sino también lo nuevo. Ya está en los planes.

